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Lunes , 10.12.2018 / 13:10 Hoy

Plan DN-III-E, el primer paso para superar los desastres

Nació en 1966 con la primera desgracia de gran magnitud del siglo XX, el desbordamiento del Río Panuco.
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Durante los peores episodios que la naturaleza le ha hecho pasar al hombre en nuestro país, y en ocasiones durante eventos que son consecuencia de malas prácticas del propio ser humano, ahí han estado los individuos que forman parte de las fuerzas armadas y que conforman y aplican el Plan DN-III-E, el instrumento militar de auxilio a la población civil.

Ya sea entre escombros, con el viento golpeando de frente, caminando entre inundaciones o en medio de las llamas; los elementos que forman parte de la Planeación Defensa Nacional Anexo “E”, tienen como prioridad colaborar con el restablecimiento de los servicios básicos y brindar la atención correspondiente para solventar las condiciones ocasionadas por un desastre, en tanto la comunidad afectada se restablece.

Estos hombres y mujeres pertenecientes al Ejército Nacional realizaron su primera actividad bajo el protocolo DN-III-E, en el año 1966 tras el desbordamiento del Río Panuco ubicado entre los estados de Tamaulipas y Veracruz.

Esta estrategia resulta indispensable en un país con las condiciones con las que cuenta México (Francisco Martínez)

Posteriormente, el mecanismo quedó establecido de manera permanente y ha sido aplicado en las explosiones de San Juanico en 1984, los sismos del 19 de septiembre en la Ciudad de México, las explosiones del 22 de abril en Guadalajara y otros como huracanes y lluvias intensas, en donde han intervenido de manera continua en el Área Metropolitana de Guadalajara, informó el Teniente Coronel de Artillería, Diplomado de Estado Mayor, actual vocero de la XV Zona Militar, José Villafaña Ortiz, durante un simulacro del Plan, llevado a cabo en las instalaciones de “La Mojonera”.

El Plan DN-III-E se mantiene en fase de prevención permanente y se activa cuando las afectaciones a una población son catalogadas por las autoridades civiles como “desastre”.

Jalisco es uno de los estados que más personal militar tiene asignado, cuenta con seis batallones de infantería y un batallón de ingenieros de combate, “mantenemos una fuerza diaria en alerta para actividades de protección civil, de aproximadamente dos jefes, seis oficiales y 180 elementos de tropa divididos en los diferentes municipios”, explicó el Teniente Coronel José Villafaña.

Estos elementos se distribuyen en tres bloques de intervención, cada uno de ellos con labores especificas que van desde el restablecimiento de la comunicación, hasta la alimentación de los damnificados y los integrantes de las brigadas de rescate.

Plan DN III E (Francisco Martínez)

Una de estas agrupaciones es el Centro Principal de Transmisiones, cuyo funcionamiento consiste en establecer el enlace para mantener informados a los altos mandos, así como para garantizar la adecuada comunicación entre los cuerpos que brindan apoyo para que se concentren en los lugares considerados como puntos críticos.

El Teniente de Transmisiones, Manuel López Parra, detalló que este centro cuenta con una antena satelital que permite el uso de aparatos telefónicos tanto análogos como digitales, aunado al envío de correos electrónicos para el tráfico de datos e imágenes.

También cuentan con un sistema de comunicación por medio de equipos de radio de onda larga y corta.

Estos sistemas están adaptados para una instalación rápida y funcionan por la vía satelital, la única manera en que pierdan señal, “es que el satélite se cayera, se saliera de su órbita lo cual es muy difícil”, es decir, pueden funcionar aun con el servicio colapsado y la comunicación es continua, sin interrupciones, explicó el elemento de la Sedena.

Otra de las unidades que conforman el plan de intervención ante desastres es de la Fuerza de Reacción, conformada por 3 oficiales y 45 elementos de tropa. El equipo de seguridad y vigilancia se encarga del patrullaje continuo en las zonas afectadas y mantener el orden, al evitar saqueos es las fincas que en ocasiones quedan vulnerables tras el desalojo de sus habitantes.

El equipo de búsqueda y rescate, por su parte, se encarga de ejecutar los métodos de búsqueda de personas en zonas urbanas y acuáticas, para lo cual se valen de especialistas en Rescate Urbano, Rescate Vertical, Rescate Acuático y Rescate con Binomio Canofilo con perros entrenados para la búsqueda de personas y cadáveres en diferentes estados de descomposición.

El binomio canino forma parte del equipo de búsqueda y rescate (Francisco Martínez)

Este mismo segmento de Búsqueda y Rescate es el encargado de coordinar y controlar albergues, desarrollar actividades relacionadas con la sanidad de las personas, la intendencia, alimentación, actividades deportivas y búsqueda de información.

