El atentado a Colosio visto desde el estado

“Que nadie resuelva a balazos nuestro destino”, refiere una parte del editorial de la portada de la edición del 24 de marzo de 1994; de inmediato se ordenó reforzar la seguridad en el Palacio de ...
El crimen cometido contra el candidato del PRI (al centro) causó consternación a nivel internacional.
El crimen cometido contra el candidato del PRI (al centro) causó consternación a nivel internacional. (Especial)

Monterrey

“Matan a Colosio”. Ése fue el encabezado de El Diario de Monterrey (ahora MILENIO Monterrey) el jueves 24 de marzo de 1994.

La foto de cuatro columnas a color muestra al candidato sobre la tierra cerca de un charco de su propia sangre.

Los hechos se suscitaron en Lomas Taurinas, un barrio bravo de Tijuana en Baja California, luego de un mitin al que el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República habría acudido presuntamente con muy poca escolta y casi nula seguridad.

Los medios ya hablaban del asesino Mario Aburto, a quien apodaron El Muertero.

La editorial de la portada es una sentida elegía sobre el crimen. “Que nadie resuelva a balazos nuestro destino”, señala el texto que no está firmado y reitera la idea de que la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta es un intento de asesinato al país entero.

El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari dio un mensaje a la nación con la promesa de no dejar impune e crimen. “Es una ofensa para los mexicanos”, dijo.

Mientras, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Bill Clinton, mostraba su consternación por los hechos.

El entonces gobernador del estado, Sócrates Rizzo García, fue como buen norteño, más enfático: “Son fregaderas” (algunos colaboradores cercanos señalarían que utilizó palabras más fuertes).

Más elocuente resultó entonces Raúl Monter, quien ocupaba la dirigencia estatal del PAN, quien expresó: “Es una lamentable pena que un hombre tenga que pagar su propia sangre la lucha de una nación por transitar la democracia”.

EL MAGNICIDIO EN TIEMPO REAL

El 23 de marzo de 1994, alrededor de las 16:45, el entonces titular de Seguridad Pública, Héctor M. Gutiérrez, saboreaba los platillos del restaurante El Tío.

Acompañado del subtitular de la dependencia, Héctor Arredondo Cano, hablaban de un día tranquilo, aunque todavía faltaban unas horas para concluir.

De pronto, uno de los comensales levantó la voz. “¡Acaban de matar a Colosio!”, dijo. Así, los pocos comensales que se encontraban en el restaurante se enteraron del magnicidio. Los meseros encendieron las pantallas que están distribuidas en el establecimiento.

“¡Ah cab…!”, expresó el jefe policiaco cuando en la transmisión directa se informaba de los hechos.

De inmediato, Gutiérrez se comunicó a la corporación. Le dijo al comandante de guardia: “Que la mayoría de las unidades se concentren en la corporación, hay que estar al pendiente de lo que pueda suceder… ya voy para allá”, precisó.

Mientras tanto, en el restaurante todo era confusión ante un acontecimiento insólito en el país.

Gutiérrez intentó hablar a la Secretaría General de Gobierno, para recibir instrucciones. En pocos minutos se enteró que el entonces gobernador, Sócrates Rizzo García, encabezaba una reunión en la que fue enterado del asesinato del candidato presidencial, que de inmediato la suspendió.

Enseguida, después de acuartelarse los elementos de Seguridad Estatal y de la Policía Judicial, se reforzó la vigilancia en Palacio de Gobierno.

Fue esa tarde de hace casi 20 años del 23 de marzo de 1994 cuando se sacudió el país, por el magnicidio en el que fue abatido el abanderado del PRI a la Presidencia de México.