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“Al principio sí me daba miedo estar con tantos muertos”

¿Te imaginas cómo sería estar rodeado de cadáveres la mayor parte de tu día?
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¿Te imaginas cómo sería estar rodeado de cadáveres la mayor parte de tu día?

Esa es la historia de Juan Carlos Rentería Mendoza, un hombre que durante 18 años ha trabajado como sepulturero en el panteón municipal de San Nicolás en la ciudad de León, donde algunas de las labores que realiza de manera cotidiana son las de exhumar e inhumar restos humanos, este ciudadano nos platicó algunas de las experiencias que ha vivido en esta escalofriante profesión de la que dice estar enamorado, ya que comenta que gracias a su trabajo tiene una perspectiva más pacífica y profunda de la vida. 

Originario de la ciudad de León, Juan Carlos nos platicó el día a día de un enterrador que constantemente convive y mira a los ojos a la muerte.

¿Cómo te convertiste en sepulturero?

Yo empecé a trabajar por recomendación de otra persona, este no era mi oficio, yo era pespuntador pero me quede sin trabajo, entonces vine y pedí una oportunidad en el municipio y me asignaron aquí.


¿Cómo se sentía al empezar a trabajar en este oficio?

Al principio si me daba miedo estar con tantos muertos pero poco a poco me fui acostumbrando y me adapte rápido a este trabajo.

¿Qué piensa su familia de su trabajo?

Ellos ya se acostumbraron, al principio si decían de pespuntador a venir a enterrar muertitos, si fue un cambio muy difícil pero ya todos nos acostumbramos, ya ahorita traigo a mis chavitos aquí me ayudan a poner flores en las lapidas. 

¿Cuántas personas entierran al día?

Normalmente son unos cuatro o cinco diarios, hay ocasiones que sí son diez diarios en temporadas, más en temporada de fríos llegan mínimo ocho muertitos.

¿Cómo vive el del día de muertos en su trabajo?

Es muy difícil, en este día tenemos muchas inhumaciones y a la gente se le carga más porque muchos vienen a sepultar a sus familiares en un día que se supone que es de fiesta y se ponen muy mal de salud a veces hay hasta desmayos.

¿Qué leyendas o historias ha escuchado en el panteón?

Dicen que en la entrada hay una niña que se aparece ahí en una bóveda que tenemos pero hay muchas, hay gente que dice que ha visto niños, mujeres y ya no vuelven después de eso.

¿Usted es escéptico o sí cree en las historias que se cuentan en el panteón?

No creo en eso, todos esos cuentos son más de la gente, hasta que no me toque ver ya creeré, una vez traje a un amigo que lo invite aquí al panteón y dice que vio a una niña jugando con una pelotita y mucha gente si dice eso, otro caso fue un muchacho que vio que una niña entro al baño pero ya no la vio salir, entonces se asomo y ya no vio a nadie y desde ese entonces ya no volvió al panteón.

¿Le ha tocado enterrar a un familiar o a un amigo?

Hasta ahorita no, murió mi madre pero la cremaron, gracias a dios tengo a mi papa pero sí me ha tocado enterrar a familiares de mis compañeros del trabajo.

¿Qué sientes al enterrar a una persona?

Ahorita ya nada pero anteriormente si sentía mucho sentimiento porque veía a las personas y pensaba ojala algún día llega algún familiar pero ahorita ya con el paso del tiempo te vas acostumbrando a ver como todos los días lloran y gritan las personas.

¿Cuál es la experiencia que más recuerda de su profesión?

Una vez en el años 2004 trajeron a un bebé que en el hospital decían que estaba muerto y lo íbamos a sepultar y en ese momento despertó. El bebé estaba recién nacido y se lo llevaron pero falleció a los tres días y lo tuvimos que sepultar en donde originalmente le iba a tocar.

¿Qué piensa de la muerte?

Es un camino que llevamos todos, a veces si digo como será deja esta vida en la que estás tan tranquilo pero de repente a pesar de mi trabajo sí me da miedo llegar a ese punto final.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

La armonía cuando te lo llevas bien con tus compañeros porque si andas de choque con todos y no tienes armonio no eres feliz, yo me acostumbre al trabajo y me gusta todo, ir a sepultar, hacerlo con gusto, ir a sacar restos por ejemplo lo fuerte mío es podar los jardines. Este trabajo nos ayuda a ver la vida de otra forma y a valorar todo más porque nunca sabes cuándo será el último día.



















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