La corrupción domina la vida pública tapatía

Profesionales por la ética y Academia Jalisciense por la Transparencia señalan que no es problema de un partido, sino del poder gubernamental.
La principal línea de corrupción se ve en seguridad pública.
La principal línea de corrupción se ve en seguridad pública. (Milenio)

Guadalajara

Después de todo, el famoso cacique Gonzalo N. Santos podría haber ganado la batalla por las almas en México. Los resultados de la encuesta denominada Índice Municipal de Corrupción, levantada bajo el patrocinio de la organización social Profesionales por la ética, revela la prevalencia de esta conducta entre ciudadanos y funcionarios públicos de los cinco municipios más importantes del área metropolitana de Guadalajara, en consagración con la famosa máxima del amo de la Huasteca potosina entre la cuarta y la octava década del siglo XX: “la moral es un árbol que da moras…”.

Profesionales por la ética (www.ppe.org.mx) difundió los resultados ayer: “Se percibe un retroceso en el proceso de combate a la corrupción; 93 por ciento de los participantes opina que está igual o peor  que antes, 8 por ciento por arriba de lo que arrojó la encuesta de 2012”, dijo Luis Ernesto Hernández Aguirre, presidente de la agrupación.

43 por ciento de los encuestados “han vivido o sido testigos de algún acto de corrupción en su municipio, cifra que aumentó en 11 por ciento en comparación a la encuesta de 2012; 87 por ciento de las veces, ese acto de corrupción fue iniciativa del funcionario público, mientras en la encuesta anterior era de 81 por ciento […] de los encuestados, 1,920 personas de los cinco municipios, de las que 20 por ciento fueron funcionarios, muy pocos han presentado denuncias de los hechos de que fueron testigos: 11 por ciento entre funcionarios, y lo que es más lamentable, apenas 6 por ciento entre los ciudadanos”.

- ¿Es una percepción sobre tema exclusivamente municipal o incluye al estado?

- Es fundamentalmente municipal, pero la gente espontáneamente se refería al tema de los agentes de Movilidad, que identifican como tránsito y vialidad; señalan que la principal línea corrupta es seguridad pública y la segunda es vialidad […] llama la atención que en cambio, las quejas contra las direcciones de Obras Públicas descendieron…

- Pero la mayoría de la gente admite haber dado mordida…

- Sí, prácticamente la mitad de los encuestados lo dice; no les preguntamos así, sino ¿ha participado o ha sido testigo de un acto de corrupción?, y la mayoría dice que sí. Los funcionarios lo admiten en porcentajes similares a los ciudadanos.

- ¿Es una respuesta sincera?

- Creo que muy sincera. Cuando hicimos el primer levantamiento en 2009, nos sorprendimos porque la gente confió en nosotros y en que no revelaríamos identidades; de ese modo la gente es muy abierta y creemos que nos responden con bastante sinceridad.

- Pero en el caso de los funcionarios ¿no le suena a cinismo tal nivel de reconocimiento?

- Un poquito suena así, sin duda. Pero el funcionario puede estar hablando en primera persona o en tercera, no sabemos.

- ¿Cómo puede sobrevivir una democracia con estos niveles de corrupción?

- Son los datos que tenemos, el costo de la corrupción es altísimo. En el último dato que tengo son como 210 mil millones de pesos, a nivel nacional, mayor a los presupuestos de educación, de salud y otras dependencias; lo que está pasando es que la corrupción es el sostén para un sistema que no funciona.

- Algo que la alternancia de hace un decenio no pudo componer…

No, definitivamente.

Héctor Ontiveros, de la Academia Jalisciense de Transparencia, consideró que los ciudadanos deben asumir su responsabilidad en el tema, pues dar “mordida” para evitar un pago de infracción ya es el comienzo de la cadena de la corrupción.

- ¿Podemos decir que los gobiernos priistas son más corruptos que los panistas?

- Yo no creo que sea problema de un partido, allí está el caso Ayotzinapa; es de todos los políticos, un fracaso de los gobiernos en cumplir con su deber.



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