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Domingo , 16.12.2018 / 12:57 Hoy

Falta de paz en familias ha provocado la violencia, señala obispo

El tejido social de la zona se está descomponiendo por falta de paz en las familias y entre las comunidades, afirmó Juan Pedro Juárez Meléndez
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El tejido social de la zona se está descomponiendo por falta de paz en las familias y entre las comunidades, y prueba de ello es la agresión que recientemente sufrió un párroco del municipio de Tezontepec de Aldama.

Juan Pedro Juárez Meléndez, obispo de la diócesis de Tula señaló lo anterior en entrevista con Milenio, realizada previo a la bendición de las nuevas áreas de la casa de atención a migrantes El Samaritano, ubicada en la colonia Bojay, en Atitalaquia.

Cabe recordar que hace unos días se reportó una agresión de un grupo de sujetos contra el sacerdote, quien resultó con lesiones en el rostro, principalmente.

Ante ello el obispo expresó que “fue una agresión que nos habla precisamente de la descomposición del tejido social; los valores como son la búsqueda de la paz, entre las familias, entre las comunidades, se ha roto”.

Agregó que “ya no hay respeto por las personas y entonces cae quien cae; lo peor del caso es que esta situación ya se nos hizo normal”.

Juárez Meléndez afirmó que “llama la atención que ahora haya sido agredido un sacerdote, pero cuántos hermanos, cuántos ciudadanos diariamente son agredidos, y de lo cual poco se dice”.

Sobre si solicitaría a las autoridades civiles protección especial para los sacerdotes de la diócesis, el líder católico dijo que se valoraría la situación.

“Habría que valorar primeramente la gravedad de la lesión, pero pues evidentemente yo creo que los fieles son los más abocados para ayudar y defender a su sacerdote”, apuntó.

Dijo que hasta “al momento no” se cuentan con indicios sobre el móvil de la agresión.

El prelado llamó a la sociedad de la región a convertirse en constructores de paz ante la situación de violencia que se vive en la región Tula-Tepeji por los asesinatos y el incremento de robo de hidrocarburo de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

“Hoy más que nunca todos tenemos que ser constructores de paz, sabemos muy bien que la violencia siempre engendra más violencia, por eso es que el llamado a todos es que seamos portadores y mensajeros de paz, comenzando desde nuestras familias”.

Sostuvo que “si en la familia no se vive en paz, si desde ahí empieza la violencia entonces en la sociedad evidentemente esa violencia que ya se vive a veces en las familias se multiplica y se agranda”.

En relación a la bendición de las nuevas áreas de la casa del migrante El Samaritano, ubicada en Bojay, el obispo señaló: “le damos gracias a Dios que la diócesis de Tula puede ofrecer esta casa a todos nuestros hermanos migrantes, principalmente centroamericanos”.

Más aún, afirmó: “sabemos que los que más pasan son de Honduras, El Salvador, Guatemala; no se descartan de algún otro país, del Caribe; algunos asiáticos, pero creo que importante el tener esta oportunidad de servir a los hermanos más necesitados, porque cuando llegan aquí no tienen alimento, ni el vestido necesario, ya no traen nada consigo y poder ayudarles, viendo en ellos el rostro sufriente de Cristo Jesús”.

Juárez Meléndez dijo que esta “es una oportunidad de que la iglesia se haga presente entre los pobres, porque ellos son los más pobres entre los pobres”.

Reiteró su llamado a la población para que se conviertan en “constructores de paz, y para todos los vecinos de El Samaritano invitarlos a seguir recibiendo con generosidad a estos hermanos que vienen de paso para buscar mejores condiciones de vida; acogerlos como hermanos, no verlos como criminales”.

El obispo encabezó una celebración en las instalaciones de la casa del migrante, en la cual participaron pobladores y activistas.

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