Julio Scherer llevaba el periodismo en la piel y la entraña: Carlos Marín

El director editorial de Grupo Milenio dijo que Scherer García era un nombre de desmesuras; el director editorial de Milenio Digital, Carlos Puig, destacó la generosidad de Julio Scherer.
Julio Scherer con reporteros de Excélsior.
Julio Scherer con reporteros de Excélsior. (Foto de Excélsior tomada del Twitter @MxUlysses)

Ciudad de México

El periodismo era la vida de Julio Scherer, y lo vivió como una profesión, una afición y una vocación, dijo Carlos Marín, director editorial de Grupo Milenio tras la muerte del periodista.

"Era un hombre de desmesuras, con el que me tocó trabajar 26 años", dijo Marín en entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva.

Marín fue fundador de Proceso junto con Scherer, Vicente Leñero, Enrique Maza, Froylán López Narváez, y otros que eran parte del grupo que salió tras el Golpe a Excélsior. En el semanario, Marín estuvo 22 años.

"(Scherer) Llevaba el periodismo en la piel y en la entraña. En Scherer no se sabía cuál era la piel y cuál la entraña, era la misma condición, la misma cosa. Es un personaje de la historia de los últimos 50 años que hay que tomar muy en serio, sobre todo en sus mejores momentos que sin duda fueron los años en que dirigió Excélsior y unos 20 o 25 años en que veía cada detalle de lo que se hacía en Proceso", dijo Marín.

"Tenía aciertos descomunales, tan descomunales como pudiera documentarse y por supuesto los grandes personajes tienen una parte de grandes desaciertos, o quizá pequeños desaciertos, que en los grandes personajes, se vuelven enormes".

En el mismo programa, Carlos Puig, director editorial de Milenio Digital, dijo que Scherer "sería el personaje fundamental de la historia del periodismo en México en los últimos 40 años. Es un tipo fundamental para toda una generación de periodistas, quizá para dos, pero sobre todo para el periodismo (...)

"Sin Julio Scherer quién sabe cómo hubiera sido el periodismo en esos años", dijo.

Puig fue reportero, corresponsal y miembro de la dirección colectiva de Proceso hasta finales de la década de los noventa. "Era un tipo de una generosidad personal con todos los que ahí trabajábamos, y con sus amigos, enorme", dijo.

"Es el momento para que las nuevas generaciones lean la obra de Scherer", dijo.