“Voy a ser Presidente, el asunto es cuándo”: Fernández Noroña

Reconoce que mucha gente le advierte que el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, no va a querer dejar la contienda, pero está decidido y asegura: “No, pues si no es si quiere: si estoy ...
El candidato independiente adelanta que cuando gane las elecciones presidenciales vivirá en Palacio Nacional y no en Los Pinos.
El candidato independiente adelanta que cuando gane las elecciones presidenciales vivirá en Palacio Nacional y no en Los Pinos. (Javier Ríos)

Sí. Gerardo Fernández Noroña, quien durante un tiempo fue considerado el más pejista entre los pejistas, el mismísimo que quería irrumpir en Los Pinos una y otra vez, y que no deja de soñar que caiga del poder el presidente Enrique Peña Nieto, ahora podría enfrentarse... a Andrés Manuel López Obrador. Sí, en los comicios de 2018, ya que este alpinista político de izquierda quiere ser candidato presidencial independiente y lograr una hazaña: llegar a la Presidencia de la República.

Nos sentamos en una plazoleta frente a una vecindad, su casa en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a unos cuantos metros de Santo Domingo...

—¿De verdad quieres ser presidente?

—Cualquier político quiere. Quien te diga que no, miente. Ese no es el tema. Lo que quiero es la transformación del país. Ese ha sido mi objetivo siempre. Y en el contexto actual decidí participar. Estoy convencido de obligar a Peña a renunciar antes del 18. Estoy convencido de que debe haber una rebelión no violenta y convocar a un congreso constituyente. Pero si no pasa nada y llegamos a 2018 y gano, convocaría a un congreso constituyente para darle marcha atrás a todas las medidas contrarias al pueblo, con un nuevo marco constitucional donde el centro sea el ser humano.

—¿Cómo lanzarse como independiente contra PRI, PAN, PRD y AMLO? Suena utópico...

—Bueno, primero las hazañas son así. Si tú te planteas una cosa que te digan que es viable no harías nada en la vida. Cuando un tipo va a subir al Everest y ves al tipo, y ves al Everest, dices no, eso no es posible. Cuando el japonés este de 80 años le dijo a sus nietos a que iba a subir al Everest (Yuichiro Miura, lo hizo en mayo de 2013, a pesar de haber tenido cuatro operaciones de corazón: NDLR), han de haber dicho: "Ya perdimos al abuelo", y no. No quiero dividir a la izquierda. Aspiro a que construyamos una candidatura única. Aspiro a ser el candidato de la izquierda. Quiero ganar. Mi interés no es participar. No. "Gracias por participar". No. Si llego a la boleta electoral es para ganar la Presidencia no para hacer un esfuerzo, para irme fogueando, para hacer un intento. Así que la hazaña implica derrotar a todo el que quiera ser candidato por la izquierda...

—¿Quieres convencer al PRD y a AMLO de que declinen?

—No, mi tarea no es convencerlos de nada. Creo que me subestiman. Hicieron un sondeo con Brozo y al final me reconocieron 9 por ciento. Ahí te platico... Más de uno ha de haber dicho: "Ah, caray, ¿cómo está eso?". Fue en las redes sociales. Votaron 50 mil. Fíjate, cierra el programa de Brozo: 13 por ciento yo; 36 por ciento, Andrés Manuel; 8 por ciento, Mancera, y 44 por ciento, Zavala. Es un sondeo, pero te da una idea de que están subestimándome mi fuerza y mi presencia. Lo veo en la calle todo el tiempo. Voy por mi tercer o cuarto recorrido por el país. No quiero convencer a nadie. Quiero construir esa candidatura, mostrar la solidez de la candidatura de la izquierda. Y ya veremos... A mí me dice todo mundo: "Andrés Manuel no va a querer declinar". No, pues si no es si quiere: si estoy más fuerte que él, tiene que declinar... —afirma con mirada penetrante y sin el menor asumo de ironía.

—¿Qué tienes tú que le pueda atraer más a la gente de la izquierda que Graco, Mancera y Andrés Manuel?

—Graco es una canalla. Graco es un traidor del pueblo. Ese no es de izquierda. Ni discutirlo. Mancera ha cometido el error de no ser oposición. Es mi amigo, hemos platicado, creo que él debería mínimo pintar una raya con Peña. Creo que debería confrontarlo, pero mínimo una raya. No la pinta. Nadie que quiera ganar la Presidencia de la República puede hacerlo si no es oposición. Tienes que ser oposición firme. Andrés Manuel sí lo es...

