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Miércoles , 21.11.2018 / 11:34 Hoy

El Alfarismo se consolida como corriente política

Encabezado por Enrique Alfaro, el grupo político que comenzó a operar en Tlajomulco de Zúñiga en 2009, hoy alcanza la mayoría de las preferencias electorales
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El Alfarismo se ha consolidado este 2018 como la corriente política con mayor presencia en el estado de Jalisco, un camino que comenzó en 2009 con un objetivo que se ha logrado este primero de julio cuando su líder, Enrique Alfaro, ha sido anunciado como el virtual ganador de la elección al gobierno del estado.

Un joven Enrique Alfaro (Guadalajara, 1973) probó la derrota electoral en 2003 cuando pretendía llegar a la presidencia municipal de Tlajomulco con la bandera del Partido Revolucionario Institucional. La causa fue una tendencia electoral inclinada al Partido Acción Nacional, y la traición de grupos internos del tricolor que decidieron darle la espalda al candidato de entonces 30 años de edad.

Para 2006, Enrique Alfaro fue abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que lo posicionó como diputado de la LVIII legislatura, y dónde comenzó a gestar las bases de las que más tarde se convertirían en sus políticas públicas más emblemáticas, pues generó una iniciativa sobre la Revocación de Mandato, aunque sin recibir apoyo de las demás fracciones parlamentarias.

Sin embargo, el verdadero despegue político de Enrique Alfaro comenzó con la elección de 2009, cuando regresó a Tlajomulco para ganar la contienda por la alcaldía y, durante su gestión de tres años, poner de moda el nombre del municipio en el Área Metropolitana con algunas estrategias, como el rompimiento con el grupo UdeG y su líder Raúl Padilla López, así como someterse a la ratificación de mandato a la mitad de su ejercicio. La modernización del hasta entonces vetusto aparato burocrático municipal también sumó a su imagen.

Alfaro Ramírez logró llamar la atención en toda el Área Metropolitana con un gobierno que por primera vez en la región no era encabezado por el PRI y PAN. En ese momento Enrique Alfaro puso la mira en la gubernatura del estado. Su carta de presentación fue la aprobación de más del 97 por ciento de los ciudadanos que participaron en su ejercicio de ratificación de mandato, y algunas políticas como la entrega gratuita de útiles y uniformes escolares a todos los estudiantes de preescolar y primaria, el llamado presupuesto participativo, y la renovación de un municipio que estaba considerado como un “pueblote”, que en cuestión de meses pasó a formar parte del Área Metropolitana de Guadalajara y desplazar a Tonalá y Tlaquepaque para atraer los reflectores.

La apuesta naranja

Ya alejado del PRD por diferencias políticas con sus dirigentes, Enrique Alfaro buscó la candidatura al gobierno de Jalisco a través de Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, un partido prácticamente desconocido en Jalisco, pero que rápidamente comenzó a posicionarse, siempre con el apellido Alfaro de por medio.

La elección de 2012 a nivel estatal se convirtió en una confrontación de dos partidos: el PRI, que fue representado por Aristóteles Sandoval, y Movimiento Ciudadano, por Enrique Alfaro, quien finalmente volvió a verse derrotado en un proceso electoral, en ese momento por 150 mil votos de diferencia.

Pero contrario a aquel 2003, esa derrota no dejó un sabor amargo interior de la agrupación política naranja y en el propio Enrique Alfaro y su grupo político, pues se convirtió en el principal representante de la oposición en Jalisco. Además, su arrastre permitió que MC obtuviera el triunfo en nueve municipios, cinco diputados locales y dos federales.

Enrique Alfaro creó entonces la agrupación Alianza Ciudadana y mantuvo actividad política los siguientes tres años, con la construcción de una candidatura para gobernar la capital de Jalisco, Guadalajara, la que sería su impulso para lograr una segunda vuelta para pelear la gubernatura.

2015, el buen año 

La elección de 2015 fue sorpresiva hasta para el propio Movimiento Ciudadano, pues además de que Enrique Alfaro ganó la alcaldía de Guadalajara, la ola naranja se expandió en un total de 25 municipios, entre ellos Zapopan y Tlaquepaque, que en conjunto representan más del 63 por ciento de la población de Jalisco, es decir, un partido que en tres años consiguió gobernar a la mayoría de la población en la entidad.

El triunfo de Alfaro se replicó en la tendencia electoral para el Congreso del Estado y MC fue fracción legislativa más grande del con 13 diputados, en tanto que envió 14 representantes de Jalisco al Congreso de la Unión.

Aunque en la elección de 2012 Enrique Alfaro apoyó a Andrés Manuel López Obrador, para 2018 su apoyo fue para Ricardo Anaya Cortés, candidato del Frente conformado a nivel por el PAN-PRD-Movimiento Ciudadano, aunque el entonces candidato, Enrique Alfaro, optó por contender sin alianza.

Durante el proceso electoral, Anaya Cortés no pudo acercarse a Andrés Manuel en las encuestas, situación que ocurrió de manera inversa en Jalisco, donde el candidato de Morena, Carlos Lomelí, siempre se mantuvo por debajo de Enrique Alfaro, quien jamás dejó de ser el puntero, pero ese roce entre Enrique Alfaro y AMLO cada vez fue más ríspido y la elección cerró con declaraciones y señalamientos de uno hacía otro.

La fuerza de la corriente política alfarista logró sobreponerse a un posible voto en cascada impulsado por Andrés Manuel López Obrador, algo que los adversarios políticos del tabasqueño no han perdido de vista, y ponen los ojos en Jalisco para que este sea el estado que funja como primer opositor del gobierno federal.

MC

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