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Miércoles , 19.09.2018 / 16:29 Hoy

La leyenda urbana del grupo Arthur’s

El fallecido José Antonio Fernández se reunía con otros comunicadores en un establecimiento de avenida Chapultepec.
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Muy queridos o muy temidos. Eran “los tira netas” según sus detractores, o el grupo “de los viernes” les decían otros, aunque todo mundo los ubicaba más como “el grupo del Arthur’s”.

Así llamaban a un reducido grupo de periodistas y comunicadores que en la década de los 90 se caracterizó por reunirse cada viernes, por la noche, en el extinto Arthur’s, un elegante restaurante bar que operaba en el sótano del edificio ubicado en avenida Chapultepec esquina con Mexicaltzingo, (justo donde ahora opera el Bar Américas).

Entre los fundadores estaba el comunicador y conductor de televisión José Antonio Fernández y otros destacados periodistas como Héctor Morquecho, José María Pulido y Marco Nava -todos ellos ya desaparecidos-, entre otros.

Sin proponérselo, el grupo comenzó a ser uno de los mitos urbanos más grandes del medio público, pues se rumoraba –sin fundamento- que allí se dictaba “línea” de cómo abordar la agenda pública en los medios de comunicación, que allí se fraguaban y pactaban mil cosas.

Esta simple reunión informal de periodistas se volvió un foro de gran interés para personajes del mundo político, económico y social de Jalisco, pero también de México que querían ser “el invitado” del grupo del Arthurs. Así, secretarios de estado, gobernadores, encumbrados empresarios, candidatos presidenciales y hasta ministros religiosos, si tenían suerte, lograban que los “agendaran” en los encuentros en los que Pepe -como llamaban a José Antonio-, era uno de los principales protagonistas.

Su voz y risa estentóreas se escuchaban a muchos metros de distancia, su humor ácido y sarcástico lo hacía una muy divertida compañía que también dramatizaba sus “charras (anécdotas)”; las actuaba con un singular lenguaje corporal que lo hacía destacarse donde quiera que estuviera.

Con los invitados Pepe era implacable: no había temas vetados, los
ponía a patinar con sus preguntas que iban de lo inocente hasta lo
atrevido, a lo comprometedor, revelador. De estos encuentros “no salen notas, pero salen tips”, llegó a comentar alguno de los asistentes.

Al paso de los años el restaurante cerró, pero el grupo prosiguió en otros lugares, en otros entornos, pero siempre con la fiel presencia de Pepe... hasta ahora.

SRN

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