“Toque y rol” frente al máximo tribunal “para elevar la moral”

Simpatizantes y opositores coincidieron frente a la SCJN, donde el olor a mota impregnó el ambiente y hasta ex policías de la tercera edad firmaron en favor de la legalización.
Algunos manifestantes expresaron su apoyo al “juez Zaldívar”.
Algunos manifestantes expresaron su apoyo al “juez Zaldívar”. (Jesús Quintanar)

México

Fueron pocos, pero olorosos. Frente al edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la mota fue y vino, envuelta en papel especial “hecho de cannabis”. La que informa es una mujer de 24 años que explica en tono docto los saberes del toque y rol. Toque y rol “pa’ que alcance pa’ todos”.

Al filo de las 10 de la mañana comenzaron a llegar frente al edificio de la SCJN jóvenes y adultos promota para manifestar su apoyo “al juez Zaldívar” quien, según uno de ellos, “es el que entiende el uso medicinal, terapéutico y recreativo de la mariguana”. En su lenguaje, los otros, no.

Para manifestarse contra de la legalización de la mota, cuya discusión en la SCJN se aplazó una semana más, estuvo una docena de integrantes de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), quienes llegaron, vieron, declararon, olieron y se fueron, pues el humo de la mota estaba intenso.

Los promotores de la yerba instalaron frente al edificio de la Corte una carpa para la recolección de firmas de ciudadanos que estuvieran en pro de la mariguana. Su lema es “Regulación, YA”.

Junto a ésta se celebraba un mitin de ex policías de la tercera edad que iban por otros asuntos; sin embargo, alguien les comentó que su firma era importante “para legalizar la mariguana con fines medicinales”, y de repente más de una docena de ellos se formó, presentó su credencial y firmó en favor de la mota.

La chica del tono docto, rodeada de sus amigas, explica el proceso del forjado: “Extiendes el papel, le pones el café, le metes la uña, la otra uña, lo envuelves, un salivazo, lo mojas y lo prendes. Se forja en menos de un minuto”, dice con el churro prendido en sus rojos labios de ninfa mariguana. Así lo hace desde los 16 años, hoy tiene 24.

Al lugar llegaron integrantes de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis con su grito: “¡La mota legal eleva la moral!” y sus carteles con el dibujito ese de la mari-juana, mariguana, mota, café, yerba o simplemente toque o bacha.

Allá, alejados, trajeados y bien plantados, los de la UNPF describían en una frase su postura: “¿Qué ustedes no entienden? La legalización da cabida a unidades de adicciones”, o su cartel: “Ministros, protejan la salud y no los caprichos”, o su hashtag #nomefumoestascjn.

Junto a todos ellos y rodeado del humo de la mota, el oficial Juan, de la SSP, dio gustoso su punto de vista: “No estoy de acuerdo, pues las drogas generan agresión”; mientras que una oficial opinó: “Es de locos”.

Atrás, Pablo, integrante de los grupos promota, justificaba: “Necesitamos que nos legalicen la droga para lograr la paz en México”. En la mano izquierda ondeaba una asta con una bandera blanca y sobre ésta la flor verde de la yerba, impugnada por unos y querida por otros, y en la derecha el cigarro malquerido.

Por el lado de los promotores de la mota salieron a relucir documentos. Uno de ellos el Manifiesto Pacheco, de Juan Pablo García Vallejo, escrito en 1985. El otro, el Manifiesto Autoconsumo, que en una de sus demandas reza: “Exijo mi derecho a producir cannabis para consumo personal”.