La izquierda no se “desgarró” por la necesidad de reformas

Mediante una carta, el fundador del PRD dice que la autonomía presupuestal y de gestión de Petróleos Mexicanos no requiere de cambios constitucionales, como propone el Ejecutivo.
Cárdenas se reunió ayer con Jesús Zambrano y Alejandro Sánchez Camacho.
Cárdenas se reunió ayer con Jesús Zambrano y Alejandro Sánchez Camacho. (René Soto)

México

En una carta dirigida a Graco Ramírez, Cuauhtémoc Cárdenas dijo que el gobernador de Morelos fue quien se “desgarró”, y no el PRD ni alguna organización que se identifique de izquierda, por defender la propuesta de reforma energética que presentó el presidente Enrique Peña Nieto.

Cárdenas dijo creer firmemente que las propuestas de reforma de los artículos 27 y 28 son privatizadoras, “dígase lo que se diga”.

Señaló que la autonomía presupuestal y de gestión de Pemex no requiere de reformas constitucionales como las propone el Ejecutivo.

La carta

El pasado 26 de septiembre el diario MILENIO publica una entrevista que Juan Pablo Becerra-Acosta M. te hizo, respecto a la cual quisiera hacer algunas consideraciones.

En la entrevista, de acuerdo a la versión del entrevistador, niegas que la propuesta de la llamada reforma energética del Ejecutivo federal (que hasta hoy se limita a la reforma de dos artículos constitucionales y la expedición de una ley de ingresos sobre los hidrocarburos) sea “ ‘privatizadora’, como han dicho Cuauhtémoc Cárdenas y otros líderes perredistas”.

“En alusión a Cárdenas”, se asienta en la entrevista, “declara que si otros personajes de la izquierda no hacen lo mismo que él (GR), apoyar las reformas del priista (el Presidente de la República), es por las presiones ideológicas”.

“Añade”, se dice más adelante, “que él (GR) no tiene la misma visión del michoacano –la cual califica de fatalista- en relación con lo dicho por el ex gobernador de Michoacán de que hay que esperar a 2015 para echar atrás lo que el PRI y el PAN puedan aprobar hoy en el Congreso de la Unión a través de un referendo revocatorio”.

“No tengo esa visión fatalista” —declaró Graco— “de que se va a hacer lo que quieran PRI y PAN. Si nos ausentamos del debate en las Cámaras (del Congreso de la Unión) y cometemos ese error, entonces sí va a ocurrir eso”.

“Enfatiza (Graco): ‘Hay que tener el valor de asumirlas, las reformas y sus contenidos. Óyeme, ¿de repente estás en contra de lo que nosotros planteamos durante años en las Cámaras. Uta, si nos desgarrábamos en los debates”.

Comentando esta entrevista, estoy cierto que no has leído mis intervenciones en el Senado (la más reciente el día 9 pasado), ni otras recientes referentes a las políticas petroleras y energéticas, o no las entendiste o no quisiste ni quieres entenderlas.

Nunca que yo recuerde, el PRD o alguna organización que se identifique como de izquierda, ni legisladores con esta filiación en alguna de las Cámaras del Congreso de la Unión, se [i]desgarró[/i] (como parece tu sí lo hiciste) por la necesidad de reformar los artículos 27 y 28 constitucionales como lo propone la iniciativa del titular del Ejecutivo, para quitar la condición de estratégicos a los sectores petrolero y eléctrico, dejando con ello abierta la posibilidad de que el Estado (en este caso representado principalmente por Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad) sean totalmente desplazados de los sectores que ahora gestionan de manera exclusiva por encomienda del Estado; ni que se abra la posibilidad de vender todos los bienes muebles e inmuebles de esos organismos, desde las plataformas de perforación más sofisticadas para trabajos en aguas profundas, las bombas que extraen el petróleo, hasta los edificios y los escritorios de los directores; ni que esos sectores de la industria energética queden sujetos a las estipulaciones del Acuerdo de libre comercio de América del Norte (el NAFTA, para que no nos confundamos). Éstas, que parecen ser hasta este momento sólo tuyas, nunca han sido demandas “históricas”, “de siempre” de la izquierda.

En ninguna de mis intervenciones, hubieras podido ver de haber habido voluntad, he propuesto que los legisladores del PRD se ausenten del debate energético en las Cámaras.

Afortunadamente no tenemos la misma visión, pero debo aclararte que la mía no es “fatalista”, como lo declaraste, ni asumo las posiciones que asumo por “presiones ideológicas” (o sería bueno pusieras nombres y apellidos a los presionadores, ¿o hablas al tanteo?)

Creo firmemente que las propuestas de reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales del Ejecutivo federal son privatizadoras, dígase lo que se diga. La autonomía presupuestal y de gestión de Pemex, el cambio de su régimen fiscal y de su estructura corporativo-administrativa, o la adopción de políticas petroleras que prolonguen la vida de las reservas, den valor agregado al recurso natural por la vía de la transformación industrial, etc., no requieren de reformas constitucionales —y menos de las reformas constitucionales que propone el Ejecutivo—.

Por otra parte y finalmente, de no contarse con una ley reglamentaria del artículo 35 constitucional antes del primer domingo de julio del 2015, o de un acuerdo político entre el gobierno y los partidos políticos, no veo posibilidades para que antes de las elecciones federales del 2015 se pueda llevar a cabo una consulta popular vinculante, respecto a las reformas del 27 y el 28 constitucionales del Ejecutivo, si es que llegaran a aprobarse, para echarlas abajo. Si esta consulta pudiera realizarse antes o si la reforma no pasa cuando se discuta en el Congreso, me congratularé por ello; seguramente tu no.

Con la reforma del Ejecutivo “(Se) trata de recuperar el espíritu cardenista”, le declaraste a Becerra-Acosta M. Nuestras visiones —afortunadamente como antes lo dije— y nuestras interpretaciones de la historia, no son las mismas. Lázaro Cárdenas, te lo digo no como su hijo, de lo que estoy orgulloso, sino como mexicano interesado en la historia de nuestro petróleo, defendió siempre al petróleo nacionalizado, como consta en muchos de sus escritos posteriores a 1938 y 1940. Valdría la pena darles una repasada, al menos para no cometer errores históricos.

Finalizas la entrevista diciendo que “(En) política lo que ayuda a reformar son los consensos”. Me parece que aquí cabe el viejo refrán que dice: dime con quien andas y te diré quien eres.

Seguimos pues, y seguiremos, estoy cierto, con visiones distintas sobre el México que queremos y la política petrolera.