Apoyan a deportados para que se certifiquen como maestros de inglés

El Consejo Ciudadano de la CdMx apoya a los 'dreamers' deportados para que un instituto privado los certifique como maestros de inglés, pues en el país se necesitan 80 mil maestros.
Los deportados participaron en el foro migrante New Comienzos
Los deportados participaron en el foro migrante New Comienzos (Héctor Téllez)

Ciudad de México

Llegan a México, procedentes de Estados Unidos, algunos tras los pasos de sus progenitores deportados y otros por cuestiones familiares, aturdidos, en tierras que no recuerdan; sus padres, en cambio, salieron en busca de empleos del otro lado de la frontera, pero un día los cazó la migra y fueron echados con lo único que traían. No tienen ahorros.

Muchos no llegan a sus pueblos, pues se quedan en las capitales de los estados o cerca de la frontera norte. Algunos gobiernos estatales tienen programas de ayuda, pero no es suficiente. Los deportados quieren un trabajo digno. Bien remunerado. La ventaja de muchos es que traen la experiencia de algún oficio o hablan bien un segundo idioma.

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El sistema de educación pública del país necesita un promedio de 80 mil profesores de inglés; en la capital, nada más en educación media superior, son necesarios 3 mil 200, pero el año pasado sólo pudieron contratar a dos personas, asegura Luis Wertman, presidente del Consejo Ciudadano de Ciudad de México.

El organismo civil logró que un instituto privado examine y otorgue certificaciones en inglés a los llamados dreamers; el consejo, además, proporciona ayuda sicológica y legal, agrega Wertman en amplias instalaciones de la Zona Rosa, donde un puñado de telefonistas responden preguntas relacionadas con los servicios que ofrecen.

El consejo también sirve de “puente” entre organismos oficiales y civiles, tanto para facilitar trámites de actas de nacimiento y licencia de manejo, como para conseguir empleos a migrantes en retorno, pues muchos estuvieron fuera del país durante 10, 15, 20 o 30 años, por lo que carecen de documentos, dice Wertman, quien habla sobre la importancia de aprovechar conocimientos y capacidades de los mexicanos deportados.

“Ya conseguimos un examen de certificación a escala internacional del idioma inglés, reconocido por las secretarías de Educación Pública federal y local, para empezar a generar esta oportunidad”, informa Wertman, “ y ofrecemos toda la atención emocional y sicológica con los 50 sicólogos”.

—Y qué ha detectado en esta nueva tarea con migrantes. —Se nos está presentando una única oportunidad, de que tú, ahora sí, y estamos hablando de vidas, para no irme incorrecto, pero mandaste a maquilar al extranjero a una generación que te la están regresando biligüe, bicultural, con una cultura del esfuerzo, de principios, de valores, de participación, y ahora sí decidamos si la vamos a aprovechar o la vamos a desaprovechar.

En el domicilio del Consejo Ciudadano, ubicado sobre la calle Amberes, Zona Rosa, jóvenes migrantes en retorno aguardan para hacer el examen de inglés; otros esperan resultados para el otorgamiento de becas.

Entre ellos está Diego Miguel María. Estuvo 17 años en Estados Unidos. Trabajó de chofer en un montacargas. Fue deportado en julio del año pasado. Lo detuvieron en un retén, pues no tenía licencia de conducir.

“Y cuando llego a la Ciudad de México es muy complicado adaptarse, muy difícil, pero ahí vamos, poco a poco”, dice, mientras espera hacer examen para estudiar y obtener una certificación.

Dos de las organizaciones que trabajan de la mano con el Consejo Ciudadano son Red Viral y Agenda Migrante, coordinadas por Eunice Rendón, quien, a partir del perfil de cada persona, diseña un modelo de reinserción de migrantes en retorno.

JOS