Descalificaciones, gritos y mantas en el último debate

El perredista Benjamín Robles acusó al padre del priista David Penchyna de haber defraudado al Banco Ejidal.
La bancada del tricolor al final de la sesión.
La bancada del tricolor al final de la sesión. (Javier Ríos)

México

Durante las horas finales del debate energético el PRD en el Senado ofrendó su último aliento para rechazar la reforma, que abrirá el sector a la iniciativa privada y que convertirá en deuda pública los pasivos laborales de Pemex y la CFE. La sesión más larga del Congreso vivió momentos álgidos con una imagen gigante del general Lázaro Cárdenas, que fue paseada de un lado a otro del pleno; hubo un pleito que obligó al coordinador de ese partido, Miguel Barbosa, a disculparse con David Penchyna, además de un arrebato de Layda Sansores, quien aventó monedas de 10 pesos a la tribuna.

El vaivén legislativo de minutas terminó y la última fue turnada al Ejecutivo. Las iniciativas fueron y vinieron entre la Cámara de Diputados y el Senado durante más de 20 días que duró el cuarto periodo extraordinario.

En total, 93 horas duró la sesión sobre las leyes secundarias de la reforma energética en el pleno del Senado, que con la discusión constitucional sumaron 113 horas solo para ese tema.

Tres diferentes marquesinas utilizaron los perredistas para protestar; llevaron en dos ocasiones al ex presidente Lázaro Cárdenas, además colgaron una manta con leyendas del poeta chileno Pablo Neruda.

En el último día, los perredistas acusaron de paleros a priistas y panistas; rechazaron convertir en deuda pública los pasivos laborales de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad.

Por parte del PRI, David Penchyna asestó un gancho al hígado, al afirmar que la iniciativa de Cuauhtémoc Cárdenas, que fue apoyada por el PRD, preveía convertir los pasivos de las empresas en deuda pública.

La izquierda se alborotó. Layda Sansores pasó al frente y criticó que por unas "limosnas" para los estados petroleros se aprobó el proyecto.

En defensa de su partido salió el panista Jorge Luis Lavalle, quien dejó su acostumbrado pacifismo, al señalar que cuando la reforma dé frutos "les voy a venir a recordar aquí cada peso", y les reclamó que "los paleros fueron ustedes al apoyar la reforma fiscal".

Pero lo álgido del debate aún no llegaba. Se calentó cuando el perredista Benjamín Robles, desde la tribuna, puso en duda el origen de los bienes del priista David Penchyna y acusó a su fallecido padre, José, de haber defraudado al Banco Ejidal.

"¿Quieren descalificar personalmente? ¡Pues yo le voy a entrar a este tema! ¡Voy a recordar la memoria de su padre, quien defraudó el Banco Ejidal o de la gente que murió allá!", expresó el perredista.

No pudo terminar, porque la bancada priista levantó la voz a coro para repudiar los señalamientos del legislador perredista. Desde su escaño, el coordinador Emilio Gamboa exigió, a gritos, el uso de la palabra.

Robles continuaba en tribuna: "¡A mí no me han acusado de andar dando dinero para comprar el voto...", insistía, pero el panista José Rosas Aispuro le dio la palabra a Gamboa.

Los tricolores Miguel Romo, René Juárez, Ismael Hernández, Patricio Martínez arroparon a Penchyna y rodeaban a Gamboa, cuando éste exigió respeto.

"No se vale, de ninguna manera, meterse con ningún padre de un senador y menos con un hombre que no vive", manifestaba el coordinador tricolor.

La discusión fue tan álgida que el PRD, en voz de Barbosa, retiró el dicho por Robles y ofreció una disculpa pública a Penchyna y su familia. La calma regresó alrededor de las 11 de la noche, cuando terminó la sesión.

De esta manera terminó una jornada legislativa histórica, que permite a particulares participar en el sector energético mexicano.