Solo un legislador habló en favor del ex mandatario

A las 4 de la madrugada el Congreso decidió aceptar su solicitud de licencia
El voto fue unánime.
El voto fue unánime. (Especial)

Chilpancingo, Guerrero

Al día 29, con el fantasma de 5 muertos, 25 heridos y 43 desaparecidos a cuestas, cayó. Fueron necesarias  semanas de marchas masivas por todo el país, protestas en el extranjero, la condena inequívoca de organismos internacionales y la ruptura con el gobierno federal, pero la turbulenta era de Ángel Heladio Aguirre al frente de Guerrero cerró el sábado cerca de las 4 de la mañana, cuando de forma unánime el Congreso local decidió aceptar su solicitud de licencia como gobernador del estado.

“Se aprueba”, dijo lacónica la presidenta del Congreso, Laura Arizmendi, al final de una larga sesión en la que congresistas de todos los partidos dieron trámite a la solicitud de decapitar al gobierno estatal y separar a Aguirre del cargo tras 3 años durante los que Guerrero vivió algunos de sus momentos más convulsos en memoria reciente. Sólo hubo una abstención: la de su hijo, Ángel Aguirre Junior, quien se excusó de votar por conflicto de interés.

La de Angelito como le llaman en la clase local al hijo del ex gobernador-- fue la única voz de apoyo que se le dio a Aguirre en el Congreso en la madrugada del sábado. El precandidato a la alcaldía de Acapulco envió a la mesa directiva una carta en la que dio sus razones para no votar en la sesión que oficializó la caída de su padre. “Manifiesto mi solidaridad con el licenciado Ángel Heladio Aguirre primero”, leyó en voz alta el secretario de la mesa, Alejandro Sarabias. “Le he visto trabajar arduamente por su pueblo. Admiro su pasión por servir y su perseverancia (…) reconozco y aplaudo al padre, amigo y gobernante”.

Y no hubo más. Ningún legislador habló a favor del gobernador antes del trámite de oficializar lo que es una licencia pero tiene aires de despido. Los silencios de los (ex)aguirristas dicen mucho: si el apestamiento que descendió sobre Rubén Figueroa luego de su caída es un ejemplo, a Aguirre le esperan, cuando menos y en el mejor de los casos, largos años en el desierto. 

Para un político que en las últimas semanas insistió una y otra vez en que no quería salir por la puerta trasera derrotado como Figueroa tras la masacre de Aguas Blancas, el final que le cayó encima no pudo ser más devastador: en 2011, llegó al cargo entre aplausos, montado en una ola pragmática que le permitió presentarse como un hombre reinventado en la izquierda. Ayer, como quienes escapan en la oscuridad, dejó la silla a las 3:52 de la madrugada. Nuevamente todos los partidos aplaudieron, pero ahora lo hacían por su partida

A manera de despedida, Aguirre emitió un último mensaje como mandatario. Mostró un tono contrito, muy diferente del desafiante aire de las últimas semanas. Su adiós fue leído también por Sarabias. “Esta solicitud de licencia se sustenta en mi claro compromiso político y social para con el pueblo de Guerrero,  al que he servido toda mi vida y para quien seguiré sirviendo”, leyó el legislador.

II

Bajo asedio casi constante por parte de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y estudiantes de la normal de Ayotzinapa desde hace ya varios días, el Congreso local programó la sesión que marcaría el fin de la era Aguirre para las 12 de la noche.

El temor suscitado por la ira normalista y los incendios de las alcaldías de Chilpancingo e Iguala fue evidente: arrinconada, la clase política local terminó sesionando bajo la protección de cientos de policías antimotines, con diputados y agentes atrincherados al interior del Palacio Legislativo, a la espera de un posible asalto. En el techo, vigías fueron apostados para detectar cualquier movimiento de la profesorada y los estudiantes.

Y si afuera el ánimo era de sitio, al interior era de preocupación por que la situación cada vez está más caliente. Aguirre ya cayó, pero el incendio sigue y los políticos guerrerenses han comenzado a sudar copiosamente.

 “La licencia que eventualmente se puede conceder en esta legislatura  no resuelve la situación grave que vivimos los guerrerenses”, deploró Héctor Apreza, coordinador de la bancada priista. Avelina López, perredista, admitió: “esto nos deja claro que o cambiamos o cambiamos”, dijo, parafraseando a José Francisco Ruiz Massieu y el discurso con el que el priista advirtió alguna vez: “o cambiamos... o nos cambian”.