***

El alpinista de la política Fernández Noroña. Le digo:

—Tú has tenido una imagen estridente...

—Llevan tres años sin hablar de mí. Me aplicaron un veto mediático. Se ha roto ya. Empieza a salir otra vez información sobre mi persona. Pero te lo respondo con una anécdota. Aquí a la vuelta en la calle de Palma iba caminando. Un hombre alto, de sombrero, como de Chihuahua, de Sonora, me saluda muy enérgicamente, como son, y me dice: "Usted me caía ahí donde le platico. No aguantaba ni verlo. Ni oírlo. Le confieso que me avergüenzo porque estaba equivocado. Usted, he revisado sus discursos, y tenía razón, confrontó el poder y ha sido firme y consecuente, me dejé ir por la campaña que hubo en contra de su persona". Mi salida del Congreso permitió que las aguas volvieran a su nivel y que la gente valorara con mucha mayor serenidad lo que yo estaba haciendo. Y mis videos de la Cámara circulan hoy como si mi intervención hubiera sido ayer. Hay gente que piensa que todavía soy diputado. Creo que hay una revaloración de mi persona, hay un reconocimiento a la honestidad, a la congruencia, a la firmeza. Quizá en otro momento mi perfil no sería el más adecuado, pero en un momento de crisis, de tiempos canallas, tan bárbaros como los que estamos viviendo... Mi carácter es fuerte. Soy...

—¿Eres iracundo?

—Soy muy irascible, pero no me enojo de gratis. No me irrito porque está haciendo frío. No, lo que me irrita es la desigualdad, el hambre, la desesperanza, la corrupción, la impunidad, el cinismo, la necedad, la desvergüenza. Eso es lo que indigna de sobremanera...

—¿En serio quieres ser presidente?

—Absolutamente.

—¿Crees que es posible ser presidente así?

—Absolutamente. Absolutamente. Si me hubiesen tocado vivir otros tiempos no tendría ninguna posibilidad. Si me hubiese tocado vivir unos tiempos más serenos no tendría oportunidad alguna, pero en este momento se necesita alguien que empuje a un proceso de transformación profunda. Pero no es personal, es colectivo...

—¿No es un viaje de ego?

—No, no.

—¿De veras?

—No, porque eso no me importa. Vivo en una vecindad, no me importa. No muero por ser presidente. Me da lo mismo, ¿eh? Fíjate lo que te voy a decir: me da lo mismo. Y esa puede ser una declaración impolítica. Quiero la transformación del país y si eso me lleva a una responsabilidad de ese tamaño sería un honor enorme. Pero si me manda a otro lado o si me chupa la bruja inclusive, no me importa.

—¿En serio quieres ser presidente?

—Absolutamente. Te voy a decir una cosa más fuerte, ya que voy a caer en tu provocación: voy a ser. Voy a ser. El problema es cuándo. ¡Fíjate lo que estoy diciendo! Al tiempo. Voy a ser...

—¿Crees que la gente quiera que seas presidente?

—En algún momento lo va a decidir. No sé si momento y mi tiempo sea en esta coyuntura o sea un poco más adelante. Eso es lo que no sé. No soy adivino. Pero estoy cierto. Estoy cierto que si no me matan voy a estar ahí. Ya dije mucho con esto que dije, caí en tu provocación (sonríe). Y ya sé que van a decir que mesiánico, que...

—¿No eres mesiánico?

—No, para nada. No, para nada. Soy un hombre comprometido. Un hombre consciente del papel que estoy jugando. Estamos viviendo un momento muy parecido al porfiriato, prerrevolucionario. Están subestimando al pueblo, están subestimando a la gente. Esta gente, este mismo pueblo, va a hacer una transformación muy importante.

—¿De veras te atrae vivir en Los Pinos?

—No. No. Yo viviría aquí muy cerca, en Palacio Nacional. Me iría caminando.

—Como Andrés Manuel...

—No, bueno, Andrés Manuel, él creo que tendría que tomar carro (vive más al sur de la ciudad), a mí me queda muy cerca. Palacio me queda a cuatro calles.

Gerardo Fernández Noroña...