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Martes , 16.10.2018 / 20:25 Hoy

Aguiar: violencia y homicidios son un “maremoto”

Frente a esos problemas la Iglesia no puede refugiarse en los rincones de sus templos.

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El cardenal Carlos Aguiar Retes subrayó que “ante las problemáticas sociales no nos podemos refugiar en los rincones de nuestros templos, donde nos sentimos más protegidos, para defendernos de maremotos como el de la violencia o los asesinatos”.

Durante su primera reunión con sacerdotes de la Arquidiócesis de México, el jerarca católico expuso que para una renovación eclesial se requiere ser una Iglesia para el servicio.

Ante problemas como el de la violencia, manifestó, “la Iglesia no puede quedarse escondida… Ya llegó el reino de Dios, está en medio de nosotros. ¿Qué nos hace falta? ¿Metanoia (arrepentimiento)? ¿Conversión? Necesitamos sabernos hijos de una Iglesia que no se busca a sí misma, sino que busca servir.

“Por eso el Papa habla de una Iglesia en salida, en busca de los otros, no solo de forma discursiva, sino operativa, que ejerza acciones de comunión”.

En el encuentro realizado en el contexto del Retiro de Cuaresma para Sacerdotes 2018, el arzobispo primado aclaró que el “planteamiento de una renovación eclesial no significa que se estén haciendo mal las cosas, sino que la Iglesia necesita entrar en esa dinámica de análisis, reflexión y movimiento... a fin de que pueda cumplir su misión en los contextos socioculturales en que nos toca vivir”.

Abundó que en este cambio de época “es necesario preservar los valores cristianos, por lo que se requiere lograr una enorme sinergia entre todas las instituciones, religiosas o educativas, con inspiración cristiana, y con los movimientos juveniles, pues ellos están hambrientos por saber qué tienen que hacer en las circunstancias actuales”.

Aguiar Retes señaló que para la renovación de la Iglesia también es necesaria una comunión operativa, pues no basta con que nuestra comunión sea afectiva, es decir, que si bien nos queremos, nos cuidamos, nos protegemos y nos ayudamos, también es necesario que en nuestro actuar tengamos esa vinculación de comunión para que lo que se hace de forma dispersa pueda encontrar un flujo y hacerse fortaleza.

“Cuando hacemos una comunión operativa generamos esas corrientes internas dentro del mar de nuestra multitud de 9 millones de personas que tenemos en Ciudad de México y entonces esas corrientes se convierten en vida”, expuso.

Asimismo, llamó a tener una mirada para formar discípulos de Cristo: “Si 84 por ciento de los mexicanos se confiesa católico, es necesario hacer que esos feligreses que asisten a la Iglesia en busca de servicios religiosos con el fin de mantener su espiritualidad pasen ahora a formar comunidades de discípulos de Cristo”.

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