Unos iban en paz, otros iban a golpear y unos más a macanear… (Crónica)

La marcha por el 45 aniversario de la matanza del 2 de octubre se dividió: los de luto, los pacíficos. Los de fiesta, los violentos. Y los uniformados, los que gaseaban, y sí, también golpeaban… ...
La manifestación del 2 de octubre en la ciudad de México.
La manifestación del 2 de octubre en la ciudad de México. (EFE)

Ciudad de México

Encanecidos sus cabellos, con los rostros surcados por arrugas, con voces que se esforzaban por corear consignas, unos seres marchaban en son de luto. Sí, 45 años después de que estuvieran ahí, en aquel miércoles 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas perpetrada contra estudiantes, ahí estaban de nuevo en las calles, paso a paso, caminando con muchos esfuerzos.

En sus pechos portaban camisetas blancas en las que se leía: “#Yosoygen68”. Eran los antiguos miembros del Comité de Lucha del 68. Ellos iban de luto, en paz, recordando a sus compañeros caídos cuatro décadas y media atrás. Tras ellos, con ellos, se manifestaban miles de jóvenes estudiantes de la UNAM, del Poli, de universidades privadas, normalistas, ciudadanos comunes, maestros, obreros, todos, también, protestaban en paz.

Otros, de pieles juveniles, de miradas furiosas o risueñas, de cuerpos espigados, de voces que tronaban en insultos constantes contra policías, gobernantes, periodistas, con rostros semi cubiertos, o totalmente encapuchados, con piedras, con palos, con proyectiles que extraían de sus mochilas, iban de fiesta: lo suyo era un festival de enfrentamientos. Lo suyo era apedrear una y otra vez a policías, a mano limpia, o con grandes resorteras. Lo suyo era lanzar bombas molotov, lanzar botellas vacías, enfrentarse…

Unos más, los uniformados, con rostros serios, enojados, esperaban y esperaban. Aguantaban y aguantaban. Pero, después, explotaron también: lanzaron piedras, palos, dispararon proyectiles de gases más agresivos que los usualmente utilizan (muchos fotógrafos, camarógrafos y reporteros terminaban en el piso por la incapacidad respiratoria que provocaban), corretearon a los chavos, encapsularon a algunos y los detuvieron, y otros más simplemente los propinaron golpes y patadas…

[b]Pero, por pasos, en horas, en minutos…[/b]

15:20. Plaza de las Tres Culturas, uno de los llamados líderes históricos del Comité del 68, Fernando Hernández Gamundi, decía que la marcha intentaría marchar hasta el Zócalo. Protestaba por el despliegue de ocho mil policías y aseguraba que si no los cuerpos policiales se retiraban, no habría violencia.

16:10. Iniciaba la marcha. Algunos mercaderes todavía vendían máscaras, paliacates a los jóvenes. A diez pesos la encapuchada. A esa hora uno de ellos ya había despachado 150, entre negros y rojos.

16:47. Eje Central y Garibaldi. Los contingentes se topaban con los primeros grupos policiales que no intervenían, no hacían nada. Simplemente observaban el paso de los jóvenes universitarios de la UNAM, del Poli, de escuelas normales de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Chiapas. Consignas, nada más consignas, nada que lamentar.

17:00 horas. La marcha llegaba hasta a Avenida Hidalgo por Eje Central. No, no había paso hacia el Zócalo. Cientos de policías estaban ahí para impedirlo. La marcha viraba a la derecha, rumbo a Reforma. Ni modo. Pasaba el contingente del Poli y justo detrás, venía el de los jóvenes llamados anarquistas. Ahí se terminaba el luto. Las consignas. La paz. Ahí empezaba la fiesta.

Media hora de escaramuzas entre Eje Central y Reforma. Una y otra vez, algunos chavos se aproximaban a la valla policial, pateaban, empujaban, se trenzaban brevemente, y se replegaban. Los policías los correteaban momentáneamente y ya. Hasta que el enfrentamiento se concentró en Reforma e Hidalgo. Ahí, fueron largos y largos minutos de intercambio de proyectiles.

Los jóvenes rompían aceras para usar rocas como proyectiles, lanzaban botellas vacías y catapultaban bombas incendiarias, hasta que una de éstas impactó en un granadero y éste se prendió en llamas. Sus compañeros apagaron el fuego con extinguidores.

18:00 horas. Un nuevo enfrentamiento se produce en Reforma y Ricardo Flores Magón, a la altura de la escultura conocida como El Caballito. Mismo escenario: proyectiles desde las trincheras de los jóvenes y resistencia de los policías, que de cuando en cuando respondían. Eso sí, lanzaban gases a diestra y siniestra que por su potencia sí lograban dispersar a los manifestantes.

En esos momentos la marcha quedó partida. Los contingentes que iban delante de los chavos ya habían llegado a la Columna de la Independencia. Los que venían detrás de los jóvenes, tuvieron que dispersarse. Algunos intentaban convencer a los virulentos que pararan ya, que mejor se reincorporaran a la manifestación.

Una hora después, encabezados por maestros de la CNTE y jóvenes estudiantes pacíficos, el segundo contingente arribaba al Ángel, pero muchos manifestantes ya se retiraban.

18:15. Algunos jóvenes apaleaban a un policía bancario en Bucareli y Reforma. Supuestos policías ministeriales se infiltraban y realizaban detenciones hormiga, iban detectando jóvenes y los capturaban. Simultáneamente, varios granaderos también apaleaban con macanas a varios jóvenes.

19:40. Los manifestantes que quedaban en la Columna de la Independencia cantaban lo tradicional: “¡Venceremos!”. Se acababa todo.

En la Glorieta de la Palma, sobre Reforma, un grupito de jóvenes se deshacía de su arsenal guardado en sus mochilas: piedras y molotov. “¡No nos vayan a revisar adelante, güey, tíralas!”

Cada quien su marcha del 2 de Octubre.

Los de luto, los pacíficos.

Los de fiesta, los violentos.

Y los uniformados, los que gaseaban, y sí, también golpeaban…