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Lunes , 15.10.2018 / 12:53 Hoy

Corrupción, el desastre incalculable: Inegi y CIDE

Las encuestas son limitadas, debido a que es un fenómeno que ocurre en la clandestinidad; hay conductas que todavía no se identifican como ilegales.

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México carece de una metodología para medir las diferentes formas de corrupción que existen, advierten especialistas, quienes explican que aunque actualmente se aplican encuestas y sondeos, son limitadas, debido a que se trata de un fenómeno que ocurre en la clandestinidad y porque hay conductas que la sociedad todavía no identifica como hechos ilegales, como el conflicto de interés.

De acuerdo con Óscar Jaimes Bello, director general adjunto de Desarrollo de Información Gubernamental, Índices e Indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el soborno es el acto de corrupción del que más se ha podido generar estadística con las encuestas.

Jaimes afirma que pasar de medir la percepción, con los sondeos de Transparencia Internacional, al preguntarle a la gente si ha pagado sobornos, con las encuestas del Inegi, ha sido un avance importante.

Los resultados de esos instrumentos son conocidos. En el ranking de Transparencia Internacional, México es el país de América Latina en donde más sobornos se pagaron para poder acceder a servicios públicos, como educación y hospitales, debido a que 51 por ciento de los entrevistados aseguró que ha incurrido en esa práctica en los últimos 12 meses; además, cayó 28 lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016, al pasar de la posición 95 a la 123 de los 176 países del ranking.

Las diferentes encuestas del Inegi han reportado que 64.5 por ciento de las empresas consultadas considera que los actos de corrupción se producen para agilizar trámites, mientras que 39.4 por ciento señala que dichos actos se generan para evitar multas o sanciones; además, que las corporaciones de seguridad pública son las instituciones con las que los ciudadanos en México cometieron más actos de corrupción durante 2015, pues en 55.2 por ciento de los trámites que se realizaron hubo al menos un acto deshonesto.

Reto internacional

El directivo del Inegi explica que aunque ante la Organización de las Naciones Unidas no se niega que existan otras formas y que deberían medirse, todavía “no hay un consenso de cómo hacerlo”, por lo que el reto es a escala internacional.

“En la agenda de Desarrollo Sostenible se incluye el tema, pero la forma de medirlo va a ser todavía a través del soborno, porque no hay un consenso internacional para comparar otras dimensiones de la corrupción”, dice.

David Arellano Gault, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), explicó que la corrupción “es un concepto paraguas, debajo del cual hay diferentes tipos de actos y cada uno es diferente: dentro de la corrupción tenemos el soborno y el fraude, pero hay otros cinco o seis, conflicto de interés, por ejemplo, tráfico de influencias es otro”.

Óscar Jaimes reconoce que incluso las actuales estadísticas no son del todo confiables, pues como la corrupción “es algo que pareciera etéreo, no hay nada concreto, nada que nos lleve a afirmar que esos porcentajes son reales; entonces, estamos hablando todavía de estimaciones muy gruesas de la corrupción y de sus implicaciones”.

Eduardo Bohórquez, director ejecutivo de Transparencia Mexicana, coincide en que “el gran pendiente académico es cómo medir la gran corrupción. Una cosa es que la reporten, que la describan, y otra cosa es que podamos ver patrones sistemáticos y métricas de gran corrupción”.

Para él, “la gran corrupción, como la impunidad, no ha sido suficientemente estudiada y entendida; la tenemos en todas nuestras mesas, pero no hay una métrica consistente, lo mismo mezclamos administraciones, gobiernos, salientes y entrantes, hablamos de casos, de 40 mil millones”.

Proponer indicadores y metodologías para la medición y seguimiento del fenómeno de la corrupción, así como para la evaluación del cumplimiento de los objetivos y metas de la política nacional contra la corrupción, es uno de los retos que deberá enfrentar el recién creado Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), de acuerdo con su ley general.

Arellano Gault, investigador del CIDE, advierte que para que tenga éxito, el SNA debe definir de manera muy precisa cuál es la corrupción que pretende medir pero, sobre todo, cuál es la corrupción que pretende atacar.

“Muy pronto vamos a tener que decidir estratégicamente qué atacar primero y de manera más fuerte, entendiendo que no se puede atacar todo al mismo tiempo y de la misma forma. ¿Qué es más importante: reducir la discrecionalidad en trámites administrativos gubernamentales o detener y reducir la corrupción en procesos electorales del país? Diría que lo segundo. A eso me refiero con estratégico, hay que escoger”, explicó.

El académico trabaja en un proyecto financiado por el Inegi y el Conacyt para explorar las diferentes formas de medir la corrupción que se han creado en el mundo, con la intención de que México se diseñe un mecanismo propio.

Con base en lo encontrado, recomendó estudiar la experiencia guatemalteca, en donde la oficina anticorrupción financiada por la ONU se fijó un objetivo muy claro: atacar la red de corrupción en las aduanas.


Problemas a resolver

El aspirante independiente a la Presidencia Armando Ríos Piter aseguró que la corrupción, la inseguridad y la desigualdad son los principales problemas a resolver en México.

"Son esos tres grandes retos los que impiden tener un crecimiento armónico en el país. La corrupción, debido a que se pierde una parte del producto interno bruto; la inseguridad, ya que tenemos el año más violento, que se refleja en la falta de productividad y reinversión, y la desigualdad de oportunidades, porque somos un gigante que quiere correr un maratón pero solo con una pierna, ya que aproximadamente 50 por ciento de nuestra sociedad vive en condiciones de pobreza".

El senador con licencia dijo que aunque todos los estados del país tienen que tener un nivel de atención, hay otros que poseen problemáticas que son preocupantes, donde la inseguridad vuelve a ser un factor imperante.

"Hay acciones inmediatas que debemos tener, estados como Tamaulipas en inseguridad o Colima y Tabasco en cuanto a secuestros, son ejemplos de como la actividad criminal ha calado hasta el fondo", expresó.
(Alberto Valiente/México)

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