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Martes , 20.11.2018 / 12:54 Hoy

Policía tapatía atiende hasta 120 casos de crisis al mes

Desde 2013, la UIPAV atiende a personas con riesgo suicida.
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Conformada por 21 elementos –entre policías, psicólogos, trabajadores sociales y una profesional en desarrollo humano-, desde hace cinco años la Unidad de Intervención Primaria y Atención a Víctimas (UIPAV) de la Comisaría de Seguridad de Guadalajara da asistencia a personas con riesgo suicida.

“Aproximadamente estamos atendiendo en situaciones de crisis entre cien y 120 casos por mes en promedio. Hay algunos meses que la cifra sube y otros que baja, pero ésa es la constante. La atención se presta ante casos de riesgo suicida, como la situación de un salto al vacío, o amenaza con un arma de fuego, pacientes psiquiátricos que por la misma naturaleza de su condición ponen en riesgo su integridad física o la de otras personas, o incluso de manera preventiva, cuando la familia identifica alguna ideación suicida y nos llama”, detalló Francisco Gutiérrez Sánchez, jefe de la UIPAV.

El entrevistado narró que la Unidad se estructuró en 2013, en principio sólo en apoyo a la labor de la policía que acudía a servicios con pacientes psiquiátricos en riesgo suicida. En 2015, añadió a sus servicios el apoyo psicológico a víctimas de delitos. Desde entonces el equipo cuenta con personal certificado en intervención en crisis y ha tomado diplomados y cursos “para una capacitación constante”.

La UIPAV cubre las 24 horas, los 365 días del año. La mayor parte de las solicitudes de servicios se reciben por reportes de radio de los propios policías que están en zona o por los ciudadanos en la línea de atención directa.

“El perfil más común tiene que ver con personas que dejaron de tomar sus medicamentos y se ponen muy alteradas, amenazan con cuchillos, con armas de fuego”, aseguró Gutiérrez Sánchez.

Respondió que “para toda la gente que trabaja en la policía siempre hay un riesgo” ante estos casos. Si bien la UIPAV opera bajo un protocolo de atención y sus integrantes invariablemente acuden a los servicios acompañados de personal operativo que, aparte de la formación de policía, está capacitado en intervención en crisis. Y si se requiere de mayor apoyo los compañeros de zona acuden al lugar.

“Hasta el momento en todos los servicios que hemos atendido hemos logrado evitar que la persona llegue a cumplir su cometido de quitarse la vida. Un solo caso terminó en forma lamentable, pero todavía nosotros no llegábamos a la escena”, admitió el jefe de la UIPAV, tras resaltar que la movilización de la UIPAV es similar a la de cualquier cuerpo de emergencia: tan pronto como reciben el reporte.

La especialización en intervención en crisis no es para cualquier policía, sino por vocación, opinó Francisco Gutiérrez. “Es un trabajo que demanda diferentes cualidades, como la tolerancia a la frustración y al estrés, y la empatía. Nuestro objetivo es lograr la contención antes de que se salga de control”.

Gutiérrez compartió uno de los casos más significativos en su carrera: le tocó encabezar el servicio de un sujeto que amenazaba con saltar al vacío en un puente elevado sobre la avenida Circunvalación. Se activó el protocolo de intervención en crisis y se logró disuadir a la persona y canalizarla al Instituto Jalisciense de Salud Mental. En el seguimiento supo que el hombre, de alrededor de 40 años de edad, sufría un trastorno psiquiátrico que nunca le había sido diagnosticado. Ellos le salvaron la vida y el tratamiento le devolvió la funcionalidad. Ésa es la mejor recompensa para estos servidores públicos.

“Nosotros hacemos la intervención en el lugar, hacemos la contención, damos los primeros auxilios psicológicos y damos acompañamiento… es en el hospital de estancia breve donde se define si la persona debe quedarse internada o seguir su tratamiento en consulta externa”, describió Francisco. El trabajo no termina ahí, pues debe darse seguimiento a cada persona. La Unidad vuelve al domicilio, indaga los avances y la situación en la familia.

Algunas veces se topan con que el paciente dejó el tratamiento y otros asuntos de conflictos familiares no resueltos y vuelven a llamar a la atención. Los miembros de la UIPAV saben que el fenómeno suicida es complejo.

Entre sus causas destacan las enfermedades mentales, principalmente la depresión; los trastornos por consumo de alcohol u otras drogas, la violencia, las sensaciones de pérdida, el aislamiento, problemas graves de salud, baja autoestima y sentimientos de rechazo, desesperanza e incapacidad para resolver conflictos.

Por ello el reto es tan grande, como la satisfacción de cada caso resuelto.

MC

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