“Somos igual de capaces... ¿cuál presión?”

Rebeca e Itzayana, tenientes de corbeta de la Semar, llevan a puerto seguro el buque "Chiapas PO-165" sin aires protagónicos.

México

Sortear una tormenta, saber leer adecuadamente el “mapa” del mar, que es una carta náutica, arribar a puerto seguro o a la zona de operaciones con suficientes provisiones y abastecimiento para cumplir con éxito cualquiera que sea la misión encomendada por el alto mando, es su responsabilidad.

Las tenientes de corbeta Rebeca Hernández Francisco, de 21 años, e Itzayana Morales Guzmán, de 22, no muestran aires protagónicos por su condición de mujeres; aluden a su profesionalismo, sin dejar de reconocer y agradecer la apertura y la equidad de género que se ha impulsado en la Secretaría de Marina Armada de México.

La teniente Hernández Francisco porta orgullosa el uniforme. Es una de los 150 cadetes de su generación que concluyeron una de las seis carreras que se imparten en la Heroica Escuela Naval Militar, de entre 480 aspirantes que iniciaron su instrucción.

Está a cargo de la jefatura de Departamento de Logística del moderno buque patrulla de vigilancia oceánica Chiapas, el primero construido en este sexenio con el trinomio buque-interceptora-helicóptero.

Comenta que cada año de su formación —nivel licenciatura— lo dedicó a demostrar su esmero, anhelo y capacidad para hacer del mar su vida, siempre en beneficio de la sociedad, como se lo inculcaron en aulas de la Semar.

Bajo las órdenes del capitán de fragata Gerardo Almonacid, ella es responsable de la parte administrativa del buque, que cuenta con una tripulación de 84 elementos y está equipada con un helicóptero Panther, una interceptora, dos embarcaciones menores tipo Rhib para rescate, con 86 metros de eslora y capacidad de desplazamiento de mil 860 toneladas.

Su tarea consiste en proveer de todos los insumos y servicios generales que se requieran, entre éstos cuando se realicen labores para salvaguardar la vida humana en el mar.

Es originaria de Salina Cruz, Oaxaca; seria, pero afable, accede a revelar un poco de su vida personal: ha leído la serie completa de libros de Harry Potter, le gusta Erich Fromm, el cine, aunque su pasatiempo preferido —le cambia el rostro— es el deporte de vela, que le ha permitido representar a la Semar en Chile, Italia y en diferentes competencias en México. “¡Este deporte es lo máximo!”, asegura. Le gusta casi cualquier género musical, eso sí, menos “los corridos”.

Itzayana Morales Guzmán ingresó a la escuela naval cuando tenía 15 años y es hija de una mujer zapoteca y de un contralmirante. Es lectora “entusiasta” —dice— de las novelas de Gabriel García Márquez y de obras que aborden temas históricos.

Le gusta la música de “rock en tu idioma”, aunque por su edad no perteneció a esa generación que cantó con Enanitos Verdes, Miguel Mateos, Soda Stereo, Caifanes… pero le gusta.

Refiere que su responsabilidad en el Chiapas PO-165 es brindar seguridad a la tripulación del moderno buque para el arribo a puerto o “área de operaciones”.

“Depende de mí trazar una derrota (ruta) donde no pasemos por un bajo, conocer las condiciones meteorológicas que vamos a tener reinantes en el área, que no vayamos a entrar en un área donde haya una tormenta, cosas de ese tipo, entonces parte de la seguridad del barco recae en el cargo.

“En el caso de la apertura de las mujeres, nuestra responsabilidad es hacer un buen papel en la Marina, demostrar que nosotros somos igual de capaces que cualquier hombre y que no necesitamos que nos sobreprotejan, demostrar que sí podemos, que tenemos las mismas capacidades”, señala.

A las dos tenientes se les pregunta si están bajo presión. “Estamos preparadas, hemos sido afortunadas por pertenecer a una institución tan noble y emblemática para México como la Semar; preparación tenemos, tenemos excelentísimos mandos, ¿cuál presión?”, responden.

Itzayana explica su función de la manera más simple posible: “Utilizo alta tecnología, satelital, todos los equipos de navegación electrónica, pero no solo debo basarme en los equipos de navegación modernos, tenemos, sí, la responsabilidad de corroborar las posiciones del GPS.

“También la navegación astronómica, las cartas náuticas, es como un mapa del mar, te va poniendo todos los peligros de las profundidades, que hay diferentes obstáculos que te puedes encontrar en ciertas partes del litoral, imagina un ‘bache’, mi tarea es eludirlo”.