ENTREVISTA | POR JOSÉ LUIS MARTÍNEZ S.

"Ciro Gómez Leyva por la mañana"

El columnista de MILENIO Diario comienza la aventura de un noticiero, de 7 a 10 horas, en Radio Fórmula, sin duda el horario más concurrido y de mayor competencia en los medios electrónicos mexicanos. “Ese es el reto y el gran desafío”, asegura


“Traigo esa adrenalina de cuando sales a probarte”

México

El jueves 17 de octubre de 2013 terminó MILENIO Noticias con Ciro Gómez Leyva. “Muchas gracias por estos cinco años, muchas gracias, hasta pronto”, dijo el periodista en su despedida del canal que comenzó sus transmisiones el 20 de octubre de 2008.

Director de MILENIO Televisión, Gómez Leyva cerró así un ciclo en el que hizo de su noticiero uno de los más influyentes de México, y del canal que fundó el de mayor éxito entre los dedicados a la información.

Controvertido en ocasiones, siempre apasionado, Ciro comienza una nueva aventura profesional este 6 de enero; 79 días después de su salida de MILENIO Televisión, llega a la radio matutina, el espacio más concurrido y competido de los medios electrónicos mexicanos. Lo hace con la intención —dice— de ganar la atención del público y de los actores.

"Vamos a tratar de ganar la atención del público y los actores, no hay otra receta"

Gómez Leyva habla aquí de su nuevo programa, de la prensa escrita mexicana, de la censura impuesta por el crimen organizado en algunas zonas del país y del proyecto de un libro “que probablemente comience a escribir pronto”.

¿Cómo se llamará tu programa?

Ciro Gómez Leyva por la mañana; es lo que se decidió en Radio Fórmula.

 ¿Cómo podrías definirlo?

Como un noticiero en el que trataremos de generar noticias desde temprano.

 ¿Marcar la agenda?

Más que marcar la agenda, vamos a tratar de dar noticias, que es lo que hemos hecho en otros proyectos. Dar la noticia y, si es posible, buscar las reacciones. Será un noticiero, lo deseamos y así lo hemos diseñado, que no sea de recuperación de hechos que ocurrieron 24 horas antes. Ese es el objetivo, no va a ser fácil cumplirlo, pero vamos a intentarlo.

 ¿Quiénes serán tus colaboradores?

A diferencia de lo que hacíamos en la tarde, aquí voy a ser el conductor único, aunque en algunos momentos se sumarán compañeros que han estado conmigo en Radio Fórmula, como Manuel Feregrino y Marisa Iglesias. Tendremos también colaboradores diversos en algunos momentos, especialistas, analistas. Pero la estructura central es la de un conductor.

¿Cómo insertar este programa en la oferta radiofónica matutina de la Ciudad de México?

Ese es el gran desafío. La estructura más concurrida, y por lo mismo más competida de los medios electrónicos mexicanos, es la radio de la mañana, con nueve o 10 programas exitosos. Es un espacio muy sólido, me da la impresión que muy bien organizado en cuanto a las audiencias. Ahí nos vamos a meter, a tratar de abrir, de ganar; es lo que se busca en estos programas: ganar público, ganar la atención de los protagonistas. Eso es lo que vamos a hacer, no hay otra receta. Con esa idea vamos al espacio más competido de los medios electrónicos mexicanos.

¿Eso te gusta?

Es una idea que me habían propuesto hace tiempo en Fórmula, y a raíz de que dejé de hacer el noticiero nocturno de MILENIO, a mediados de octubre, me lo volvieron a plantear y llegamos a un acuerdo. Te puedo decir que estoy muy entusiasmado con este proyecto. Me siento con la motivación que tenía hace 15 años, cuando comenzamos el noticiero de Canal 40, o hace cinco cuando empezamos MILENIO Televisión. Traigo ese nerviosismo, esa adrenalina, ese estrés de que sales a probarte, a jugártela. No tenemos nada garantizado y si no lo hacemos bien, existe la posibilidad de que nos vayamos en banda o, como en la película Gravedad, que nos vayamos a quién sabe dónde.

Eres un periodista que ha llevado paralelamente una carrera en medios escritos y electrónicos.

Hasta que empezamos el noticiero de Canal 40, en 1999, yo era prácticamente un periodista de prensa escrita. Había estado en El Financiero, Reforma, MILENIO. Con ese noticiero empieza a darse una combinación, pero nunca he dejado de hacer prensa escrita —de una manera regular y sistemática— desde 1992, cuando comencé a colaborar en El Financiero. Y a partir de 1999 no ha pasado un día en el que no haga prensa escrita, noticias en televisión o en radio.

¿Cuáles son las coincidencias y diferencias entre estos medios?

Es el lenguaje. La prensa escrita tiene el suyo, como lo tienen la radio y la televisión, o las redes sociales. La prensa escrita tiene sus reglas, códigos, principios, fundamentos. Lo mismo pasa con la radio informativa y la televisión. En la medida en que vayas comprendiendo esos lenguajes, los respetes, los aprendas (con “h” y sin “h”), los disfrutas mucho.

¿En cuál te sientes más cómodo?

