Migrantes piden en el Senado respeto a sus derechos humanos

Acompañados del padre Alejandro Solalinde, la caravana de migrantes se presentó en el Senado para exponer las violaciones a las que están expuestos al llegar a territorio mexicano.
El padre Alejandro Solalinde acompañó a los migrantes al Senado.
El padre Alejandro Solalinde acompañó a los migrantes al Senado. (Cuartoscuro)

Ciudad de México

Cerca de cien migrantes centroamericanos, integrantes de la caravana "Peregrinación migratoria de la Fe", se presentaron en el Senado de la República acompañados del sacerdote Alejandro Solalinde, para exponer las violaciones a sus derechos humanos y pedir que se "humanice" la Ley de Migración.

Ante los senadores Mariana Gómez del Campo Gurza, Dolores Padierna y Zoe Robledo, los desplazados relataron la forma en la que las autoridades migratorias de México les "echan a los perros", les avientan camionetas al grado de dejarlos lisiados, discapacitados, se divierten al verlos montar en "La Bestia" y las autoridades locales cierran los pocos espacios, casa de migrantes, donde pueden tomar agua, comida, bañarse.

Los migrantes explicaron que salieron de sus países de origen a causa de la pobreza y a que el crimen organizado masacró a sus amigos y familiares, fueron mutilados a machetazos y, a la hora de llegar a México, vivieron otro infierno plagado de extorsiones, violaciones multitudinarias, secuestros y manipulación de las autoridades que utilizan "nuestra hambre" para sacar provecho y al final terminan por negarles el permiso de residencia y hasta deportarlos.

Los integrantes de la caravana de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua solicitaron al Gabinetes de Seguridad del México y al mismo presidente Enrique Peña Nieto cumplan con sus compromisos de "humanizar" la Ley de Migración y respetar sus derechos humanos porque en la actualidad muchas madres ya no volverán a ver a sus hijos porque acá encontraron la muerte o se encuentran perdidos, mutilados.

"Que nos den un permiso de 15 a 30 días, que pararíamos con gusto, porque la mayoría sólo queremos cruzar para irnos a Estados Unidos. No queremos que se nos persiga como delincuentes, ya no queremos que la migración forzada por hambre, deseos de huir de la pobreza, de darle a nuestros hijos vida digna, se siga criminalizando", propusieron quienes expusieron desgarradores testimonios.

Oswaldo Urbina, migrante de Honduras, relató en la Comisión de Relaciones Exteriores, América Latina y El Caribe, relató que en los trenes vio como un grupo de narcotraficantes que se identificaron como los Z, en complicidad con los encargados de manejar esos vehículos, violaron a dos niñas frente a sus padres y a pesar que el papá suplicaba que a él lo lastimaran se burlaron.

Luego a ese padre que vio cómo vejaban a sus hijas, lo asesinaron frente a su esposa, la cual, de igual forma suplicó porque ya se parara la masacre. "Nadie intervino".

Por ello solicitaron que les otorguen seguridad humana y atención médica, para que estén protegidos de los abusos de las autoridades migratorias mexicanas y de la delincuencia organizada para que puedan continuar su travesía a los Estados Unidos en el tren conocido como "La Bestia".

En el "Encuentro a favor de la Migración con Rostro Humano", Gonzalo Alejandro González Segura, que sobrevivió al secuestro de la Mara Salvatrucha. "Y en ese camino en el estado de Oaxaca, fui secuestrado por la Mara, me hicieron mucho daño, lo cual aún todavía no me recupero. Me dieron veintiséis machetazos y aquí ando por voluntad de Dios. Nosotros no somos malos, nosotros somos personas que venimos a luchar por un sueño".

Emerson Javier Arias Villatorio, de Honduras, narró su vivencia en "La Bestia", en el tramo de Tenosique, Tabasco a Coatzacoalcos, Veracruz. "De Tenosique subiendo a Palenque se suben muchos maleantes a robarle a las personas sus pertenencias y lo poco que llevan, y lo más impactante es que de Chontalpa a Coatza donde se suben los pandilleros el tren se separa los maquinistas se prestan y se venden a los pandilleros.

"Iba un niño de doce años en el tren, luego los pandilleros lo agarraron, el tren se paró y lo mataron, le pegaron dos tiros en la cabeza, después de que lo tiraron del tren, se bajaron. lo decapitaron y lo partieron, le abrieron todo su estómago".

Wilson Alexis Estorga Machado, refugiado hondureño, demandó a los senadores les den seguridad, para protegerlos del crimen organizado y de las propias autoridades mexicanas. "Sabemos de qué La Bestia, como le llamamos vulgarmente todos los migrantes, no es el medio adecuado para viajar para ningún ser humano, este es un medio para transportar químicos y materia prima, es un tren de carga, no de pasajeros, que cuando nos detenga Migración nos meta en una celda, no en una estancia migratoria, en una celda de contención, donde tenemos que dormir en el suelo, donde nos alimentan cuando quieren".

El guatemalteco Luis Morfín Roca, también refugiado en México, pidió a los senadores que volteen su mirada hacia los migrantes. "A pedirles de corazón a corazón que volteen su mirada hacia nosotros. ¿Cuál es la diferencia?, hablamos el mismo idioma, somos del mismo color, por decirlo así, somos mexicanos, pero los mexicanos pequeños, porque nos dividieron".

Tamara Elizabeth Castro, de El Salvador, denunció la corrupción enquistada entre las autoridades de migración mexicanas. "Y con Migración, ahí le exigen hasta mil pesos para lo cual es dejarlo libre y pasar a uno y eso no tiene que ser así, porque ante Dios todos somos hermanos, sin importar las diferencias ni sexualismos; todos somos hermanos ante Dios y no hay diferencias ante nadie".

En este evento, el padre Alejandro Solalinde Guerra, director del albergue "Hermanos en el Camino", calificó como heroicos a los migrantes centroamericanos que sufren toda clase de vejaciones a su paso por nuestro país.

Solalinde pidió a los legisladores ablandar sus corazones, y ayuden a esta comunidad cuyo único sueño es alcanzar un mejor bienestar al que tienen en sus naciones de origen.