El tercer segmento, que corresponde al Cuarto Batallón de Ingeniería de Combate, es el que concentra las actividades enfocadas a restablecer los servicios básicos; para ello tienen entre sus herramientas de apoyo plantas de energía eléctrica, torres de iluminación, una lancha acuática, maquinaria pesada, equipo de sanidad con consultorio médico y cuatro plantas potabilizadoras con capacidad para hasta diez mil litros por hora.

Entre los principales problemas que enfrenta una zona afectada por un desastre, se encuentra la alimentación tanto de los damnificados como de los elementos que forman parte de las brigadas de recate; un tema que en la intervención que realiza el Ejército mediante el Plan DN-III-E, se solventa con la habilitación de una cocina comunitaria.

Se trata de un tráiler cuya caja se convierte en un comedor con capacidad para atender de manera simultánea a cien personas, pero puede producir alimentos en el desayunos, comida y cena para un total de 2 mil 500 individuos.

Se abarcan todas las necesidades; salud, seguridad, aprovisionamiento (Francisco Martínez)

El diseño de la cocina comunitaria es de origen mexicano y existen cinco de estas unidades distribuidas en diversas zonas del país, una de ellas se encuentra en resguardo de la XV zona militar, en Jalisco y ha sido empleada no solo para atender a personas dentro de la V región del país, sino que también ha brindado apoyo a algunas ciudades de los Estados Unidos.

Por la aportación que ofrece y el espectro de atención que abarca, un plan de intervención como el DN-III-E, en un país con las condiciones climatológicas, con zonas sísmicas y volcánicas con las que cuenta México, resulta un elemento indispensable para mejorar la capacidad de respuesta en materia de Protección Civil, pero sobre todo, un instrumento que permite y da pie al resurgimiento de las comunidades.

Claves
Fases del Plan DN-III-E

Fase de Prevención
• Se realizan simulacros para verificar la organización de los equipos de trabajo y el estado del material disponible para atender una situación de emergencia.
• Reconocimientos para verificar el estado de las vías de comunicación, consideradas como rutas principales y alternas de evacuación.
• Se actualizan los mapas de riesgo, con la finalidad de identificar las posibles afectaciones a la población.
• Comprobación del estado físico de las instalaciones designadas como centros de acopio, inventario de recursos, albergues y refugios temporales.
• Enlace con los Consejos Estatales y Municipales del Sistema de Protección Civil.
• Se mantienen organizadas fuerzas de reacción en cada una de las unidades subordinadas.
• Se despliega la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre (F.A.C.D.), que es una fuerza circunstancial para apoyar a los mandos territoriales militares ante la ocurrencia de desastres de gran magnitud.

Fase de auxilio

• Alertamiento.- Se apoya a las autoridades civiles para alertar a la población que pueda resultar amenazada.
• Planes de Emergencia.- Se ejecutan los planes específicos de emergencia y establece enlace con las autoridades estatales y municipales para la atención coordinada de las situaciones de emergencia.
• Coordinación de la Emergencia.- Se apoya a los sistemas estatales y municipales de protección civil en la coordinación de las acciones de auxilio a las personas afectadas, tareas de transporte y evacuación preventiva, administración y aprovisionamiento de los refugios temporales.
• Evaluación de Daños. Se apoya en el reconocimiento físico y el registro de daños sufridos por la población en cuanto a pérdida de vidas humanas, así como, en la identificación de posibles riesgos.
• Seguridad.- Se coadyuva con las fuerzas de seguridad pública para preservar la actividad económica y los bienes de la población.
• Búsqueda, Salvamento y Asistencia.- Se apoya en la organización, coordinación y realización de las labores de búsqueda y rescate.
• Servicios Estratégicos, Equipamiento y Bienes.- Se proporciona apoyo con equipos de transporte, de comunicación con recursos humanos para su operación de que se dispone, así como, coadyuvar en las tareas de recuperación básica de los servicios estratégicos.
• Salud. Se apoya en la organización, coordinación y realización de las labores de salud, asistencia médica y saneamiento proporcionando los recursos humanos y materiales disponibles.
• Aprovisionamiento.- Se apoya al sistema de protección civil en las acciones de distribución de bienes y productos básicos y en su caso, de la ayuda humanitaria, entre la población afectada.

Fase de recuperación
• Es el proceso orientado a la reconstrucción y mejoramiento del sistema afectado (Población y Entorno), así como, a la reducción del riesgo de ocurrencia y la magnitud de los desastres futuros.
• A petición de las autoridades civiles, se apoya principalmente en la rehabilitación de los caminos y recuperación de los servicios básicos de salud, luz y agua
Fuente: Sedena

SRN


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