CRÓNICA | POR LUIS CONTRERAS

“Allí está 'La bestia', sobre la Plaza de los Mártires”

Peña, Obama, Harper. La Cumbre de Líderes de Norteamérica

Peña hace de anfitrión. Ha traído a la ciudad de su forja al presidente del país más poderoso del mundo y con él una miga de la historia universal, y lo hace apenas unas semanas después de conseguir la apertura del sector energético.

Para el recuerdo.
Para el recuerdo. (Enrique Hernández)

Toluca

Dicen que la limusina Cadillac conocida como "La bestia" es la más segura del mundo. Se sabe que este vehículo tiene muros por blindajes y que no es posible que plomos o químicos puedan alcanzar a quienes viajan dentro.

Allí está "La bestia". Cruzando sobre las mosaicos de la Plaza de los Mártires. En medio del más fuerte dispositivo de seguridad en la historia de la ciudad. Y lo que va dentro es el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Toluca la bella

Bravo, Santos Degollado, Independencia, Lerdo... las calles céntricas están cerradas. No hay paso vehicular ni peatonal. Todo está lleno de vallas. Todo está lleno de militares, de policías, de ojos vigilantes, de cámaras y equipos de seguridad.

Por la mañana algunos helicópteros de la Policía Federal y militares, realizaron vuelos rasantes sobre la zona cero en la que se realizará la Cumbre de Líderes de América del Norte y que además de Obama cita al primer ministro de Canadá, Stephen Harper y al presidente de México, Enrique Peña.

Peña hace de anfitrión. Ha traído a la ciudad de su forja al presidente del país más poderoso del mundo y con él una miga de la historia universal, y lo hace apenas unas semanas después de conseguir la apertura del sector energético del país y justo cuando los estadounidenses buscan municiones para enfrentar a los bloques económicos de Europa y Asia.

¿Obama cargará aquí su gasolina? No se sabe. Pero se dice que sí. Que hay un histórico interés por los hidrocarburos mexicanos y que en la víspera de la promoción de las leyes secundarias, ese será uno de los temas centrales de su conversación, una conversación bilateral de sólo diez minutos. Tiempo suficiente, dicen, para decir que sí y también para decir que no.

El programa que dio a conocer la presidencia de la República decía que Obama llegaría al Aeropuerto Internacional de Toluca en punto de las 12:10 de la tarde. Así fue. Fue recibido por Meade, el canciller mexicano y por Ávila Villegas, el gobernador.

"Obama cargará aquí su gasolina? No se sabe. Pero se dice que sí. Que hay histórico interés por los hidrocarburos mexicanos."


La prensa

Un total de 550 medios de comunicación, internacionales, nacionales y locales, se acreditaron para la cobertura del evento. A todos ellos se les asignó un espacio en el interior de Palacio de Gobierno del Estado de México y desde allí, a través de monitores de televisión, siguieron la llegada de Obama, los actos protocolarios y parte de su recorrido por la ciudad.

El convoy del presidente Obama con "La bestia" y va también con una docena de autos escolta y una ambulancia: sale de la zona del aeropuerto, toma Tollocan y luego entra a la ciudad por la avenida Hidalgo, da la vuelta en Bravo y allí está ahora, sobre la Plaza de los Mártires de Toluca.

Protocolos

A las 14:35 horas llega Harper. También lo hace acompañado de un fuerte dispositivo de seguridad. También monta su convoy sobre la Plaza de los Mártires y también, como Obama, es recibido por Peña a las puertas de Palacio de Gobierno. A las 14:55 horas los tres jefes de Estado, en el Cosmovitral, se toman la foto.

La espera

La sala de prensa montada en Palacio de Gobierno es un hormiguero de cámaras, computadoras, teléfonos y demás equipos electrónicos. Se pasean por allí las rubias y las morenas, las asiáticas y las trigueñas. También hay decenas de reporteros. Pero nada pasa. Todo es espera y letargo. Se sabe quelos presidentes comen plácidamente en el Cosmovitral, pero sólo eso. Nada de acuerdos, convenios, tratados, minutas, propuestas, iniciativas o algo por el estilo. Nada. Todo es espera, sándwich de jamón y Coca colas.

Obama

A las 15:20 horas se proyecta en monitores una imagen de Peña y Obama; en un pequeño salón conversan. Con su traje negro, Obama no parece el opresor, no parece el comandante de la fuerza militar más grande del planeta; no parece, tampoco, el hombre más poderoso del mundo, si tal cosa es posible. Parece en cambio, un gestor, un cabildero seguro de sí mismo. Eso parece, al menos, visto desde los monitores de una sala de prensa.

En su primer mensaje, filtrado desde las humedades del palacio, Obama celebra las reformas mexicanas y habla de oportunidades. Peña coincide. Dice de la competitividad de la región pero sobre todo festeja el encuentro que trascurre en su estado y en su casa. Se le ve contento y anfitrión: mi casa es tu casa.

Las reuniones bilaterales

Luego, Obama y Peña conversan, ahora flanqueados por los integrantes de sus gabinetes. Hay una amplia agenda binacional y pocos minutos para tratarla, pero allí están los presidentes y sus encargados de seguridad, de economía, de turismo, de procuración de justicia, de las haciendas públicas... Allí están, mirándose.

"Emplaza y ondea por lo alto la bandera de las libertades. Develan una placa y luego de ello, el norte regresa al norte."


Encuentro con empresarios

17:00 horas: en el Salón del Pueblo de Palacio de Gobierno, los tres presidentes hablan ante personalidades del sector privado, académico y social, vinculados a la región norteamericana. Allí todos bromean un poco, intercambias cortesías y Obama, incluso, no sólo habla del libre mercado y oportunidades, también lamenta que hasta ese momento, no ha podido probar "el legendario chorizo de Toluca".

Allí mismo, Peña sintetiza el objetivo del encuentro: "Desde Toluca, los tres líderes de América del Norte ratificamos hoy nuestro compromiso de posicionar a nuestra región como una de las más dinámicas y competitivas del mundo". De eso se trata todo.

La despedida

19:20 horas. En el patio central de Palacio de Gobierno los presidentes se ven ante los medios. Frente a ellos cientos de cámaras y micrófonos. Hay festejo y esperanza económica. Allí, Obama, policía, geopolítico, deplora la violencia en Venezuela y Ucrania. Hace señalamientos. Emplaza y ondea por lo alto la bandera de las libertades. No hay más. Develan una placa y luego de ello, el norte regresa al norte.