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Repunta 20% presencia de migrantes en Guadalajara

Personas de Centroamérica y otros estados que no logran el “sueño americano” buscan oportunidades en Jalisco.
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Asociaciones civiles y grupos religiosos que atienden a la población de migrantes en la Área Metropolitana de Guadalajara aseguran que en los últimos meses este fenómeno ha crecido en un 20 por ciento.

Por ejemplo, a un costado de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (avenida Alemania y 8 de Julio), los Misioneros Pasionistas con ayuda de voluntarios brindan desayunos de lunes a viernes. Ahí, de asistir en promedio 80 personas, ahora acuden más de cien migrantes principalmente de otros estados de la República y de países de Centroamérica.

En el caso del comedor que se ubica sobre avenida Federalismo a su cruce con Manuel Acuña, del Albergue para Indigentes transeúntes San Juan Grande, la atención también se disparó en los últimos meses. Aquí las personas solo pueden acudir a la hora de la comida y se les cobra un peso por ración.

Sin embargo, 32 personas viven en el albergue, entre ellos cinco extranjeros. “La mayoría de los migrantes son de la República, pero sí tenemos de Honduras, Colombia. Muchos van de paso, muchos van hacia el norte, otros están tratando de regularizar su situación”, informó Karen Mendoza, quien es trabajadora social del albergue. La mayoría de las personas, dijo, busca comedores para la mañana, tarde y noche.

En sitios como el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, incluso en la Catedral Metropolitana, la ayuda alimentaria surgió de manera espontánea, pero en los últimos meses también aumentó la demanda.

“Venían aquí al templo, muchos pidiéndonos comida y lo fuimos estableciendo de lunes a viernes de 9:00 a 10:30 horas y se les ofrece un desayuno. Hay quienes son agradecidos, hay quienes ni gracias dan, o hasta groseritos se portan, pero hay de todo. Hay quienes de manera espontánea se dedican a barrer antes o después de desayunar”, dijo Luis Zárate, párroco del Perpetuo Socorro.

De acuerdo con la presidente del Instituto Jalisciense para Migrantes, Mariana Márquez Laureano,  desde hace un par de años en el Área Metropolitana de Guadalajara creció el número de migrantes que piden ayuda en las calles.

“Primero empezaron a pasar y trasladarse, sin embargo en los últimos tres o cuatro años se ha observado que no solo son de tránsito, sino de destino, deciden quedarse en Jalisco por diferentes razones”, expresó.

Sin embargo, hace un par de semanas “hemos notado que hay muchas personas que están siendo deportadas de Estados unidos y se quedan en Jalisco, y en el país, pero ya eran personas en situación de calle. ¿Qué es lo que pasa? Llegan y continúan su vida de personas en situación de calle”, dijo.“Se ha corrido la voz de que cada vez es más difícil en la frontera poder cruzar y lo ven complicado y las fronteras están llenísimas, realmente podemos observar una crisis humanitaria”, aseguró Márquez Laureano.

Todos sin excepción deciden migrar en busca de una nueva oportunidad. Por ejemplo, Víctor, originario de Navojoa, Sonora, vive en la calle. Entre semana acude a la parroquia del Perpetuo Socorro donde, además de comida, les proporcionan ropa. Su sueño terminó.

Huye de los maras; pretende  radicarse en la ciudad

Cada mañana, Mario Enrique García Ortiz acude al comedor de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Tiene 25 años y desde hace un año abandonó su tierra natal: Guatemala.

A diferencia de otros paisanos, ha corrido con suerte porque ha tenido trabajo en un par de ocasiones, sin embargo la falta de papeles le impide obtener estabilidad laboral.

Mario es originario de Guatemala (Elsa Martha Gutiérrez)

“Estaba trabajando de guardia de seguridad en una tienda de telas en Chapultepec y luego en Santa Tere, pero ahorita no tengo trabajo, nomás me dejaron una temporada, pero después ya no”, lamentó, al revelar que le gustaba trabajar de policía.

Ahora Mario quiere y buscará radicar de manera definitiva en Guadalajara. “Me gustan sus muchachas que tiene, son bonitas, también tiene bonitos lugares y gente, son buenas personas”, refirió.

Dijo que el pasado lunes, acudió a una oferta de trabajo pero “me pedían papeles, saber manejar, pero no sé, pero tengo disposición”.

En el área metropolitana de Guadalajara, aseguró, hay “varios” guatemaltecos, pero “estamos regados”.

¿Por qué dejaste Guatemala?, se le preguntó mientras comía frijoles y mole verde. “Por tanta delincuencia, haz de cuenta que si trabajas, trabajas para los mareros (Mara Salvatrucha), y pues no”, respondió.

Hace un año abordó el tren. Unos tramos los caminó. “En la bestia (ferrocarril) y así. A veces hacia un día para caminar a un pueblito hasta que llegué a Guadalajara”.

SRN

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