En los tres. Hay días que son eminentemente televisivos, días de imágenes; otros son de proximidad, de reacción, son muy radiofónicos; y hay días que son para contar o para una reflexión un poco más pausada, la de la prensa escrita. Muchas veces, cuando te despiertas, no sabes qué tipo de día te vas a encontrar. Para mí son tres vertientes, tres salidas. Lo digo en sentido literal: tres salidas de un mismo trabajo, que es el de registrar, procesar y presentar la información.

“No veo una prensa escrita con hambre, veo una prensa complacida consigo misma”

¿Cómo ves a la prensa escrita mexicana?

Me cuesta mucho comprender por qué nuestra prensa escrita ha ido en forma tan lenta en las transformaciones respecto de la televisión, internet y la radio.

Todos los días veo una mejor prensa; creo que la prensa de hoy, en conjunto, es mejor que la de hace cinco años, mejor que la de hace 10 o la de hace 15. Pero no veo una prensa con hambre; veo una prensa complacida consigo misma, y eso, dentro de los buenos estándares que tienen los principales medios impresos de México, me llama mucho la atención.

¿Cuál ha sido la gran innovación de la prensa escrita mexicana, la gran transformación de 1993 a la fecha, cuando surgió Reforma; del 2000 a la fecha en que surgió MILENIO? Te diría que muy pocas. Ha cambiado el diseño, pero lo demás es básicamente lo mismo. No veo a los grandes cronistas, no veo a los grandes contadores de historias, no veo los grandes reportajes. La planta de columnistas es básicamente la misma de hace 10, si no es que de hace 15 o 20 años.

¿Está envejeciendo?

Más que envejeciendo, veo una prensa escrita muy tranquila consigo misma.

¿Y la prensa en internet?

Creo que ahí también se vive el momento de la duda, el momento de la confusión, el momento en que ninguno de los medios importantes —MILENIO, Reforma y El Universal— termina de decidir qué tanto va a trasladar al puntocom, cuándo hará esa traslación completa. En paralelo a este amorcillamiento de la prensa escrita, te diría que en los últimos cinco o 10 años ha habido un notable avance en las páginas de internet de esos mismos medios. Entonces, no es que no hagan nada, pero sí pienso que hay una inversión baja en creatividad, una inversión baja en capital humano y una inversión baja en trabajo. Digo esto sobre una base buena, pero desde hace años el aire fresco en el periodismo mexicano no viene de la prensa escrita.

¿Qué puedes decirnos de la censura? ¿Existen actualmente límites a la libertad de expresión impuestos desde el gobierno?

Primero, hay una censura que nos impuso el crimen hace cinco o 10 años: esa es la censura central en la prensa mexicana de hoy. Se da en ciertas regiones, es brutal y, además, ni siquiera tienes capacidad para polemizar sobre el tema cuando está en juego la vida de tus colaboradores, de tus directivos o de sus familiares. No hay mucho que discutir.

Segundo, creo que hubo un cuidado, una prudencia extrema, déjame decirlo así, y quizás un temor de la mayor parte de los medios por lo menos en el arranque del gobierno de Enrique Peña Nieto. Quedará ahí para el registro cómo medios que fueron durísimos con Peña Nieto gobernador, con Peña Nieto candidato, con Peña Nieto presidente electo, fueron de una suavidad casi cortesana en el inicio de su gobierno.

Después he visto que, más por una cuestión de mercado, de entendimiento, dijeron: “Bueno, es momento de salir”. Así, poco a poco la prensa en general está regresando al punto en el cual se encontraba hace ocho, 10, 14 meses. Cuando venga el análisis de, digamos, el primer semestre o los primeros ocho meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, considero que habrá la coincidencia de un repliegue casi generalizado de los medios, que yo quiero pensar que fue por prudencia editorial o prudencia con el nuevo tiempo.

¿Qué ha significado para ti estar fuera de la pantalla?

Uno hace periodismo en donde puede hacerlo. La salida de MILENIO, como lo dije cuando me fui, ocurrió porque se había acabado un ciclo. Los acuerdos que me dieron, y que nos dieron funcionalidad con el grupo, ya no marchaban como antes, y con un enorme cariño —y creo que con una enorme lealtad— tomamos la decisión colectiva de que era conveniente una renovación, y salí. A lo que nunca pensé llegar, y estoy seguro que el grupo tampoco, fue al conflicto. Eran muchos años, muchos logros y muchos afectos para tirarlos por la borda. Estábamos un poco cansados todos. Así que platicamos sin prisas, acordamos, nos dimos un abrazo y me despedí. Se cerró un ciclo. Así lo dije al aire, porque eso fue.

De esto han pasado apenas dos meses, y más que un descanso es una adaptación. Después de dos o tres semanas de la salida de MILENIO Televisión, empezamos a trabajar en el proyecto de radio. Y, bueno, antes podía sacar imágenes, podía llegar a un público, a un segmento en tal horario, de tales características, y ahora no lo hago, no pasa nada. Estuve seis años en Canal 40, luego tres años fuera y regresé a MILENIO Televisión. Así es esto.

¿Existe la idea de publicar algún libro?

Tengo la idea de un reportaje con una editorial. Fue uno de los muchos proyectos en los que dije “no tengo tiempo”: la televisión, la radio, el periódico. Quizá sea un reportaje largo. Si se dan las condiciones, empezaré a trabajarlo muy pronto… tal vez.