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De voluntarios a rescatistas: la generación 19-S de los Topos

A un año del sismo del 19-S

Hugo San Pedro, de 37 años, y Merari, de 16, son algunos de los voluntarios que después del sismo se unieron a la brigada de búsqueda y rescate de los Topos Tlatelolco.
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“¡Somos de la brigada de búsqueda y rescate Topos Tlatelolco. Si hay alguien, hable o haga ruido ahora!”. Con este grito, los miembros del grupo se hacen presentes en zonas de desastre para hallar a personas atrapadas, como ocurrió tras el sismo del 19 de septiembre pasado. 

Después del terremoto de 7.1 de hace un año, muchos civiles que ayudaron en los edificios colapsados se interesaron en sumarse a las brigadas. Y aunque es sencillo ingresar, es difícil ser constante. 

“Después del 19 (de septiembre) llegaron como 500 solicitudes cuando salió la convocatoria que se lanzó en diciembre, y se les contestó a cada uno de los interesados con los requisitos básicos (…) pero sólo llegaron 60 a la plática general y de esos quedan 30, que son la generación G18 del 19-S”, explica a MILENIO Fernando Álvarez, uno de los coordinadores de los Topos y quien forma parte del equipo desde 1985.
El Dato...
¿Qué se necesita para ser un Topo?
  • Ser mayor de edad
  • Tener estudios mínimos de preparatoria
  • No lucrar con el nombre de Topos
  • Cumplir con la formación teórica y práctica

Uno de esos 30 nuevos Topos es Hugo San Pedro, de 37 años, quien en los días siguientes al terremoto del 19-S ayudó, junto con sus compañeros de trabajo, en el derrumbe en el Multifamiliar Tlalpan

“Ese día (el 19 de septiembre) estaba en Vallejo trabajando, después del sismo me tuve que trasladar hasta Ciudad Neza, en donde vive mi hija, y al siguiente día me dediqué a ayudar, fuimos a repartir botellas, comida, tenía deseos de colaborar aunque sea en algo”, cuenta Hugo.   

Aunque la edad mínima para entrar a los Topos es 18 años, la brigada hizo una excepción con Merari, quien a sus 16 ya pertenece a la generación G18

“Desde los 10 años sé de ellos (los Topos), me hablaban de ellos en la escuela y me empezó a gustar todo lo que hacían por las personas, y cuando me enteré de la convocatoria les dije a mis papás que me quería unir a ellos”, relata Merari, quien vive en Xochimilco, una de las zonas más afectadas por el sismo del año pasado. 

Merari dice que ver cómo las personas ayudaban en Xochimilco después del terremoto la motivó más para unirse a los Topos, aunque por su corta edad era difícil. Logró ingresar gracias al apoyo de sus padres, quienes firmaron una serie de permisos, y porque se organizó para ir a las prácticas. 

“Mis compañeros y mis papás me apoyan pero dicen que soy muy irresponsable para la edad que tengo, que a esta edad debería de estar jugando Barbies, pero pues no, porque esto me gusta y me motiva todo lo que ellos (los Topos) hacen, somos como una hermandad, nos apoyamos y nos damos palabras de ánimo cuando algo nos da miedo o no podemos hacer algo”, platica. 

Sobreponiéndose al desgaste físico y tiempo que requiere preparase, Hugo y Merari son dos de los 30 integrantes de la generación de Topos que surgió tras el 19-S. 


JOS

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