Reportan mil 310 homicidios por homofobia en 20 años

Un informe de la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia ubica a México en segundo mundial en crímenes por homofobia, solo detrás de Brasil.

México

En los últimos 20 años (entre 1995 y 2015) se han registrado mil 310 asesinatos por odio homofóbico en 29 entidades del país, aunque se estima que por cada caso reportado hay tres o cuatro más que no se denuncian, de acuerdo con el más reciente informe de la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (Cccoh), hecho por la organización civil Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana.

En el informe se asegura que, con tales datos, México ocupa el segundo lugar a escala mundial en crímenes por homofobia, solo detrás de Brasil.

Esa cifra —1,310 homicidios— implica 65 casos por año, cinco al mes, al menos uno por semana, en promedio. Se trató de agresiones contra lesbianas, gays, bisexuales y gente transgénero.

La mayoría de los asesinatos se perpetraron contra hombres: mil 21. En el caso de los trans, se documentaron 265 hechos. La menor parte ocurrió contra mujeres: 24 casos.

Tres de cada 10 asesinatos fueron de jóvenes entre 18 y 29 años. Un tercio de las víctimas eran adultos jóvenes entre 30 y 39 años. Hubo 27 menores de edad.

La —en apariencia— muy liberal Ciudad de México ocupa el primer lugar donde se presentaron estos homicidios, con 193 casos. El Estado de México ocupa el segundo sitio en la lista, con 123 casos. Les siguen Veracruz con 85, Nuevo León con 81, Chihuahua con 72, Michoacán con 71 y Jalisco con 67 casos.

¿Cuáles son los lugares donde se cometieron los crímenes? El reporte señala que el domicilio de las víctimas es el sitio más frecuente que usan los agresores para asesinar (516 casos), seguido por la vía pública (308), terrenos baldíos (92), hoteles (80) y el campo (63). Estas ejecuciones también ocurren en lugares de trabajo, canales o ríos y en vehículos.

Las silenciosas armas blancas son los instrumentos que más se han utilizado en estos homicidios: así fue en 510 casos.

En segundo lugar están los golpes, 258 casos donde quedó evidenciada la saña, el odio: las víctimas fueron golpeadas y golpeadas hasta la muerte.

Esa actitud homofóbica, la iracundia, también se evidenció con la gente violentamente asfixiada hasta la muerte: 219 casos.

La impunidad de los agresores quedó expuesta con el uso de ruidosas pistolas: hubo 175 casos en los que se usaron armas de fuego.

En la mayoría de los homicidios los perpetradores sí tenían la firme decisión de matar a esa gente: en 95 por ciento de los casos hubo dos tipos de ataques.

También se han registrado casos de atropellamientos intencionales, tortura, calcinamiento, descuartizamiento y envenenamiento.

Los años que se tomaron en cuenta para el informe de la Cccoh abarcan el lapso comprendido entre 1995 y 2015, pero también se incluyeron ya 16 casos ocurridos este año. La información recabada por las ONG se realiza con base en reportes periodísticos y de organizaciones de la sociedad civil, se clasifica en una base de datos por género, identidad sexual, edad, lugar donde fue encontrado el cuerpo, móvil del asesinato y causa de muerte.

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En un “documento informativo” de 12 páginas del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el Sida (Censida), elaborado el año pasado, con motivo del Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia, se confirma que la forma más grave de homofobia se expresa precisamente a través de la violencia: un informe de la CNDH documentó, en un lapso de 10 años (de 1998 a 2008), 696 expedientes sobre agravios a la comunidad. De esas averiguaciones, 162 se refieren a homicidios, 30 a lesiones y tres a discriminación. El resto corresponde a otras categorías, como delitos sexuales.

Posteriormente, de 2009 a 2013, la CNDH pudo identificar otros 91 homicidios motivados por el odio homofóbico y transfóbico y 176 expedientes de discriminación en los ministerios públicos de los estados.

En total, fueron 253 los asesinatos documentados por la CNDH en 15 años. Se trató de, al menos, 16 casos por año, uno al mes, en promedio.

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La discriminación social a estos grupos sociales es un hecho: siete de cada 10 personas homosexuales consideran que en este país no se respetan los derechos de diversidad sexual. Y así es: cuatro de cada 10 mexicanos y mexicanas no permitirían que en su casa vivieran personas homosexuales.

Una de cada dos personas lesbianas, homosexuales o bisexuales considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación (52 por ciento), seguida de la falta de aceptación (26 por ciento) y las críticas y burlas (6 por ciento), de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis), llevada a cabo por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y presentada en 2010.

Los más intolerantes con ellos son la policía (42 por ciento), la gente de su Iglesia o congregación (35 por ciento), el gobierno de su entidad (19 por ciento), el gobierno federal (19 por ciento) y la gente de su barrio o colonia (19 por ciento).

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Una de cada 10 personas homosexuales, transexuales o bisexuales asegura que alguna vez la despidieron a causa de su orientación sexual o identidad de género, según revela la Primera Encuesta sobre Homofobia y Mundo Laboral que se presentaron hace dos años las organizaciones Enehache y Espolea y la empresas JW Marriot y Google junto a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Por la discriminación y el rechazo, 55 por ciento de este colectivo vive “en el closet” en su trabajo, donde ocultan sus preferencias por miedo a represalias. La discriminación empieza desde los procesos de selección profesional: a dos de cada 10 personas LGTB les preguntaron su orientación sexual en las entrevistas laborales. Y una de cada tres asevera que por ello mismo les negaron un trabajo. El 35 por ciento de las personas encuestada reconocen sufrir discriminación en su puesto laboral.

Los datos, obtenidos a través de dos mil 284 entrevistas de personas LGTB en ocho entidades (Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Puebla, Jalisco, Veracruz, Baja California y Sonora), plasman que son víctimas por igual tanto quienes laboran en una empresa privada como que quienes lo hacen en una institución pública.


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