Educación superior y movilidad social

Ampliar la cobertura en este nivel es insuficiente para garantizar mejores oportunidades, es necesario que los estudiantes ofrezcan la calidad que el mercado laboral demanda.
Educación superior y movilidad social.
Educación superior y movilidad social. (Cuartoscuro)

Uno de los grandes retos que tiene México para convertirse en una sociedad más equitativa es superar la poca, casi nula, movilidad social que existe hoy en nuestro país. Así lo muestra la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2011, realizada por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, que afirma que 48 por ciento de los mexicanos que provienen de hogares del quintil más bajo de la distribución se mantiene ahí. Hoy, desafortunadamente, la posición socioeconómica de un mexicano está determinada fundamentalmente por la posición que ocupaba el hogar de sus padres.

La formación y educación de las personas son de los principales factores para romper con este techo de cristal. En ese sentido, resulta positivo que en los últimos años la cobertura en educación superior se ha incrementado de manera significativa. Sin embargo, el origen de las personas sigue siendo el principal determinante del grado de educación: 59 por ciento de los mexicanos cuyo padre cursó una licenciatura o un grado superior consiguieron estudiar una licenciatura o un posgrado. En contraste, solo 5 por ciento de los mexicanos cuyo padre no tiene estudios logran cursar una licenciatura o posgrado.

Por si fuera poco, la distribución de las oportunidades de educación superior es desigual debido a que una alta proporción de jóvenes que no logran ingresar a las instituciones públicas, y que por sus limitaciones socioeconómicas no tienen acceso a las instituciones privadas de élite, en ocasiones recurren a instituciones privadas de baja calidad educativa. Con ello se forma un círculo vicioso que acentúa la inequidad, pues la educación que reciben estos jóvenes está muy lejos de contar con los estándares de calidad necesarios para una formación universitaria sólida que les permita acceder a un empleo de calidad y a un mejor futuro. Estos datos revelan un panorama muy poco alentador, por lo que es urgente redoblar esfuerzos para igualar las oportunidades de acceso a la educación superior de calidad.

Sin embargo, las evidencias nacional e internacional demuestran que ampliar la cobertura en educación superior no es suficiente para garantizar que los jóvenes tengan mejores oportunidades de empleo y desarrollo. Es necesario también asegurarse de que la educación que reciban todos los mexicanos, sin importar su origen o clase social, sea de la más alta calidad. Hoy en día, muchos egresados universitarios están desempleados o les cuesta mucho encontrar un trabajo, debido a los bajos niveles de conocimiento, incluso en habilidades básicas como expresión oral y escrita en español o la capacidad de trabajar en equipo.

De acuerdo con el Panorama Educación 2014 de la OCDE, en México solo 80 por ciento de los egresados de licenciatura tiene un empleo. Para garantizarles un futuro más prometedor, es indispensable que los programas y planes de estudio incluyan las habilidades y competencias que les permitan realizarse en el mercado laboral del siglo 21.

Por lo tanto, además de ampliar la cobertura en educación superior, ésta debe tener la pertinencia y la calidad que el mercado laboral demanda. Solo así se logrará que la educación sea un motor eficaz para propiciar una mayor movilidad social en México.