CNDH pide a SRE apoyar a familia de mexicano muerto en EU

El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, calificó de inaceptable la muerte de Antonio Zambrano a manos de policías de EU y pidió esclarecer los hechos para que no queden impunes.
La Secretaría de Relaciones Exteriores condenó la muerte del mexicano Antonio Zambrano Montes.
La Secretaría de Relaciones Exteriores también condenó la muerte del mexicano Antonio Zambrano Montes. (Especial )

Ciudad de México

Luis Raúl González Pérez, titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), calificó de inaceptable el asesinato del mexicano Antonio Zambrano por policías de EU, por lo que solicitará a la Secretaria de Relaciones Exteriores que, con apego a las normas del derecho internacional humanitario, se otorgue orientación y acompañamiento a sus familiares.

En una carta que el ombudsman nacional envió al secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, el titular de la CNDH subrayó la necesidad de que los hechos sean esclarecidos y se determine la responsabilidad para evitar que el acto quede impune y los restos mortales reciban el debido cuidado y respeto, entregándoseles a sus familiares para los correspondientes actos funerarios de acuerdo con sus creencias, en el ejercicio pleno de un derecho humano a la muerte con dignidad.

Destacó que la situación de los migrantes en el extranjero está expuesta al ejercicio incompleto de los derechos que como persona tienen, ya que en cualquier momento pueden ser tratados de una manera diferente a los nacionales en el país en el que se encuentran, provocándose así "una situación de especial vulnerabilidad".

González Pérez pidió también que se realicen las gestiones necesarias a fin de proporcionar atención integral a los familiares de Antonio Zambrano, toda vez que la privación de la vida de un ser querido produce trastornos de diferente naturaleza entre los deudos.

Antonio Zambrano Montes fue sometido de manera desproporcionada y privado de la vida a través del uso de la fuerza letal, el pasado 10 de febrero, por parte de oficiales de policía en Pasco, Washington.