Jakelyne Barrientos: postulada y abandonada por el PRD

Es una mujer transgénero y fue candidata a diputada local por el PRD en Chihuahua. Fue registrada como "Leandro" pero hizo campaña como Jakelyne, nombre que no apareció en la boleta. 
¿Quién es Jakelyn Barrientos? (Milenio Noticias)

Chihuahua

El primer partido que incluyó  en sus documentos básicos a la comunidad LGBTTI postuló a una mujer transgénero a un cargo de elección popular en Chihuahua para luego abandonarla en la pelea legal que inició por discriminación.

Bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jakelyne Barrientos Martínez fue candidata a diputada local por el Distrito 9, con cabecera en Ciudad Juárez.

Oficialmente su registro quedó bajo su nombre de pila, Leandro, porque hasta el momento no ha iniciado el proceso para realizar el cambio de identidad de género y un trámite que hoy sólo es posible realizar en la Ciudad de México.

 

Jakelyne Barrientos, quien tiene una trayectoria de más de 10 años como periodista en la ciudad fronteriza, logró la candidatura como integrante del Movimiento por la Diversidad al interior del partido.

Sin embargo, un mes antes de la elección hizo una petición formal al Instituto Electoral de el Estado de Chihuahua (IEE), para que en la boleta, debajo de su nombre legal, apareciera su nombre social “Jakelyne”, con el que hizo campaña durante 35 días.

Para el partido, el registro nunca representó un problema, pero en los hechos le ofrecieron el respaldo mínimo para iniciar su campaña, “el PRD no figura acá en el norte y muy apenas nos dieron dinero para unas lonas”, dijo.

“Ni siquiera pedimos que sólo escribieran Jakelyne Barrientos, que fue como hice mi campaña, sino que agregaran mi nickname (apodo) a la papeleta. Aquí mismo, en esta elección, Chacho Barraza (José Luis Barraza, ex candidato independiente a gobernador) pudo participar con su nickname. ¿Por qué a mí no me lo permitieron? ¿Por qué ni siquiera me contestaron’”.

Al no recibir respuesta del IEE, la candidata perredista dio por hecho que habían dado cauce a su petición. La sorpresa fue cuando sus simpatizantes no pudieron encontrarla en la boleta el día de la elección.

 

Para Gerardo López, uno de los principales promotores del voto en su campaña, el asunto es claro: el partido que la postuló no quiso apoyarla: “Yo pienso que fue discriminación por los demás partidos y lo otro por el mismo partido porque era la candidata más fuerte aquí. O sea, era más fuerte en lo que ella andaba haciendo. La boicoteaban mucho. Ponían lonas y se las quitaban, no la dejaban que agarrara fuerzas, pero si hubiera sido diferente, si le hubieran puesto en las boletas ‘Jakelyne’, tal vez hubiera quedado como diputada. El partido fue clave porque no le prestó mucha atención al punto, porque ella estuvo haciendo la propaganda como Jakelyne. Fue el partido el que en alguna forma no le ayudaron o no quisieron ayudarla para que le cambiaran el nombre en las boletas”.




Las batallas de Jakelyne 

Durante los 35 días de campaña, Gerardo López recorrió con Jakelyne las colonias que integran el distrito con una serie de promesas orientadas a la recuperación del espacio público: devolver los parques a la gente, iluminar cada glorieta para que las mujeres no tengan miedo de circular cuando salen de la maquila, tener seguridad afuera de los centros de trabajo y las escuelas.

“Todas las propuestas y promesas de todos los candidatos que venían eran lo mismo de siempre, lo mismo de siempre. Ya los conocemos. Y Jakelyne pues vino en una forma diferente. Ella venía caminando. No traía las trocotas. No traía a la gente con mandiles, con cachuchas, con vasos, con nada. Ella venía con su persona, con sus seguidores, con su persona nomás. No traía como quien dice recursos. No traía mucho ruido. Traía un altavoz. Ella anduvo poniendo. Éste era su propaganda. Con éste hablaba y con éste nos hizo salir a muchos de los vecinos, a los ciudadanos, y funcionó. Los que hacen las boletas no le pusieron su nombre porque todos la conocemos como Jakelyne. No sabían. Algunas personas sí votaron por el PRD, pero cuando vieron las boletas, lógicamente se destantearon”.

