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A PROPÓSITO DE LA NOTA DE LA CRUZADA CONTRA EL HAMBRE


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En junio del año pasado, Grupo Editorial MILENIO lanzó una iniciativa de periodismo de datos llamada Milenio/DataLab para todas sus plataformas informativas.

Desde entonces, el equipo dedicado a este género periodístico ha realizado y publicado una veintena de reportajes con temas tan variados como los problemas del agua en la Ciudad de México, el aumento del crimen en los llamados pueblos mágicos, la violencia contra las mujeres o cómo los carteros han sobrevivido en la época de internet.

El pasado lunes 7 de marzo, en la junta editorial diaria, la subdirección de información anunció un reportaje sobre fallas en el enfoque y ejecución de la Cruzada contra el Hambre. Después de un amplio debate en esa reunión, en el que se expresaron algunas dudas sobre la solidez del trabajo, se decidió publicarlo porque, como parte del reportaje se había entrevistado al secretario técnico de la Cruzada, es decir, se le daba voz a la parte aludida en la nota.

Esa misma noche se presentó el reportaje en Las 10 de MILENIO Televisión y en MILENIO Digital.

Al día siguiente se publicó en la primera plana del impreso con el título La cruzada contra el hambre se queda corta, y tuvo el lugar principal de la página de milenio.com durante todo el día con el encabezado El (falso) éxito de la Cruzada contra el Hambre: fue la nota más vista de la jornada.

Desde la mañana del martes, funcionarios del gobierno federal, incluida la titular de la Sedatu, Rosario Robles (antes de la Sedesol y, por lo tanto, de la Cruzada en el tiempo al que se refirió el reportaje), anunció que tenían serias objeciones y que en la tarde nos presentarían sus argumentos. Dos funcionarios se sentaron con una reportera y un subdirector de MILENIO. Presentes estuvieron también dos integrantes del equipo de Milenio/DataLab. Los funcionarios entregaron una carta del secretario técnico entrevistado en el reportaje, quien corregía y aclaraba las declaraciones que se le atribuyeron en el texto original.

Ante el cúmulo y la complejidad de las aclaraciones, se decidió la noche de ese martes quitar la nota de nuestra página electrónica.

El miércoles 9, como lo hacemos con cualquier otra información, y en concordancia con la de DataLab, se publicó la réplica en la primera plana del periódico y fue colocada en milenio.com.

En la tarde del mismo miércoles se reacomodaron en DataLab de MILENIO Digital tres materiales: el reportaje original íntegro, la metodología utilizada y la réplica.

Por un error de comunicación interna, durante una hora el reportaje original tuvo una cabeza fallida. Los tres materiales siguen, a la fecha, publicados en milenio.com, para quien quiera consultarlos y normar su propio criterio.

La coordinadora de Milenio/DataLab expresó su desacuerdo con la manera como se atendió la respuesta de las autoridades y así lo expresó en plataformas diferentes a MILENIO, arguyendo “censura” y reprochando que las rectificaciones se publicaran en la primera plana, a pesar de que a orgullo tenemos privilegiar el legítimo derecho de réplica. Tan no hubo censura que el texto se publicó en primera plana y continúa en milenio.com. El martes 15 renunció a Grupo Editorial MILENIO y al día siguiente la empresa decidió finiquitar la relación con su esposo, el subdirector responsable.

Desde el miércoles 9, MILENIO recabó las opiniones de expertos tanto en política social como en análisis de bases de datos. La lectura de esas opiniones nos indica que, aunque el reportaje contenía información relevante y novedosa, también tenía errores metodológicos que arrojaban, en consecuencia, conclusiones debatibles y afirmaciones que se prestaban a confusión.

Pero el análisis que más importa hoy a Grupo Editorial MILENIO y la secuela de este lamentable episodio es el de nuestros procedimientos internos para obtener, verificar y publicar información, y cómo debemos lidiar, de mejor manera, con las correcciones pertinentes.

Reconocemos que en este caso, muchos de esos procesos no funcionaron y de esto no hay nadie a quien responsabilizar sino a nosotros mismos.

Por eso, frente a los lectores, a quienes nos debemos, ofrecemos una disculpa sincera.


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