Adentro, el mensaje; afuera, el caos vial

El impresionante dispositivo de seguridad encabezado por autoridades estatales, federales y del Ejército Mexicano ha provocado molestias entre quienes transitan por el primer cuadro de Monterrey.
En los filtros se encuentran autoridades estatales, municipales y del Ejército Mexicano.
En los filtros se encuentran autoridades estatales, municipales y del Ejército Mexicano. (Foto: Carlos A. Rangel)

Monterrey

De un lado, un antro sabor argentino con la música a todo lo que da y a reventar con una jovial muchedumbre; del otro, cruzando la calle Doctor Coss a la altura de Allende, también otra “tropa”, pero de la clase política y empresarial del estado y el país arriban al Teatro de la Ciudad para iniciar un ritual con otro tipo de ritmo: el mensaje del gobernador Rodrigo Medina después de haber dado su Quinto Informe de Gobierno.

Tan sólo a unos cuantos metros de diferencia, los olores, fragancias, aromas y esencias que hipnotizaban, se mezclaban con el hedor y sudor de quienes mentaban la madre con el claxon en pleno corazón de Monterrey durante dos horas, aguardando a que la parálisis vial se desbaratara desde las 17:00, previo al protocolo político que anualmente aglutina a la clase política.

Adentro, Medina de la Cruz presumía los logros, éxitos y una apología de lo bien que ha gobernado, ante mandatarios estatales, alcaldes, diputados y senadores, quienes escuchaban sentados en acojinados asientos en un teatro con un potente clima.

Afuera, 23 escoltas, choferes, elementos de Fuerza Civil, una madre con sus dos hijos, y algunos transeúntes, se convirtieron en espectadores del Informe, sin asiento en primera fila, sólo la banqueta o zacate, quienes veían y escuchaban el Informe en una pantalla gigante puesta en ese cruce.

Muy lejos de ahí, a una seis cuadras, sobre el puente multimodal de Zaragoza y Zuazua, iniciando Morones Prieto, un desfile de automóviles es visible ante los tres filtros de seguridad que instaló el Gobierno estatal en coordinación con las fuerzas federales, y en el que participaron elementos de Seguridad Pública del Estado, Fuerza Civil, Ejército y Policía Federal.

El primer “retén” fue montado a la altura de Marco, justo en Padre Raymundo Jardón; el segundo, a la altura de Padre Mier; y un tercero, en el cruce con Matamoros. El filón vial a paso de rueda.

“Muy mal, vengo desde Revolución e iba para Liverpool y ando aquí”, dijo una automovilista a bordo de un Ford Fiesta, que desvió su ruta justo detrás del Teatro de la Ciudad e interrumpió su canto para contestarle al reportero.

Vehículos de lujo de los asistentes fueron estacionados sobre Zuazua desde Padre Mier hasta Juan Ignacio Ramón. Mientras tanto, los automovilistas eran desviados por Doctor Coss o por donde fuera, desquiciando la de por sí pésima circulación que diariamente castiga a los regiomontanos.

Al final, los chavos dentro del antro continuaban con el ritmo antrero saboreando alimentos de Sudamérica; otros mentándosela al tránsito y a la clase “polaca” que retrasó o desvió su ruta.

Sobre Matamoros en forma discreta sale el gobernador en su camioneta blanca  junto con Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Los cláxones se diluyeron… los gritos se apagaron. El Informe se consumó, pero no la fiesta en el antro, que siguió hasta la medianoche.