Gerardo López no es el único que se ‘destanteó’ buscando a su candidata en la boleta.

Ana María Hernández, vecina de Hacienda de las Torres, salió temprano a emitir su voto, pero no encontró a la mujer con quien anduvo limpiando parques y recogiendo llantas los últimos fines de semana.

“Yo fui a votar por Jakelyne pero en la boleta no apareció. Busqué el nombre de Jakelyne, el partido y no lo encontré. Aun así voté por el nombre que estaba ahí bajo el logo del partido. No sé qué nombre era, pero era un nombre de hombre”.

Al cierre de la elección, Jakelyne Barrientos obtuvo sólo 759 votos, pero ella y su equipo aseguran que pudieron ser muchos más y que incluso tuvieron posibilidades reales de ganar.

Jakelyne Barrientos no es la primera transexual en ser postulada por un partido político a un puesto de elección popular. En 2003, Amaranta Gómez Regalado obtuvo su registro como candidata a diputada federal por el partido “México Posible”, aun cuando sus documentos oficiales conservaban su nombre de pila, Jorge, y no había hecho los trámites para cambiar de identidad porque entonces, no existían.


Seis años después, otra mujer, Gloria Hazel Davenport Fentanes, activista y defensora de derechos humanos, participó como candidata a diputada en el entonces Distrito Federal, por el Partido Social Demócrata (PSD).

A diferencia de Jakelyne Barrientos, Gloria Hazel recibió el respaldo legal de su partido para pelear hasta el último momento su registro oficial como candidata, pero, ante la imposibilidad de contender bajo su identidad elegida, optó por retirarse de la elección. 

Para Gloria Davenport, la falta de respaldo del partido a Jakelyne Barrientos es un ejemplo de violencia política contra las mujeres y no sólo contra las mujeres transgénero.

“¿Cómo es posible que no se dieron cuenta para nada de todo lo que estaba pasando con la candidatura de Jakelyne Barrientos y al final se dan cuenta de que pasa esto? Nunca le dieron seguimiento a la campaña de la compañera. Nunca le dieron acompañamiento a Jakelyne y ahora salen a rasgarse las vestiduras”, dijo la activista.


El partido presentó un recurso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que aunque reconoció que hubo omisión por parte de la autoridad electoral local, no ordenó la reposición del proceso.

“Los procesos que se dan en el contexto de las elecciones a veces son como una burocracia y cuando está la efervescencia de la elección hay veces que se dejan de hacer trámites por omisión o por desconocimiento. O porque cuando llega la petición, como fue el caso, desde el partido hubo un proceso burocrático que hizo que se tardara en dar trámite a la petición de cambiar el nombre de pila de la compañera por su alias  o su nombre social”, dijo Antonio Medina Trejo, secretario de Diversidad Sexual del PRD.

El funcionario explicó que aunque pidieron sancionar a los funcionarios que no procesaron la solicitud cuando la recibieron en tiempo y forma, el partido debe reconocer que no dio acompañamiento a Jakelyne.

“Desde el partido debemos reconocer que no le dimos seguimiento y te voy a decir una cosa, la responsabilidad de ahí es un poco de la compañera, debió haberse puesto a darle seguimiento, nosotros creíamos que era una carta y nada más”, destacó.

De acuerdo con Gloria Davenport, “los partidos políticos que postulan (candidatos transgénero) lo hacen de una manera politiquera, que responde a intereses coyunturales, pero no a un discurso de fondo; para verme muy progre postulo a una persona trans, luego la abandono en todo su proceso, espero a que fracase y salgo a victimizarme. ¿Cómo es posible que no se hayan dado cuenta? ¿Hubiera pasado lo mismo si el candidato hubiera sido Jesús Ortega?”.

El PRD interpuso un recurso por discriminación ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales.  

Cinco meses después de realizada la elección no ha resuelto el proceso.

Jakelyne dejó de lado su actividad política. Utilizó lo último que le quedaba de sus ahorros para viajar a México y denunciar la violencia política a la que considera fue sometida.

El partido le aseguró que le repondrían los gastos realizados, promesa no cumplida hasta ahora.

Por el momento, Jakelyne dejó de lado su interés de recuperar parques y jardines para la gente y se trasladó a otro estado para retomar sus actividades profesionales en comunicación.

De la política, dice ahora, no quiere saber nada.

Más adelante, Dios dirá.


 OVM