El “floreciente mercado” de vientres alquilados

Lo que se vio como vanguardia hace 17 años ha servido para exponer a mujeres e hijos gestados a la explotación en un mercado de seres humanos, en el que intervienen médicos, juristas y parejas ...
El “floreciente mercado”  de vientres alquilados.
El “floreciente mercado” de vientres alquilados. (Arturo Fonseca)

México

Estudios internacionales revelan que hay una industria millonaria y floreciente dedicada a rentar mujeres como pies de cría para traficar bebés dentro y fuera de las fronteras nacionales.

La llamada gestación subrogada es considerada por diversas autoridades y organizaciones una forma de explotación de las mujeres con fines reproductivos.

De acuerdo con la investigación “La maternidad intervenida”, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, 2010; el diagnóstico “La trata de personas en México”, de la Organización Internacional para las Migraciones, 2011, y el estudio “Trata de personas: aspectos básicos”, de la OIM, OEA, Iinmujeres, CIM e INM, el abuso es una realidad que se oculta tras un velo de supuesto altruismo, y se escuda en un derecho a la maternidad, provoca la explotación de mujeres que terminan rentando su vientre por redes de explotadores.

Los análisis refieren que la explotación de mujeres con fines reproductivos, también conocida como vientres de alquiler, es legal en algunos países, así como en algunas entidades de México, como Tabasco y Sinaloa.

“En todos, el común denominador es la gran disparidad entre quienes encargan al bebé. Son típicamente parejas o personas acaudaladas y la madre gestante suele entrar en el negocio por su precaria condición económica”.

Otro estudio del Center for Social Research, elaborado en 2011, señala que cerca de 51.7 por ciento de las madres de alquiler es analfabeta; en promedio, 40 por ciento solo tiene la primaria terminada y otro 38 por ciento se dedica al servicio doméstico.

La situación es considerada tan grave y contraria a los derechos humanos, que en países como Francia, incluso en el seno de las comisiones más radicales del Parlamento Europeo, se han unido las diferentes fuerzas políticas para expresar su rechazo ante el “floreciente mercado de seres humanos”.

El año pasado, el Comité para los Derechos de las Mujeres y la Equidad de Género del Parlamento Europeo declaró que “la maternidad subrogada constituye una objetivación tanto de los cuerpos de las mujeres como de los niños, y representa una amenaza a la integridad corporal y a los derechos humanos de las mujeres”.

Recientemente ante el Congreso de Coahuila y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se han presentado diversas iniciativas para legalizar los vientres de alquiler y, en el caso específico del Congreso de Tabasco, se evalúa modificar el marco jurídico en relación con lo que su Código Civil llama gestación subrogada. El “fin es proteger mejor a las mujeres” y evitar la proliferación del turismo reproductivo, que ha alcanzado grandes dimensiones en ese estado.

La intención de los legisladores de dichas entidades ya generó un preocupación, que llegó hasta el Senado. Ahí, por mayoría, se aprobó un punto de acuerdo para exhortar a los congresos de Coahuila, Sinaloa y Tabasco, así como a la ALDF a eliminar o, en su caso, abstenerse de aprobar normas que tiendan “a la explotación de mujeres con fines reproductivos, también conocida como Maternidad Subrogada o Vientres de Alquiler”.

Los senadores pidieron a los gobernadores, congresos, jefe de Gobierno capitalino y la ALDF su apoyo para combatir ese fenómeno, además de que “brinden educación de calidad, capacitación y oportunidades laborales que sirvan para el desarrollo y dignificación de las mujeres de sus respectivas entidades.

El punto de acuerdo destaca que en Tabasco ha crecido el rechazo ante la proliferación del turismo reproductivo, por lo que han buscado modificar la figura.

“La industria relacionada con la gestación de hijos para quienes pueden pagar por ellos ha crecido enormemente y ha puesto a las mujeres vulnerables de Tabasco en grave riesgo de ser explotadas por clínicas, intermediarios o las propias parejas que, quienes aprovechan la mínima regulación local para pactar condiciones sumamente lesivas o llegan, incluso, a incumplir sus acuerdos cuando el hijo gestado no cumple con las expectativas.

“Lo que el Congreso de Tabasco está reconociendo con esta propuesta es que el experimento social emprendido hace 17 años ha fracasado. Lo que se vio como vanguardia y progreso ha servido para exponer a un gran número de mujeres vulnerables, así como a los hijos gestados mediante esa técnica, a la explotación en un mercado de seres humanos, en el que intervienen médicos, juristas y parejas acaudaladas de México y del extranjero”, destaca el documento.

El Senado planteó que las preguntas que valdrían la pena hacer al Congreso de Tabasco son “¿por qué, si ya se ha decidido dar marcha atrás con una figura claramente nociva, no darla por completo? ¿Por qué, en lugar de cerrar cada vez más el espectro dentro del cual una pareja puede hacer uso de una mujer como maquila para gestar a su hijo, no prohibir completamente una práctica que, en esencia, reduce a las mujeres a una mera máquina para hacer bebés, y a sus hijos, en un producto sujeto a control de calidad para la plena satisfacción de los clientes?”

Señala que la tendencia en relación con la maternidad subrogada es reconocerla con su verdadero rostro: la explotación de mujeres con fines reproductivos, una flagrante violación a sus derechos humanos y a los de sus hijos que ha motivado, incluso, la intervención del Comité para los Derechos de las Mujeres y la Equidad de Género del Parlamento Europeo.

“No deja, por tanto, de sorprender que en nuestro país haya quienes incesantemente promueven la legalización de la explotación de mujeres con fines reproductivos y que sea con la bandera de defender los derechos de las mujeres o de ciertas minorías con la que pretendan alcanzar su objetivo”, reclamaron los senadores.