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Austeridad vs Salarios

Por Gilberto Sauza

Presidente de COPARMEX Estado de México.
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Últimamente nos han inundado con opiniones en torno a la austeridad, sobre todo respecto a la forma de gobernar nuestro país. 

El abanico de opiniones es grande. 

Están los que, radicalmente, asumen los ingresos de los funcionarios como injustos, inflados y exagerados. Otros con ingenuas comparaciones hacia la iniciativa privada, casi siempre sin una balanza inteligente en dicha comparación. Y quienes defienden a ultranza dichos salarios. 

Aclaremos, en la administración pública por el puesto y/o nombramiento respectivo, los funcionarios públicos reciben tres tipos de emolumentos (término formal para hablar de remuneración): salario, prestaciones y prerrogativas. 

Sí, en un Estado como el nuestro ―en el que no alcanzamos el crecimiento económico necesario para tener finanzas sanas― es imprescindible, como dice el dicho, “apretarse el cinturón”, es decir: austeridad. 

No hay duda, incluso la mesura es urgente. 



Y debe aplicarse a las prestaciones y prerrogativas, las cuales, en muchos casos son lujos excesivos y ofensivos para la realidad actual de nuestro país. 

Sería insensible, lastimoso e insensato defender dichos sueldos, en las magnitudes otorgadas en México.

Sin embargo, a diferencia de las prestaciones y prerrogativas ―particularmente en los altos puestos― de un cargo o nombramiento de los funcionarios públicos, el salario se determina de acuerdo a las actividades que se realizan. 

Es decir, a trabajo igual salario igual, máxima constitucional y perfectamente establecida en nuestra Ley Federal del Trabajo: el salario deberá de ser proporcional a las responsabilidades del puesto a ocupar y dichas responsabilidades deberán de ser mediadas en correlación al impacto de las decisiones tomadas en el encargo. 

A mayor responsabilidad, mayores ingresos. 

Y las decisiones y responsabilidades de los altos funcionarios implican, prácticamente, a todo un país.

Señor presidente electo Andrés Manuel López Obrador, los salarios competitivos generan desarrollo económico, promueven un mayor crecimiento y beneficio no solo a los empleadores sino también a los colaboradores. 

Al hablar de retribuciones al servicio subordinado, no existe diferencia en colaborar en la Administración Pública o en el Sector Privado. 

En ambos buscamos la excelencia del producto o servicio, así como la eficiencia y eficacia en los procesos de la organización. 

Pensar lo contrario es pasar por alto los grandes esfuerzos realizados por especialistas en Recursos Humanos y, sobre todo, en Desarrollo Organizacional.

Recuerde que a mayor trabajo, mayor salario. 

Analizándolo a contrario sensu: a mayor salario, mayores responsabilidades, las cuales están cimentadas en las personas con más capacidades, y a mayores capacidades mayores ambiciones y búsqueda de mayor salario, creando siempre un círculo virtuoso.

Si hacemos lo contrario, desestimar los salarios, la única consecuencia será desestimar el trabajo y las funciones mismas de los funcionarios públicos.

LC

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