Así promovió González de Alba la medalla para Gonzalo Rivas

Murió al salvar cientos de vidas, en su caso quemado vivo cuando los normalistas de Ayotzinapa pusieron fuego a la gasolinera Eva II, donde impidió la explosión de tanques subterráneos.
El escritor, periodista y líder del movimiento estudiantil de 1968.
El escritor, periodista y líder del movimiento estudiantil de 1968. (Octavio Hoyos)

México

Luis González de Alba remató decenas de sus columnas con la sugerencia del reconocimiento senatorial post mortem a Gonzalo Miguel Rivas Cámara.

El 20 de noviembre de 2015, bajo el título La Belisario Domínguez 2016 para un héroe, argumentó:

Como Jesús García, el Héroe de Nacozari, Sonora, Gonzalo Miguel Rivas Cámara murió al salvar cientos de vidas, en su caso quemado vivo cuando los normalistas de Ayotzinapa pusieron fuego a la gasolinera Eva II, donde este trabajador honesto, no raterillo de chelas, impidió la explosión de los tanques subterráneos antes de morir quemado.

Según La Jornada-Guerrero, 3 de enero de 2012,el encargado de la gasolinera, Alejandro Montealegre Borges, dijo que el 12 de diciembre anterior “entraron dos tipos vestidos de rojo; uno traía una garrafa de gasolina con la que roció la bomba, le puso la garrafa con la gasolina restante en lo alto, y del pantalón sacó cerillos, varios de nuestros compañeros y yo en lo personal le gritamos que no fuera a prenderle fuego. Hizo caso omiso y se dieron a la fuga.”

En la versión de sus compañeros de trabajo, según Excélsior, 1 de enero, “dos estudiantes de la normal de Ayotzinapa, vestidos con camisetas rojas, rociaron de gasolina una bomba y le prendieron fuego para evitar que la policía los desalojara (de la caseta de pago, tomada para exigir plazas de maestros sin examen). Mientras todos corrían para ponerse a salvo, Gonzalo Rivas tomó un extintor...”

Fueron 3 pasos: normalistas piden que les llenen de gasolina una garrafa (para fabricar molotovs y enfrentar a la policía que intenta reabrir la circulación de la autopista) y se la niegan. 2. Cruzan hacia la gasolinera opuesta y llenan la garrafa. 3. Vuelven para vengarse de la negativa y por eso rocían esa gasolinera y le prenden fuego.

A costa de su vida, Gonzalo evitó que explotaran tanques de dos gasolineras, con miles de litros, lanzando al aire entre llamas las casetas de pago de la autopista México-Acapulco en Chilpancingo, autobuses llenos de pasajeros, camiones de reparto, autos y todos los vehículos detenidos por los normalistas.

En la explosión, evitada por Gonzalo, habrían perecido en su propio fuego los normalistas que la causaron. También los salvó.

La procuraduría, por César de los Santos Mendoza —nota de MILENIOinformó que se identificó a dos posibles autores del incendio que provocó la muerte de Rivas Cámara. ¿Y?

Recordó el 4 de marzo pasado:

El ingeniero en sistemas de cómputo Gonzalo Rivas cerró las válvulas de seguridad, tomó un extinguidor y se dirigió a apagar el fuego. Cuando lo hacía, las llamas alcanzaron el depósito colocado en alto y estalló. Gonzalo quedó bañado en gasolina ardiendo. Agonizó 20 días en el IMSS de Lomas Verdes y murió.

Ninguno de los 43 normalistas asesinados e incinerados en 2014 pudo participar en ese acto porque ese año ingresaron y su novatada fue secuestrar autobuses. Los envió el Comité Estudiantil entre los que sí podrían estar los incendiarios de 2011.

Calculemos los muertos de una explosión que lanza al aire suelo, caseta de pago, coches, autobuses, camiones y todos sus ocupantes. Quien lo evitó se llamaba Gonzalo Miguel Rivas Cámara y debe ser declarado héroe nacional y recibir la Medalla Belisario Domínguez. Y es poco.

Formalizó así su petición el 13 de mayo:

Senador Roberto Armando Albores Gleason, Presidente de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez:

Como un mexicano más de los conmovidos por el acto de heroísmo del trabajador Gonzalo Miguel Rivas Cámara, a la altura de Jesús García, Héroe de Nacozari, Sonora, propongo para este Héroe de Chilpancingo el más alto reconocimiento de la República, póstumo porque su valentía le costó la vida.

Señala el Reglamento:

Artículo Octavo. La Orden Mexicana de la Medalla de Honor “Belisario Domínguez” del Senado de la República, se conferirá en vida o de manera póstuma a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la humanidad.”

Nadie ha exclamado “todos somos Gonzalo Rivas”. Murió un mexicano valeroso que salvó centenares de vidas a costa de la suya. Lo espera el olvido porque no hay forma de gritar que “fue el Estado”.

El 25 de septiembre volvió sobre el tema:

Digamos, sin conceder, que los testimonios no son suficientes y que la responsabilidad del incendio aún debe investigarse por la Procuraduría General de la República, ya que ocurrió en una vía federal.

A diferencia de esos objetores, Gonzalo no preguntó el origen del incendio, bien pudo ni siquiera ver el momento en que comenzó a arder la despachadora de gasolina: por los testimonios recabados entre los empleados es claro que Gonzalo trabajaba dentro de la oficina y con una computadora porque era ingeniero en sistemas.

Los mexicanos hoy vivos no habíamos visto un acto de heroísmo similar. Nuestros abuelos y bisabuelos tuvieron el ejemplo de Jesús García, el Héroe de Nacozari, Sonora, quien sacó de ese pueblo un tren cargado de explosivos y con las góndolas de madera incendiadas. Pagó con su vida. También Gonzalo perdió la vida y de forma aún más cruel ya que agonizó tres semanas. No podemos atender voces mezquinas que desean dejar olvidado ese acto porque la medalla parece condenar a los incendiarios. No digamos quién fue porque lo cierto es que no tenemos una investigación concluyente de la PGR.

Y en su última colaboración para MILENIO, enviada la víspera del 2 de octubre y de su suicidio, pero escrita casi un mes antes, González de Alba ocupó su espacio de domingo sobre ciencia (Se descubrió qué...) y, con el título Podemos adivinar el futuro, enfatizó:

Escribo esta predicción la noche del 4 de agosto. Cuando se publique será domingo 2 de octubre. Habrá una manifestación de chavos que no saben qué es lo que “no se olvida” porque ya lo olvidaron o nunca lo han sabido. Habrá hordas de vándalos robando, quemando, golpeando. Si no los detiene la policía serán infiltrados al servicio de la policía y pretexto para reprimir a los ordenados manifestantes. Pero, si logra detener a algunos, mágicamente se transformarán en “presos políticos”, chivos expiatorios del vandalismo de los infiltrados por la policía.

Ya es 5 de agosto en la madrugada. El 2 de octubre será como describo (...).

¿Te habrán arrebatado la Medalla BELISARIO DOMÍNGUEZ, Gonzalo Rivas Cámara, que salvaste cientos de vidas a costa de la tuya...?