El drama perredista en la Cámara alta

La bancada evidenció su división; una parte apoyaba el dictamen que otra acusaba de beneficiar a los monopolios.
Legisladores del PRD.
Legisladores del PRD. (Cuartoscuro)

México

Salió por la puerta de atrás, pero logró su cometido: disciplinar a su bancada. Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, acudió de emergencia al Senado en dos ocasiones en menos de 24 horas para enderezar el voto de sus legisladores en la reforma de telecomunicaciones.

En comisiones, el grupo perredista evidenció su división en torno a la votación; Armando Ríos Piter, Zoé Robledo y Benjamín Robles apoyaban el dictamen que sus compañeros de partido acusaban de beneficiar a los grandes monopolios.

La labor parecía no tener respuesta positiva. Por la mañana, después de la última reunión con su dirigente, todavía no había una posición unánime en el partido. En esa ocasión, Zambrano no dio la cara y utilizó la puerta trasera del salón para salir.

Legisladores que participaron en la reunión declararon que el líder nacional de los perredistas no convenció a los rebeldes.

La sesión en el Senado inició con panistas y perredistas divididos. Mientras hablaban de cómo evitar la censura dentro de la reforma, la Mesa Directiva ordenó el cierre de las puertas en el pleno y colocó pantallas en salones alternos para quienes buscaban seguir el debate.

“Se está eliminando cualquier sospecha o duda que tenga que ver con censura en la red, internet, y que era una gran preocupación válida de la sociedad”, explicaba  Javier Lozano.

Elementos de resguardo vigilaban meticulosamente que nadie no autorizado accesara, ni a los palcos. Esta vez, a diferencia de la reunión de comisiones, evitarían protesta ciudadana alguna.

Adentro, el drama perredista. El estira y afloja continuaba en esta bancada, al pronunciarse algunos en tribuna a favor del dictamen.

El esfuerzo de Zambrano no cejó, pues el chucho mayor tuvo que actuar de manera institucional al llevar el caso al Consejo Nacional perredista, donde se votó un resolutivo que “recomendaba” a la bancada votar en contra.

Nueve horas llevó la discusión en lo general; oradores iban y venían, al igual que los senadores de sus escaños para atender otros asuntos.

La senadora Alejandra Barrales, lo notó y reclamó, inclusive, a su coordinador Miguel Barbosa, que departía a gusto con sus pares de PAN y PRI, Jorge Luis Preciado y Emilio Gamboa, respectivamente.

“Primero que mis compañeros senadores, particularmente mis coordinadores, les pedimos que nos presten un ratito de su atención, a lo mejor no están de acuerdo con nuestra posición, pero les agradecería mucho su atención, muchas gracias, coordinadores”, remarcó.

Los priistas, comandados por Emilio Gamboa, subieron a la tribuna con lo que parecía un script a favor de la reforma. Uno a uno repetían “los beneficios” para los ciudadanos.

Lo mismo hicieron los panistas cercanos a Ernesto Cordero. El cierre fue como de fotografía. Roberto Gil y Javier Corral finalizaron el debate en lo general con versiones y acusaciones encontradas.

“Nuestra crítica no es para estar en contra de que se eliminen la larga distancia, ahora resulta, estamos de acuerdo con esa parte... lo que queremos es que tengan el mismo valor para someter a control y a competencia al otro monopolio, el de los medios de comunicación”, lanzaba Corral.

A lo que Gil respondía: “Es absolutamente paradójico que se vote contra un dictamen en lo general, pero se diga que se está a favor de aspectos en concreto que están contenidos en ese dictamen”.