Controla CETEG 60% de casillas: Rogelio Ortega

Resalta que detrás de las movilizaciones que a diario se registran en el estado, agudizadas tras los hechos de Iguala, hay interesados en llevar la confrontación a la violencia extrema.
El mandatario guerrerense considera injusto creer que la entidad está en llamas.
El mandatario guerrerense considera injusto creer que la entidad está en llamas. (Mónica González)

México

El proceso electoral en Guerrero está en riesgo porque 60 por ciento de las casillas se instalarán en escuelas que están bajo control de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG).

Esta organización es una de las principales responsables de la quema de edificios públicos, bloqueos carreteros, retención de políticos y trabajadores y, sobre todo, ha amenazado con no permitir se realicen los comicios.

En entrevista con MILENIO, el gobernador Rogelio Ortega, señaló que atrás de las movilizaciones que diariamente afectan al estado y que han derivado en muchas ocasiones en quemas de edificios públicos, bloqueos carreteros y retención de políticos y trabajadores de diversas empresas, hay interesados en llevar la confrontación a la violencia extrema. "Y ahí (en las escuelas) con una sola persona que lo diga, no instalan la casilla".

Aseguró que el reclamo legítimo de los padres de los normalistas y las de diversos grupos sociales, entre ellos, el magisterio, se mezclan con la acción de grupos radicales que solo están interesados en la confrontación extrema y el rechazo a las instituciones.

Para Ortega hay un sector que no apuesta por el cauce institucional. "Les interesa llevar la bandera que tiene legitimidad a una línea de confrontación donde ahí se pierde todo, porque se lleva a los familiares a una situación de confrontación extrema".

Algunos de ellos, maestros integrantes de CETEG, forman parte de una lista de mil 400 aviadores que están entre los 19 mil docentes de Guerrero.

Para evitar que las demandas salariales de los maestros que sí trabajan se conviertan en pretexto de más protestas o un riesgo mayor para el proceso electoral en curso, afirma que se tiene garantizado, a través de un acuerdo con Hacienda, el pago de la nómina para este mes y, a partir de abril, concluir la depuración de aviadores de la nómina magisterial.

"No son pocos, hay mil 400 detectados y tenemos que ser cuidadosos para no cometer injusticias con quienes sí trabajan para no sacarlos de nómina por error. Pero también vamos a ser categóricos con quienes exigen su pago como aviadores. ¿Qué líder por radical que sea se va a atrever a levantar la bandera de que le paguen a los aviadores?", cuestiona.

Sin embargo y a pesar de este complicado panorama, se dijo convencido en que "los liderazgos más radicales y los que van en la ruta de la confrontación y la violencia ya están aislados y cada vez se reducen a su mínima expresión".

—¿Hay algunos de esos líderes que son aviadores?

—Es posible que algunos líderes ahí estén entre los aviadores. Es posible, porque amparados en que son líderes y luchadores sociales, los que más gritan en las movilizaciones, son a los que menos se les ve en la actividad laboral y sin embargo, cada quincena cobran y eso es injusto.

La CETEG en Guerrero arrancó el año con movilizaciones en demanda de mejoras salariales y grupos radicales se sumaron a ellos, lo que provocó una protesta el pasado 24 de febrero, que derivó la confrontación y el desalojo frente al aeropuerto de Acapulco. "Frente a acciones que rebasaban el límite de la tolerancia", recrimina el mandatario, defensor del diálogo y la negociación.

Ortega asegura que a partir de abril quedará saldado el problema de incertidumbre laboral entre los maestros, lo que además, agregó, "ayudará a quitar la bandera a quienes llevan a los maestros a la confrontación".

Tras el caso Iguala, 40 alcaldías fueron tomadas; sin embargo, el gobernador asegura que solo quedan seis en manos de diversos grupos y "tienden a disminuirse en estos días para que solo queden dos o tres, si acaso".

A poco menos de tres meses de las elecciones en el estado, Ortega alerta que "sería un error pensar que Guerrero no es un foco rojo en términos del proceso electoral, sí que lo es, porque la magnitud de la crisis de la tragedia de Iguala es asunto no resuelto".

En su opinión, es necesario estar preparado "para una ruta larga si la autoridad encargada de la investigación no les da (a los familiares de los normalistas) las pruebas fehacientes creíbles y confiables que sus hijos están muertos para que puedan entrar en una etapa de resignación y para el estado, a una etapa de reparación del daño".

—Hay una demanda legítima de los padres, pero alrededor de ellos ¿hay gente interesada en la confrontación?

—Sí, pero en Guerrero también hay un repertorio inmenso de agravios acumulados durante años que brotan cuando estalló el conflicto de Iguala. Van a ser solidarios con los familiares, pero hay una gran cantidad de liderazgos sociales agraviados y con demandas no resueltas que logran aglutinar una gran fuerza y toman la ruta de la violencia extrema. Es el repertorio de un escenario de estallido de la violencia social en contra de las instituciones y los políticos.

—Se dice que le hace falta mano dura.

—Los entiendo, porque hay quienes creen que Guerrero es un estado en llamas y que la violencia va creciendo, pero son injustos conmigo y con mi gobierno, porque tengo evidencias de que no es así y eso ha sido en gran parte con apoyo de la Federación.

Tengo la convicción de que hablando se entiende la gente y no es fácil cuando han acumulado de agravios, desconfianza e incredulidad en los políticos y las instituciones y más con los escándalos de corrupción. Es más fácil llenar las cárceles de liderazgos sociales y echarles a la policía, pero eso es echarle gasolina al fuego y en Guerrero ya tuvimos esas experiencias.

Sobre el proceso electoral Ortega revela que ha dialogado con dirigentes de todos los partidos para solicitarles cuidado extremo en la postulación de sus candidatos y, por congruencia, garantizó que recurrirá a las instancias federales para denunciar algún indicio del que tenga noticia, porque no hacerlo, reconoce, lo convertiría en cómplice.