CRÓNICA | POR HUMBERTO RÍOS NAVARRETE

“¡A esta lucha, compañeros, le hacen falta mártires!”

Paseo de la Reforma

La organización liderada por López Obrador y los maestros conviven en la calle, pero no unen sus fuerzas.

Movimientos del día.
Movimientos del día.

Ciudad de México

El cerco, la mayor parte metálico, amanece fortificado por policías federales y locales; luego será rodeado por militantes de Morena y del PT, ahora sin Andrés Manuel López Obrador, pero sí con Martí Batres, quien los anima a permanecer alrededor del inmueble donde "los senadores se atrincheran como malandrines", dice, y continúa su recorrido y pasa frente a la entrada principal del recinto legislativo, donde parece pintar su raya ante el grupo de maestros que protesta, uno de los cuales, horas después, haría brotar de su ronco pecho, literal, un deseo: "¡a esta lucha, compañeros, le hacen falta mártires!".

Los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, sección Veracruz, bloquean un carril de Paseo de la Reforma y se muestran beligerantes; los de Morena, en cambio, solo están ahí para protestar, de manera pacífica, como reiteran los oradores, contra "la privatización del petróleo"; aunque algunos de ellos, pocos, cuando desbordan las banquetas e invaden arroyos, provocan que automovilistas entonen mentadas de madre con sus cláxones. Claudia Sheinbaum, ex funcionaria del gobierno de López Obrador, supervisa la estrategia y bromea con activistas.

Batres, el dirigente nacional de Morena, acompañado de dirigentes y seguidores, continúa en su recorrido alrededor del cerco, que a eso de las 10: 30 de la mañana declaró establecido, y atrás, en la bocacalle de la calle Madrid, esquina con Insurgentes, queda un puñado de activistas y los ecos de discursos pronunciados por oradores, entre ellos Clara Brugada, quienes anunciaron "cinco grandes movilizaciones nacionales en defensa del petróleo".

Y se escuchan los coros de señoras animosas —"¡Andrés Manuel vive, la lucha sigue!"—, una de las cuales asegura ser "Morena" y venir de la Condesa, al mismo tiempo que muestra su moñito tricolor. Entonces la euforia les hace invadir el carril de la cuchilla donde está el restaurante Seps, cuya banqueta es invadida por activistas, quienes vigilan de que no pase nadie que no sea comensal, pues aseguran que algunos asesores del Senado ya han traspasado ese quicio como atajo.

Batres continúa en su recorrido. Por esta ocasión, le habían anunciado, solo hay activistas del DF, concretamente de Iztapalapa y Gustavo A. Madero, pero en días posteriores llegarán de otras entidades.

El orador de los maestros frente al Senado se desgañita, pero parece que se trata de una protesta independiente. El dirigente de Morena pasa de largo, despacio, y más adelante saluda a militantes de su organización, muchas de ellas mujeres que se colocan frente a la hilera de policías.

El líder de Morena frena su paso y pronuncia algunas palabras frente a compañeros que hacen guardia. "Por cada barril son 90 dólares de ganancia", dice Batres, como ejemplo de lo que ganarán las empresas trasnacionales. "Multiplíquenlos por dos millones de barriles diarios". "Habrá nuevos magnates". "Es la antítesis de lo que hizo Lázaro Cárdenas".

En su caminata se le unen Jesús Martín del Campo e Itzel Castillo. Se detienen frente al hotel Meliá, cuya banqueta está invadida por activistas, sin que estorben entrada y salida de clientes. Batres los saluda y pronuncia algunas palabras. En Paseo de la Reforma, bloqueada por policías y vallas de acero, empleados y clientes deambulan como zombis, pues no saben cómo traspasar el cordón de seguridad.

"El compañero Andrés Manuel López Obrador está bien de salud", les informa Batres. "Él es el principal líder político de este país. Peña Nieto es anti-Lázaro Cárdenas", añade. Un automóvil, con el letrero de "Colectivo Morena", tapona el paso hacia el Monumento a la Revolución. Más adelante, vallas de acero bloquean Lafragua. Hacen guardia militantes de Morena.

El líder de Morena sigue en su itinerario, hasta llegar a Insurgentes, luego de hablar y agradecer a quienes hacen guardia en algunas bocacalles, todas cubiertas por vallas metálicas. "Nuestra gratitud por esta gran lucha", les dice. "Ya ven como son los senadores: se meten por las rendijas, como cucarachas".