No dejar que se impongan políticas de población, pide Rivera

El cardenal Norberto Rivera dijo que hay serios problemas demográficos, pero que no por eso México debe resignarse a que potencias extranjeras impongan políticas de control natal contrarias a valores.
El cardenal Norberto Rivera durante la conferencia de prensa.
El cardenal Norberto Rivera durante la conferencia de prensa. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

El cardenal Norberto Rivera Carrera dijo que México debe abrir sus fronteras para aceptar ayuda, pero advirtió que no debe someterse a dictados de organismos como la Organización de las Naciones Unidas para imponer políticas poblacionales y de control natal.

"Por ningún motivo debemos abandonar nuestra responsabilidad y dejar que intereses y fuerzas internacionalistas nos observen, nos juzguen y decidan por nosotros lo que tenemos qué hacer para resolver nuestros problemas", dijo durante su homilía dominical, en la Catedral Metropolitana.

Dijo que aunque debemos trabajar por los derechos humanos de todo hombre y mujer, "nos duele que con este pretexto se quiera atentar contra la sacralidad del matrimonio y se quiera distraer nuestra atención en este momento en que deberíamos estar enfrentando retos tan grandes como son la inseguridad, la violencia, el desempleo y la contaminación que amenazan nuestras vidas".

El cardenal Norberto Rivera dijo que la corrupción en México es preocupante, pero "sería lamentable admitir que otros, quizá más corruptos, simple y sencillamente porque son más poderosos, tomen las decisiones que nos corresponden".

"No haber cultivado el sentido de paternidad responsable y por otros muchos motivos, padecemos serios problemas demográficos, pero no por eso debemos resignarnos a que potencias extranjeras, con espíritu hedonista, consumista e individualista, nos impongan políticas poblacionales y de control natal contrarias a nuestra idiosincrasia y a nuestros valores", dijo.

Sobre la Constitución de la Ciudad de México, el cardenal dijo que la deben formular los ciudadanos de la capital y no las ideologías que han mostrado su fracaso y mucho menos los dictados de algunos organismos de la ONU o de otras potencias.