Movimiento feminista impulsó agenda de género en México

En estos comicios se presenta la oportunidad para que quienes aspiran a cargos miren por las necesidades de 52% de la población.
En años posteriores las organizaciones de mujeres mantuvieron la construcción de alianzas entre los partidos para el avance de una agenda de género.
En años posteriores las organizaciones de mujeres mantuvieron la construcción de alianzas entre los partidos para el avance de una agenda de género. (Ilustración: Luis M. Morales)

México

En medio del proceso de democratización en México y la celebración de la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, China, en 1995, las organizaciones feministas mexicanas aprovecharon la coyuntura internacional para impulsar la adopción de una agenda política de género.

De este proceso en Pekín nació la primera agenda nacional de género en el país llamada “Agenda de las mujeres para las elecciones de 1997”, realizada por la Asamblea Nacional de las Mujeres para la Transición a la Democracia, conformada en 1996 por organizaciones civiles y legisladoras feministas que destacaba cuatro puntos:

1) La partición activa de las mujeres en la reforma de Estado; 2) la aplicación de los convenios, acuerdos y pactos Internacionales signados por México en políticas públicas a favor de las mujeres; 3) el fortalecimiento del Programa Nacional de la Mujer (creado en la presidencia de Ernesto Zedillo), y 4) adoptar medidas para eliminar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.

La agenda fue signada por 26 organizaciones civiles, entre las que se encontraban la Asociación de Mujeres para la Defensa de los Derechos Civiles, Balance, Ciudadanas en Movimiento por la Democracia, Grupo de Información en Reproducción Elegida y el Grupo Interdisciplinario sobre Mujeres, Trabajo y Pobreza.

Sin embargo, para que las demandas de las mujeres fueran plasmadas en la política pública se necesitaba que las mujeres estuvieran en puestos de decisión. De ahí que la Asamblea Nacional de Mujeres promovió la Campaña “Si la mujer no está, la democracia no va”, para presionar a líderes de los partidos para que no postularan más de 70 por ciento de candidatos varones a puestos de elección popular. 

En 1998 se conformó el primer espacio de interlocución para debatir una agenda política de género desde la administración legislativa. Se concretó en marzo el Parlamento de Mujeres de México (PMM), participaron mil 600 mujeres, entre legisladoras federales, estatales, académicas y representantes de organizaciones civiles.

Se leyeron 211 ponencias que abarcaron y profundizaron en temas para las mujeres como educación, seguridad social, trabajo, participación política y salud con el objetivo de trabajar en una agenda que ampliara el contexto jurídico en el reconocimiento de los derechos humanos (DH) de las mujeres.

De este parlamento se desprendieron reformas legislativas sustantivas para el beneficio de las mujeres, tales como la instauración de comisiones de Equidad de Género en los Congresos estatales, la estipulación en los Códigos penales de la violencia familiar, el hostigamiento sexual y protección a víctimas de delitos sexuales.

PACTOS ENTRE ORGANIZACIONES Y PARTIDOS

En años posteriores las organizaciones de mujeres mantuvieron la construcción de alianzas entre los partidos para el avance de una agenda de género. En las elecciones de 2000 impulsaron que las candidatas refrendaran su compromiso para trabajar en una política enfocada en los derechos de la población femenina a través de la firma de pactos.

Como lo documentó Cimacnoticias, en junio de ese año más de 100 organizaciones no gubernamentales lograron convocar a 400 candidatas de partidos, con excepción del PAN, para firmar el Pacto entre Mujeres: hacia una agenda legislativa y de gobierno por la equidad.

Éste contenía 13 compromisos a defender —si las favorecían los votos populares— fincados en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos; del trabajo, en la promoción de una vida libre de violencia y no discriminación; en participación política; un presupuesto público e institucionalización del enfoque de género; en defensa de un Estado laico y el cumplimiento de los compromisos internacionales signados por México.

Algunas de las agrupaciones convocantes fueron Mujeres y Punto, Mujeres en Lucha por la Democracia, Ciudadanas en Lucha y DIVERSA, organizaciones nacidas en los años 90 y fundamentales en vigilar, promover y negociar con partidos para ganar espacios de representación popular para las mujeres.

Al ganar el panista Vicente Fox la presidencia en 2000, las organizaciones mantuvieron el dedo en el renglón para obtener una agenda de género. En septiembre de 2000 se llevó a cabo el Congreso Nacional de Mujeres —acudieron mil 300 de todo el país entre legisladoras, organizaciones y académicas— “para impulsar la agenda feminista y el movimiento amplio de mujeres frente a los tres Poderes de gobierno”.

El encuentro tuvo como resultado la  “Agenda del Congreso Nacional de Mujeres: hacia la reforma del Estado con equidad de género”; sin embargo, en los resolutivos se desecharía un tema fundamental dentro de la agenda feminista: el aborto, debido a que las militantes panistas y su afín, la Asociación Nacional Cívica Femenina, se manifestaron en contra.

Estas diferencias entre las organizaciones feministas forjadoras de la agenda de género y grupos conservadores continuaron en los siguientes años, a tal punto que la interrupción legal del embarazo continúa siendo un tema de debate de la agenda para las mujeres.

Para este periodo electoral se presenta una nueva oportunidad para que quienes aspiran a cargos de elección popular coloquen de nuevo una agenda de género con los temas pendientes y miren las necesidades reales de 52 por ciento de la población.

Cimacnoticias: Periodismo con perspectiva de género

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