Ha llegado la hora de la izquierda moderna: Graco

“Lo desgarrador es ver que afirmes lo que el ‘Salvador de la Patria’ considera su legítimo derecho: No aceptar que nadie y menos Enrique Peña Nieto haga suyo lo que Lázaro Cárdenas propuso”, ...
El mandatario estatal considera necesario, relevante y oportuno el debate sobre el tema energético.
El mandatario estatal considera necesario, relevante y oportuno el debate sobre el tema energético. (Luis Mejía/Cuartoscuro)

México

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, defendió la posición de que la reforma energética del gobierno federal no representa la privatización del sector, aunque admitió que no es necesario modificar el artículo 28 de la Constitución.

En respuesta a la carta de Cuauhtémoc Cárdenas publicada en este diario el pasado jueves 3, en la que el ingeniero afirmó que el mandatario morelense fue quien se desgarró, y no el PRD, por defender la propuesta de reforma energética que presentó Enrique Peña Nieto, el mandatario estatal señala que “esperar que PRI y PAN hagan solos esta reforma significa dejar abierta la posibilidad de una propuesta privatizadora”.

[b]La carta[/b]

Es necesario establecer cuáles son las diferencias que podamos tener con la reforma hacendaria y la energética. Evitar juicios sumarios que se han convertido para otros —aclaro, no es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas— en ocasión para lanzar anatemas, condenando a todo aquel que no coincide con el pensamiento único del “Salvador de la Patria”. Me parece relevante y oportuno este debate, porque incluso en el seno de una institución esencialmente dogmatica el papa Francisco empieza a quitarse fardos de “círculos mediocres de la derecha”. Esos vientos soplan hasta en Roma y me pregunto por qué no en la izquierda mexicana. Ha llegado la hora.

La propuesta energética de Enrique Peña Nieto no puede calificarse de privatizadora de manera absoluta cuando se plantean dos textos constitucionales. Por cierto, se trata del texto original del artículo 27 de 1940. Y como te dije, Cuauhtémoc, en nuestro encuentro, en el cual coincidimos en que no es necesaria la reforma al artículo 28, que pretende quitar el carácter estratégico que debe mantenerse para Pemex y CFE. La seguridad energética no puede estar sujeta al mercado, es del Estado.

La propuesta de reforma de Felipe Calderón en 2008, sí era privatizadora. Señalé, entonces, que era indispensable dejar atrás el régimen fiscal que se instauró en el gobierno de López Mateos, a propuesta de Ortiz Mena, que aseguró los ingresos petroleros para financiar gasto público. Además estableció en la reforma de 1960 al Art. 27 …“que no se aceptarían ni contratos, ni subsistirán los que se hayan otorgado”. Aplaudible la cancelación de contratos de riesgo que concesionara M. Alemán y que hiciera nulos Jesús Reyes Heroles, director en Pemex. Bajo el esquema de sustitución de importaciones, se desató un “furor” nacionalista que generó grupos oligopólicos en CFE, cómo olvidar IUSA de Alejo Peralta. En Pemex el oligopolio de transporte carretero de combustibles. Hank, Mouriño, Sansores y líderes sindicales, amén de las franquicias de gasolineras y constructores favoritos sexenales que disfrutaron millonarios contratos.

Efectivamente, en la última reforma 2008 se logró la redacción de contratos incentivados, la Suprema Corte les reconoció sustento constitucional, por ser contratos de servicios. Pero ello solo resolvió que se pudieran reabrir campos de petróleo maduros o cancelados a partir del [i]boom[/i] de Cantarell. Se calcula que se pueden extraer 200 mil barriles diarios. Hoy se habla ya de una importante producción de petróleo ligero. En las complejidades tecnológicas de las bolsas de Chicontepec, la experiencia ha sido millonariamente costosa y en aguas profundas no hay resultados de éxito y en gas [i]shale[/i] estamos estancados. Insistí en revisar la Ley de derechos para hidrocarburos y coincidiendo también contigo en que es indispensable una autonomía de gestión para Pemex. La propuesta de EPN en la reforma hacendaria —que por cierto veo que al igual que tú, AMLO tampoco comparte—, señala ya una reducción de 10% a la carga fiscal de Pemex, considero que habría que ir más adelante estableciendo tasas competitivas para la complejidad de yacimientos. Me explico por ello el déficit fiscal que se propone. Amortiguar que los ingresos ya no serán casi la mitad, como hoy día, de la renta petrolera. Pemex tendrá la posibilidad de reinvertir utilidades y de evitar que la SHCP fije precios a los productos que se procesan en dicha empresa. Aquí coincidimos. La orientación entonces no es privatizadora como adjetivo, lo sustantivo es que se capitaliza la empresa y no se propone el modelo Petrobras de abrir capital accionario privado. Habría que participar en la propuesta de un consejo de administración con consejeros profesionales, quitando a los del Sindicato, que es patente de líderes y no de los trabajadores.

¿Por qué es pertinente volver al texto de Lázaro Cárdenas?, porque tenemos que diseñar un marco constitucional para hacer posible el modelo de contrato de utilidades compartidas, que no de riesgo. Que preserve la renta petrolera como propiedad de la nación. Es decir, que quien contrate con Pemex para explorar y perforar no se adjudique a sus activos el potencial valor del yacimiento. Es indispensable hacer más transparente la relación contractual para darle un impulso a la industria petrolera. El horizonte es de ochenta años para darle valor a los hidrocarburos. A partir de la mitad de este siglo, serán las energías renovables las que prevalecerán. Además, que privados puedan construir ductos y operar concesiones con Pemex para dar un gran salto, sobre todo en el centro y sureste del país. Una red nacional de ductos. Por cierto, hoy el oligopolio carretero de pipas cuesta 20% más que hacerlo por ductos. Razón de más para volver al texto constitucional.

Actualmente participan en Pemex con contratos: Halliburton, Weatherford, Schlumberger, Baker Hughes, Petrofac; empresas mexicanas como ICA Fluor, Diavaz, Grupo R y Swecomex, entre otras. La presencia privada existe. Además, me parece pertinente que se participe en el debate, se propongan ésta y otras alternativas que preserven a Pemex como una gran empresa del Estado. Esperar que el PRI y el PAN hagan solos esta reforma significa dejar abierta la posibilidad de una reforma privatizadora. Para qué esperar que se haga un plebiscito revocatorio si se puede hoy influir en esta reforma, como se hizo en la Hacendaria, que pone fin a privilegios fiscales de grandes contribuyentes y establece un nuevo trato fiscal para Pemex.

Es indispensable hacer crecer la economía. Generar grandes inversiones complementarias en Pemex, recuperar el papel del IMP y abrir la división de energías sustentables a partir de la renta petrolera.

Lo desgarrador es ver que afirmes lo que el “Salvador de la Patria” considera su legítimo derecho. No aceptar que nadie y menos Enrique Peña Nieto haga suyo lo que Lázaro Cárdenas propuso. El valor se muestra yendo al debate y defendiendo nuestras posturas aquí y ahora, dijera Miterrand. Ello para evitar que se privatice. No hacerlo es dejar a salvo las buenas conciencias.