Desaparecidos en EU, un “desastre silencioso”

Miles de migrantes mexicanos que han perdido la vida en su intento de alcanzar el "sueño americano" figuran en la base de datos del programa NameUs.

El cuerpo del migrante mexicano Elías Hernández fue encontrado por la policía en el desierto de Arizona en junio de 2003. Murió en su intento por cruzar la frontera, y aunque sus restos fueron identificados por una credencial que llevaba entre sus pertenencias, ningún familiar lo ha reclamado.

Sus fotografías post mortem, huellas digitales, placas dentales, ropa e imágenes religiosas forman parte de su expediente forense en Estados Unidos; sin embargo, la falta de ADN de algún familiar impide que los cuerpos sean reconocidos plenamente y reclamados por sus seres queridos.

Como el de Elías, los nombres de miles de migrantes mexicanos que han perdido la vida en su intento de alcanzar el sueño americano, figuran en la base de datos del Programa de Personas Desaparecidas o no Identificadas, conocido como NameUs, que depende del Departamento de Justicia estadunidense.

El archivo con la información de Hernández es el número 1366UMAZ. Ahí, además de la fotografía que fue tomada de una identificación, hay un papel con un número telefónico y el nombre de “Enrique”, quizá con quien llegaría en ese país, o el pollero al que le pagó para cruzarlo por el desierto.

Entre su ropa se encontró un boleto de autobús con Chiapas como entidad de origen, con fecha de mayo de 2003, apenas unas semanas antes de que su cadáver fuera hallado en Little Tucson Village en Pima, Arizona.

Además de Elías, la base de datos de NameUs alberga miles de archivos con ADN de familiares de personas desaparecidas en Estados Unidos. Se trata de un problema muy grave para el país del norte, que tiene en sus registros al menos 40 mil asesinados no identificados. También hay más de 90 mil desaparecidos reportados.

Uno de esos casos es el de la joven Ali Lowitzer, quien a sus 16 años desapareció en abril de 2010. Su madre, Jo Ann Lowitzer, que habita en Springs, Texas, presume que su hija no huyó de casa, sino que fue víctima de la trata de personas, porque nunca regresó luego de tomar un autobús en la esquina de su casa con rumbo a su trabajo.

Los padres dieron aviso a las autoridades, pero éstas desestimaron el caso, justificaron que se trataba de un arranque de rebeldía juvenil. El expediente de Ali es un caso abierto ignorado por las autoridades, según la madre de la joven, pero casi siete años después, la lucha personal de Jo Ann Lowitzer hizo que la ciudad de Houston tuviera, en febrero, un día para rendir homenaje a los desaparecidos.

VÍCTIMAS DE HOMICIDIO

En entrevista con MILENIO, la directora de NameUs, B.J Spamer, calificó el problema de los desaparecidos en su país como un “desastre masivo silencioso”, pues tan solo en la base de datos hay más de 90 mil nombres desde su creación en 2009. De ellos 11 mil casos han sido resueltos al localizar a la persona desaparecida o, en casos desafortunados, su cadáver.

Desde su oficina en el Departamento de Salud de la Universidad del Norte de Texas que alberga los laboratorios forenses de NameUs, admite que muchas de las personas que han desaparecido o encontradas muertas son consecuencia de actos de violencia.

“Creemos que muchos de ellos fueron víctimas de homicidios. NameUs creó un mecanismo a través del cual cuando un familiar reporta la desaparición de su ser querido, con apoyo de la policía recibe en su casa un kit para recolectar muestras de ADN, las cuales son enviadas a las oficinas locales de policía y de ahí a la Universidad de Texas, donde son procesadas e introducidas a una base de datos pública.

Las pruebas de ADN no tienen costo para los familiares, los gastos son sufragados por el Departamento de Justicia, que en 2009 creó el programa para hacer frente a un problema creciente.

NameUs cuenta además con un programa de voluntariado a través de The Doe Network o La Red Doe, nombre con el que se define a una persona no identificada. A través de ese mecanismo, ciudadanos estadunidenses pueden colaborar para cotejar los casos de personas desaparecidas o no identificadas con la base de datos de ADN de los familiares que han presentado las denuncias.

ROSTROS SIN NOMBRE

En la base de datos de NameUS hay cientos de rostros no identificados de migrantes mexicanos que no lograron concretar el sueño americano y murieron en el desierto o en algún punto de la frontera ya del lado estadunidense, como Elías Hernández y miles más.

El problema es que la falta de colaboración entre los gobiernos de ambos países hace que los familiares en México no tengan información sobre  la muerte de su ser querido.

B.J Spamer asegura que desde México cualquier persona puede consultar la base de datos, pues parte de su información es pública.

Es el caso de una joven no identificada que portaba una credencial falsa con el nombre de María Méndez Morales. El archivo contiene muestras de ADN de la mujer, además de una fotografía post mortem y la descripción de su ropa y otros artículos personales de la indocumentada localizada en junio de 2008. Así, miles de expedientes, mientras en México las familias desconocen el paradero de sus seres queridos.

Mary Bell, coordinadora de la Red Doe en Houston, explica que en Texas se cuentan por cientos los casos de migrantes no identificados por sus familiares.

“Son migrantes mexicanos que cruzaron la frontera, pero que no pudieron soportar el clima extremo del desierto de Arizona o de las zonas inhóspitas de Texas”.

En entrevista, la voluntaria de Red Doe reconoció la gravedad del problema de paisanos no identificados, pues es imposible notificar el fallecimiento a los familiares.

En 2015 hubo reportes de la policía de casi 500 cuerpos de migrantes mexicanos no identificados localizados en territorio texano.

Spamer considera fundamental la creación de un mecanismo de intercambio de información entre los gobiernos de EU y México para la identificación de personas fallecidas o desaparecidas en suelo estadunidense.

“Compartir información entre ambos países es fundamental  para resolver los casos. Aunque actualmente no hay un protocolo de intercambio de datos, cualquiera puede ingresar a la base de datos de NameUs y ver la información pública de las personas desaparecidas o fallecidas no identificadas”.