Una agenda global para la izquierda progresista

Debemos plantear un modelo que exija un alto nivel de cooperación y entender que este pensamiento, que nos justifica como progresistas, tiene que construirse mundialmente y plantearlo desde la ...
Muro
(Ilustración: Mauricio Ledesma)

México

La economía global existe y es pleno el dominio de la economía de mercado. Frente a esa nueva realidad mundial podemos reconocer crisis periódicas que llevan a un estancamiento económico generalizado que no se resuelve como solía en el pasado, mediante el mecanismo geoestratégico de las grandes guerras mundiales y regionales. Por cierto que los internacionalistas fuimos y seguimos siendo amantes de la paz.

La última crisis económica global, a partir de 2008, colocó a los países altamente desarrollados e industrializados en un estancamiento que por supuesto contagia a las propias economías emergentes. Hoy ningún país puede decir que no está inmerso en este freno económico, y por supuesto, incluso la economía en los regímenes todavía llamados socialistas, China, Vietnam y Cuba en mi visión de la formación social, están tan alejados de socialismo como cercanos a un capitalismo de Estado, economías de mercado, con formas autoritarias de conducción política, no democráticas.

Otra característica de la crisis global es el hecho de la polarización social del mundo: a partir de 2010, se reconoce que 388 personas controlan recursos financieros en el mundo, que equivalen a la mitad de la población global.

En 2015, 62 personas poseen la misma riqueza que los 3 mil 600 millones de personas que forman la mitad más pobre del planeta. Pocos tienen cada vez más y son millones los que cada vez tienen menos. Es la dialéctica de la desigualdad. En 2015, el Banco Mundial calculó que existían 700 millones de personas en situación de pobreza extrema, que viven con menos de 2 dólares por día.

Hablando de equidad, la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha incrementado en un mundo que pretende también alcanzar la igualdad de género cuando, en realidad, de las 500 personas más ricas del mundo, 455 son hombres. En cambio, la mayoría de las pobres son mujeres.

¿Por qué es global la crisis? El efecto de la desaceleración de la economía china sobre las economías de Brasil, Chile y Argentina, los países de América del Sur que se aliaron económicamente con el gigante asiático, están sumidos en una crisis secundaria a la devaluación del yuan. Nosotros estamos ajustando nuestro peso con el dólar por el fortalecimiento de la economía estadunidense. El capital financiero regresa a Wall Street abandonando los mercados emergentes.

La desigualdad en la distribución del ingreso ha alcanzado niveles sin precedentes. El ingreso promedio de 10 por ciento más rico de la población en los países de la OCDE fue nueve veces y medio superior al de 10 por ciento más pobre en 2010, en comparación con un nivel siete veces mayor hace 25 años.

La redistribución moderna consiste en garantizar a todos los ciudadanos el cumplimiento de los derechos a la salud, la educación, la cultura, el medio ambiente sano y el empleo digno. La redistribución moderna, como se ejemplifica en los Estados socialmente responsables, constituidos en el siglo XX, se basan en un conjunto de derechos sociales fundamentales: la educación, la salud y la jubilación.

El gasto público social promedio en países de la OCDE es de 21.6 por ciento del presupuesto total. Francia invierte en ello 31.5 por ciento, mientras que en México se destina 7.9 por ciento.

Tener un trabajo no exenta de la pobreza. En la OCDE, en 2010, 8 por ciento de los hogares con un miembro que trabajaba estaban en condición de pobreza. En México la cifra es de 18 por ciento.

Por eso la redistribución debe centrarse en construir la sociedad de derechos. Hay que trascender la discusión acerca de elevar el salario mínimo. En México los mayores empleadores son pequeñas y medianas empresas, debemos fortalecer el poder de compra con salario digno a la brevedad.

Tenemos que trabajar por un nuevo arreglo económico, donde trabajadores y empresarios convengan en salarios dignos para aumentar el poder de compra y se realicen políticas de incentivos para el desarrollo y consolidación de las micro, pequeñas y medianas empresas para construir un mercado interno vigoroso.

Focalizar y universalizar el gasto en educación, salud, acceso a servicios básicos e infraestructura para la población más vulnerable, y por supuesto, hacer públicas las declaraciones patrimoniales, fiscales y de conflicto de intereses de todos los miembros del gobierno para combatir la corrupción. Ésta es un lastre para el crecimiento económico y la redistribución del ingreso.

Thomas Piketty tiene razón: una política pública redistributiva implica establecer un impuesto progresivo y global del capital. Exponer la riqueza a un control democrático, condición necesaria para una regulación efectiva del sistema bancario y los flujos internacionales de capital. Esta solución exige un alto nivel de cooperación internacional y de integración política regional.

Por ello, nosotros desde la Internacional Socialista debemos impulsar una agenda y formular iniciativas multilaterales para crear fondos de inversión que permitan transitar hacia un nuevo orden mundial. Dejar atrás los prejuicios contestatarios frente al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos financieros internacionales para establecer un compromiso global de distribución del ingreso y fondos a las regiones más atrasadas del mundo.

Es necesario, sobre la base del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, que México conforme un bloque económico con Canadá y Estados Unidos. Tenemos que propiciar políticas compensatorias análogas a las que estableció la Unión Europea. Y para garantizar el bienestar de todos los participantes, impulsar el respeto a los derechos humanos y laborales dentro de este bloque económico.

Las fuerzas progresistas de izquierda tenemos un reto, debemos plantearnos un modelo que exige un alto nivel de cooperación internacional y de integración regional. Tenemos que volver a entender que este pensamiento nuestro, que nos justifica en cada país como progresistas, tiene que construirse de manera global y plantearlo desde la Internacional Socialista, a la que pertenecemos.

Desde los foros de Sao Paulo y otros que existan con carácter progresista, la urgencia de reunirnos a construir una propuesta, donde los que vamos a ir como fuerzas políticas en cada uno de nuestros países a contender democráticamente por la alternativa de gobierno y la conducción política, podamos tener una visión de carácter local fundada en la visión global para ello hay que tener la firme determinación de construir necesariamente un pensamiento y una propuesta de carácter global.

Es indispensable que las fuerzas progresistas replanteen este modelo de cooperación, la necesidad de un nuevo orden económico mundial. Ningún país podrá salir de la recesión sin el acuerdo global que incida en las localidades para que los jóvenes, las mujeres obtengan las mismas oportunidades que los hombres para decidir en todos los niveles en el desarrollo de sus sociedades.

* Gobernador de Morelos
Participación en el segundo Encuentro Internacional La Izquierda Democrática.