El aeropuerto será líder en materia ambiental

En entrevista para MILENIO Televisión, el titular de la Semarnat afirmó que los terrenos que se usarán para el proyecto podrán resistir tormentas de ocho días consecutivos.

México

El proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México no solo implica una terminal aérea que será líder desde el punto de vista ambiental en todo el mundo, sino también de una regeneración de la zona oriente del Valle de México.

En entrevista con MILENIO Televisión, Juan José Guerra Abud, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), aseguró que esta magna obra va a permitir reconvertir ambientalmente todo el oriente de la metrópoli tanto del Estado de México como del Distrito Federal, ya que se crea una área verde y polos para beneficios de los habitantes de esa zona.

“Serán tres mil hectáreas las que se van a reforestar, lo que significa una cuarta parte de los terrenos que posee el gobierno federal en esa zona donde se construirá el nuevo aeropuerto; para dimensionar su magnitud, esto es equivalente a cuatro veces el bosque de Chapultepec y nueve veces el Central Park, de Nueva York”.

“Esto, junto con los nuevos cuerpos de agua que se van a ubicar ahí, seguramente nos va a permitir  regular y reconvertir el medio ambiente en toda la zona”, dijo Guerra Abud.

Asimismo, detalló que las obras hidráulicas que se realizarán van a triplicar la capacidad de captación de agua cuando haya “grandes tormentas”.

Actualmente se tiene en la zona la capacidad para almacenar 13 millones de metros cúbicos de agua y con las obras que está realizando la Comisión Nacional de Agua (Conagua) serán más de 30 millones de metros cúbicos.

Refirió que de acuerdo con técnicos de la Conagua, puede llover durante ocho días consecutivos y con la capacidad de este sistema de lagunas se crea un cuerpo de agua de 2 mil 700 hectáreas, que soportará los 24 millones de metros cúbicos de agua que se generarían durante esos días. 

Además, se pretende que la energía que utilizará el nuevo aeropuerto para su operación sea 100 por ciento renovable, por lo que se aprovechará el biogás que generará el Bordo Poniente y se complementará con energía solar.

Asimismo, el consumo del agua será ciento por ciento tratada para maximizar sus usos, al igual que los residuos; “se han hecho importantes diseños para ahorrar tanto el agua como la electricidad y optimizar el diseño del aeropuerto”, comentó.

A la par se garantiza la seguridad de la biodiversidad de la zona con la asesoría de un grupo de especialistas del Colegio de Biólogos de México, Pronatura, el Fondo Mundial para la Naturaleza, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Por su parte, Miguel  Núñez, director de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, en entrevista con Carlos Puig, dijo que se trata de un gran proyecto integral, en el que por muchos meses se realizaron estudios de viabilidad, buscando que estuviera ubicado en el sitio adecuado; también se hicieron todos los trabajos previos para poder tomar y anunciar una decisión, la cual necesitaba del empuje y voluntad de un presidente como Enrique Peña Nieto.

“Hace 15 años había la alternativa de colocar dos aeropuertos, dejar el actual y construir uno nuevo, en esta ocasión solo se considero construir un solo aeropuerto. Este tema viene desde que Gustavo Díaz Ordaz era candidato a la Presidencia de la República, desde entonces se hablaba, los últimos cuatro presidentes hicieron intentos serios”.

Explicó que la principal preocupación es que donde se construirá son terrenos que se inundan, porque son de las tierras más bajas que tiene el Valle de México, pero se logró resolver el tema desde el punto de vista hidrológico y se harán obras con valor de 17 mil millones de pesos, con lo que se blinda al nuevo aeropuerto.

Tanto las obras de esta edificación como las aledañas a ésta, no costarán más de lo que se ha calculado hasta el momento, que para la primera fase son 169 mil millones de pesos, aseguró Núñez.

Por su parte, Carlos Almada, subsecretario de Transporte de la SCT, aseguró que el tema de los terrenos donde será construido el nuevo aeropuerto no es ya un problema para el gobierno federal, ya que es dueño de al menos 12 mil 500 hectáreas en la zona.

En entrevista con Azucena Uresti, Almada explicó que la construcción del polígono central únicamente requiere 4 mil 400 hectáreas del total de los terrenos que se tienen desde hace muchísimos años.

Sin embargo, el subsecretario reconoció que un pequeño porcentaje de las tierras fue adquirido en la actual administración y otras durante el sexenio de Felipe Calderón, las cuales, garantizó, serán para la construcción de una reserva ecológica, así como de lagunas.

El funcionario federal informó que durante los próximos días se instalará una mesa de diálogo con los presidentes municipales de la zona oriente del Estado de México para atender cualquier inquietud que se genere en torno al proyecto.

En este sentido, aseguró que el nuevo aeropuerto estará operando durante el primer tercio de la siguiente administración, por lo que garantizó que éste es un compromiso indeclinable que habrá de continuar a través de los contratos bancarios hasta por 71 millones de pesos.