Lo que los anarquistas quieren, en sus palabras...

No les importa solidarizarse ni demandar paz o justicia, buscan violencia para generar represión desmedida y descontento social.
Se definen como “grupúsculos” que infiltran y desestabilizan.
Se definen como “grupúsculos” que infiltran y desestabilizan. (Daniel Cruz)

México

Sin asumirse disminuidos, los grupos de anarquistas más activos en los actos violentos ocurridos recientemente se definen a sí mismos como “grupúsculos”, palabra que para ellos no tiene una connotación peyorativa.

En sus comunicados delinean su autorretrato y evidencian lo que buscan —el caos— con frases como estas: “Y si para eso (desestabilizar) tenemos que infiltrarnos (como ocurrió) en las manifestaciones recientes con palos, explosivos, fuego, incluso armas de fuego, que quede claro que lo haremos”.

Se inconforman… hasta con los inconformes: critican a la izquierda y a los grupos guerrilleros conocidos: “La pantomima de las diferentes organizaciones sociales de ‘izquierda’, con su discurso pacifista de mediación con el Estado, nos tiene hartos; la falacia de las guerrillas (llámese EPR, ERP, ERPI, FARP, etcétera) refleja pura demagogia”.

Uno de estos grupos, denominado Reacción Salvaje, del cual forman parte dos células bautizadas sugestivamente A sangre y fuego y Danza de Guerra, emitió un comunicado el día siguiente de los incidentes del 20 de noviembre frente a Palacio Nacional, en el cual se separa de la sociedad:

“Como ya habíamos escrito con anterioridad, RS no es un grupo que ‘entiende’ o que ‘respete’ a las masas, no participamos en sus manifestaciones para “solidarizarnos”, ni para clamar “paz” y “justicia”, los grupúsculos de RS queremos impulsar y ver a este sistema y a esta civilización ardiendo y cayendo por las problemáticas de sus integrantes. ¡Por la desestabilización del podrido sistema tecno-industrial! Reacción Salvaje. Grupúsculos: ‘A sangre y fuego’ y ‘Danza de Guerra’”

RS no es el único grupo que se denomina anarquista y que manifiesta abiertamente sus intenciones. Hay otros igualmente estructurados, como el denominado Grupos Autónomos Armados-Guerrillas Negras, que también ha emitido posicionamientos en días recientes. En el comunicado número 1, dado a conocer en internet el 31 de octubre, dirigido entre otras organizaciones “a las Células Autónomas de Revolución Inmediata-Praxedis G. Guerrero, a la Coordinadora de las Sombras y a la Célula Insurreccional Mariano Sánchez Añón”, se afirma que ha llegado su tiempo, el de destruir todo aquello que represente al sistema: “Símbolos, personas, lugares y cosas”. Establece: “Al enemigo se le combate, al enemigo se le destruye, sin diálogo ni mediación”.

Al igual que otros grupos, busca “agudizar el conflicto” y con ello “generalizar la insurrección” para que “el miedo cambie de bando” y “nuestra realidad los aplaste”. De hecho, incita: “Los culpables de todo tienen rostros, nombres y direcciones. Lo único que falta es ir por ellos”. 

Para estos grupos la violencia es el camino, aunque precisan que no piden una insurrección armada: “No llamamos a un enfrentamiento militar, tampoco a un levantamiento armado, eso sin duda sería para nosotros algo lejos de nuestro alcance”, pero sí llaman “al sabotaje y la acción directa sin tregua, sin cortesía, aplastemos con nuestras quimeras a los poderosos”. Sus quimeras son “sabotajes, incendios, quemas de bancos, paralización de escuelas”. Y, en el extremo… “asesinato de policías y militares”. Generar miedo para lograr que “paralicemos el país”, azuzan.

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La llamada Coordinadora de las Sombras también se ha manifestado públicamente este mes. En su “mensaje tercero”, del 13 de noviembre, esbozaba su esencia y aseguraba que nadie los financia ni espolea: “Lo dijimos en nuestro primer comunicado: no negamos de lo que nos acusan, somos anarquistas y provocadores, pero no respondemos a ninguna fuerza del poder; entendemos que en una sociedad acostumbrada al clientelismo y a la servidumbre personas de cuellos doblados y miradas gachas y temerosas nos acusen: ‘Alguien les paga´. ‘¡¿Quién está detrás de ustedes?!’. ‘De seguro son enviados por…’. No les entra en la cabeza que no todos actuamos como ellos, que algunos no escondemos lo que pensamos y sentimos, aunque este hacer no responda a los ‘únicos intereses’ del ciudadano moderno: el éxito personal y esas mierdas”.

También critica a la izquierda política y justifica acciones pasadas: “Ni el Metrobús, ni las casetas en fuego, ni los congresos, ni Palacio Nacional fueron quemados por infiltrados, en algunos casos ni siquiera por activistas o por un grupo o coordinadora: es el pueblo rompiendo la ilusión, la falacia de la conciliación y la normalidad. ¡La guerra ya está aquí, es lo que dice el fuego!”. Y llama a continuar por la misma vía.

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En la página de internet denominada ContraInfo, que le da espacio a otros grupos, como el de Cruz Negra Anarquista, el 23 de noviembre fue posteado el ensayo “México: el conflicto, la disgregación, la recuperación y la guerra social”, en el cual se plantea continuar y extender las acciones:

“Si queremos que estas expresiones de revuelta sean incontrolables y se propaguen tenemos que participar no solo en las manifestaciones, también en los barrios (…). Es tiempo de (…) propagar la revuelta, practicar el ataque difuso, reproducible y por lo tanto incontrolable. Es tiempo de expandir esos brotes de revuelta más lejos que solo en los “centros del capital y del poder”, es decir, salir de la logia de solo atacar el Palacio Nacional donde “siempre nos esperan” y comenzar a atacar en los puntos vulnerables. Los objetivos deberían de irse ampliando... a modo de que sean incontrolables en tiempo y espacio”.