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Jueves , 13.12.2018 / 07:46 Hoy

Súper Compu Campo, más allá de la palabra inclusión

Farid Guzmán Ríos a sus 20 años es el presidente de este curso de verano del Tec de Monterrey. Está a cargo de 180 personas y crean momentos divertidos para niños con capacidades diferentes.
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El significado de la palabra inclusión no tenía mayor sentido para Farid Guzmán Ríos que hacer partícipe a toda persona en actividades recreativas o de educación.

Pero su perspectiva cambió cuando fue invitado por una compañera de clases a participar en el “Súper CompuCampo”, organizado por alumnos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Laguna.

El grupo tiene 23 años de ser fundado, organiza e invita a niños y jóvenes con alguna discapacidad y de bajos recursos para que acudan a la institución y disfruten de un curso de verano elaborado especialmente para ellos. Este año fue el pasado 1 de junio con 380 pequeños de toda la Comarca Lagunera.

Farid de 20 años, es el presidente del Súper CompuCampo 2018 y está a cargo de 180 personas, una labor más que difícil, ya que no sólo es manejar a cada colaborador, sino que es una gran responsabilidad atender a sus invitados de honor intentando siempre que pasen un momento inolvidable.

“Lo que buscamos es generar una inclusión social, romper la barrera del pensamiento que las personas con alguna discapacidad deben ser marginadas, línea que en la actualidad sigue marcada”.

Pintura, canto, aprender a tocar algún instrumento musical, natación, deportes y teatro, fueron de las actividades que ofrecieron a los menores quienes fueron acompañados por sus padres o tutores de instituciones públicas y privadas de educación especial en la región.

Sus huéspedes son trabajadores y muy leales, si les dan la oportunidad a cualquiera de los niños que atendieron. 

El Compu Campo del Tec de Monterrey tiene 23 años de haberse creado. (Manuel Guadarrama)

“Todo sea por los niños”, frase que está plasmada en el corazón de cada colaborador que se esfuerza para hacerles saber a los niños que son escuchados y que el mundo requiere de su alegría pura.

Farid Guzmán nunca se imaginó que su visión de vida cambiara desde que se adentró a este grupo hace seis años, cuando aún estaba en la preparatoria y ahora que ya está en la carrera, estudiando la licenciatura en Negocios Internacionales, tiene madurez para ofrecer a quien lo necesita, ese apoyo y aprecio que puede reflejar en sus acciones como líder.

“Mi perspectiva cambió ya que me he dado cuenta que una persona con discapacidad puede llegar a lograr grandes cosas, incluso llegan a tener más deseos de vivir que las personas que dicen sentirse como personas normales”.

“Hay mucho amor que nos transmiten los niños y repercute en sus padres que se muestran muy agradecidos, pues no hay programas sociales que incluya a sus niños tal como se hace en esta institución”.

Para estar al frente de un grupo tan grande y que haga labores del mismo tamaño, Farid considera que es necesario siempre un nivel de confianza entre el grupo, reflejando que tienen igualdad de responsabilidad y de jerarquía a la hora de planear las cosas a realizar.

“A mi grupo les hago ver que somos iguales. Yo inicié desde voluntario, pasé por la mesa directiva y ahora soy presidente, pero el encargado del grupo no es más que el voluntario más chavo de prepa, es lo que aprendí al entrar”.

"Tienes que tener ciertos cuidados con los niños pues se capacitan los elementos en primeros auxilios, taller de lenguajes de señas, pláticas sobre autismo y sobre el síndrome de Down y con problemas neuromotores".

“Ellos tienen barreras pero las rompen, son las personas más valientes que conozco por convivir en una sociedad ‘mala’ siguen adelante. No nos damos cuenta que aveces nosotros nos quejamos de problemas muy triviales”.

Está convencido que si pudieron invitar a 380 niños, buscarán acrecentar la cifra a 420 para la edición 2019. 

“Es un trabajo de cinco a seis meses en donde se planea todo, se buscan patrocinadores, realizamos actividades para recaudar fondos como un bingo y hamburguesadas”.

Al terminar su gestión enfrente del Súper CompuCampo ya planea seguir con su labor altruista y aperturar una asociación civil, no sólo con niños con discapacidad, y también adultos.

“Son muy trabajadores y te lo demuestran cuando les das la oportunidad, y al terminar mi gestión buscaré hacer una asociación en donde atienda a niños y adultos con alguna discapacidad para capacitarlos para el trabajo”.

Otro objetivo que busca Farid es hacerles saber que son útiles en la vida, pues es lo primero que piensan y hay que quitarles esa mentalidad y meterles la idea de que pueden llegar a ser personas productivas.

Lo más gratificante, opina, es la alegría que les llega a transmitir y las cosas que les pueden aprender, cosas que hacen que su alma se fortalezca. 

“Nosotros sólo les podemos transmitir alegría. Al final de cuentas no les enseñamos, ellos nos enseñan a nosotros grandes cosas de la vida”.

¿Qué es lo más fácil y lo más difícil de convivir con niños con discapacidad?

Lo más complicado es comunicarte con los niños, saber lo que quieren cuando se ponen necios o con berrinches, pero con un poco de paciencia y ganas, esto es posible. Lo más fácil es ser tú mismo con ellos pues no se requiere algo más que no sea la intención que tengas con ellos.

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