ENTREVISTA | POR LILIANA PADILLA

Gustavo Madero Dirigente nacional del blanquiazul

Perder la Presidencia, un “trauma” que puso a prueba al partido, dice el líder; sin embargo, “hubo fortalecimiento interno y crecimiento electoral”.

“Ha sido 2013 el año más difícil para el PAN en dos décadas”

El presidente del panismo aseguró que los resultados en 2015 les permitirán prepararse para recuperar el gobierno federal en 2018.
El presidente del panismo aseguró que los resultados en 2015 les permitirán prepararse para recuperar el gobierno federal en 2018. (Héctor Téllez)

México

Gustavo Madero reconoció que 2013 fue el año más difícil para el Partido Acción Nacional (PAN) y enfrentarse a la derrota en la elección presidencial fue “un trauma” que puso a prueba a su partido.

Al concluir el año, el balance del dirigente nacional panista es positivo. Fortalecimiento interno, crecimiento electoral y una agenda de reformas que su partido impulsó cuando fue gobierno, ahora se ven concretadas desde la oposición.

—¿Cómo evalúa el año que concluye, el primero después de la derrota presidencial?

—Este año ha sido el más difícil que ha enfrentado el partido en los últimos 20 años. Perder la Presidencia de la República es un trauma, un golpe, un descalabro que pone a prueba a una organización. Muchos le apostaban hace meses a que este resultado iba a ser nefasto para el PAN, que se iba a desmantelar, a desfondar, y afortunadamente, cuando uno repasa 12 meses hacia atrás, se puede constatar que fue un año de crecimiento electoral, de fortalecimiento interno y en la agenda de reformas nuestras que lograron ser aprobadas.

“En aquellos momentos difíciles y complicados tomamos decisiones que ahora llaman contraintuitivas, que no eran recomendables o aconsejables en el sentido común.”

 La primera decisión del PAN tras la derrota en las elecciones de 2012 fue depurar su padrón interno. La militancia se redujo de un millón 800 mil miembros a 400 mil. Para Madero, esa disminución no es un signo de debilidad sino de fortaleza. “Cuando ganamos la Presidencia en 2000 éramos 300 mil, ahora somos 400 mil, ese es un número suficiente para ganarla otra vez en 2018”.

A eso siguió la reforma estatutaria, que tras un proceso atropellado en asambleas inconclusas y que profundizaron diferencias internas también permitieron que por primera vez en su historia el PAN perfile su próxima elección interna abierta a sus militantes. Participarán poco más de 200 mil panistas en el relevo previsto hacia finales del primer trimestre de 2014.

La agenda de reformas propuestas por el gobierno de Enrique Peña Nieto y otras emanadas del Pacto por México dejaron ver, a pesar de las diferencias internas, votaciones unificadas en Acción Nacional.

 “En todas votamos contundente mayoría, el partido, los diputados y los senadores en el mismo sentido. El PAN después de deliberar y de discutir, hay siempre un bien superior que tratamos de cuidar y por el que actuamos institucionalmente”, señaló Madero.

—¿Qué resultados tiene de este año al frente del partido, ahora ya con el PRI al frente del gobierno de la República?

—Me siento contento porque se lograron tres resultados muy buenos para el PAN: fortalecer estatutos, ganar elecciones y sacar agenda adelante nuestra agenda, aunque le quieran dar los créditos y las medallas a Enrique Peña Nieto. La agenda que se acabó aprobando son las propuestas del PAN.

Madero puso como ejemplo la más importante de las reformas aprobadas. La energética que asegura, el PRI desde la oposición le negó al PAN porque no aceptó hacer cambios a la Constitución.

“Su propuesta era muy tímida, muy corta y cautelosa y solo se limitó a parafrasear el decreto de expropiación de Lázaro Cárdenas de 1938, es donde queda más evidente que el proyecto no es ambicioso y de futuro, sino conservador, tímido y no alcanzaba ni los problemas que tiene México en el sector energético ni a aprovechar las oportunidades. Al final lo que terminó por aprobarse es lo que entierra el mito revolucionario de una paraestatal monopólica. La visión que alimentó al PRI durante décadas.”

—¿Qué le dice a quienes lo señalan por mantenerse al frente de la dirigencia nacional y al mismo tiempo aspirar a reelegirse, pero con acceso al padrón de militantes que pudiera favorecerlo en detrimento de la imparcialidad?

—Les diría que no se preocupen que estoy actuando como presidente, cuidando el partido y cualquier acción que pudiera parecer parcial que la señalen y podemos corregirla en su momento, pero no ha habido ninguna, solo son preocupaciones que se externan. Debo decirte que yo sería el primer presidente en pedir licencia para buscar la reelección. Esa es una muestra de la certidumbre y la confianza. Va a estar en manos de un grupo de panistas conducir el proceso interno.

—¿Ya tiene fecha para ir a buscar la reelección?

—No la tengo.

—Parece que se configura un bloque contra Gustavo Madero, los demás aspirantes le piden la separación de la presidencia del partido.

—Es muy claro, los estatutos no lo exigen pero yo ya anuncié que en caso de buscar contender por la presidencia del partido yo pediría licencia al cargo. Es un anuncio que hice hace tiempo para generar tranquilidad en la gente. Por ese lado no debe haber ninguna preocupación, lo que ha habido es una dilación en las reglas, en la convocatoria. Es una dilación inentendible. Se ha perdido el quórum en momentos importantes y ya ahorita podríamos haber tenido convocatoria y no postergar el proceso en detrimento del próximo Comité Ejecutivo Nacional.

Además de salvar el proceso interno y superar las diferencias internas, Madero reconoció que en 2014 el PAN tiene el gran reto de prepararse para las elecciones de 2015, porque los resultados que se obtengan permitirán a su partido prepararse para la elección presidencial de 2018 y aspirar a recuperar la Presidencia de la República.

“La apuesta se llama 2015”, aseguró el líder nacional partidista.