TÜV dio "luz verde" a Línea 12: Horcasitas

La firma alemana certificó “que se construyó bien y que los trenes operaban con seguridad”.
La ejecución de los trabajos fue supervisada por cinco empresas, asegura Enrique Horcasitas.
La ejecución de los trabajos fue supervisada por cinco empresas, asegura Enrique Horcasitas. (Javier García)

México

El director del Proyecto Metro del Distrito Federal, Enrique Horcasitas, afirmó que el organismo TÜV Rheinland certificó que la Línea 12 “se construyó bien” y que estaba en condiciones de trabajar con seguridad.

En entrevista radiofónica con Joaquín López Dóriga, el funcionario destacó que el organismo certificador participa en las pruebas de los trenes y todo lo demás.

“El organismo certificador TÜV son los que acreditan que se construyó bien y que los trenes operaban en seguridad”, explicó.

Detalló que además del organismo hubo un grupo de empresas europeas que acompañaron los trabajos, con un periodo de ejecución del 1 de septiembre de 2009 hasta el 30 de octubre de 2012, y los servicios para los que se contrataron fueron para la revisión, verificación, validación, dictaminación y certificación de la seguridad de operación de los sistemas de señalización, pilotaje automático, mando centralizado, incluyendo las vías.

Aseguró que el Proyecto Metro no tiene ninguna relación con la empresa encargada de fabricar los trenes para la Línea 12, ya que hay dos contratos, uno relacionado con la construcción de ésta y el otro respecto a los trenes.

Horcasitas se deslindó de las fallas en la línea y que han provocado el cierre en 11 de 20 estaciones que la conforman, al señalar que el Metro celebró un contrato con CAF.

En tanto, el Proyecto Metro fue el encargado de la construcción y equipamiento de la Línea Dorada.

Aseguró que la Línea 12 fue construida bajo estándares de calidad y que la ejecución de los trabajos fue supervisada por cinco empresas: Consultoría Integral en Ingeniería, Lumbreras y Túneles, Integración de Procesos de Ingeniería, Ingeniería y Asesoría y Consultoría, así como por el Instituto de Ingeniería de la UNAM y el IPN.

“El Proyecto Metro adjudicó mediante licitación pública internacional el contrato a un consorcio certificador, que está integrado por empresas europeas, con un periodo de ejecución del 1 de septiembre de 2009 hasta el 30 de octubre de 2012. El consorcio se encargó de la revisión, verificación, validación, dictaminación y certificación de la seguridad de operación de los sistemas de señalización, incluyendo las vías”, explicó.

Dijo que el proveedor de los trenes tuvo que conocer las especificaciones de la vía, para con base en ello fabricar los trenes.

“En esa ingeniería básica se establece claramente la infraestructura y las especificaciones de los materiales de la vía, primero fue la vía con sus especificaciones de rieles y de elementos de sujeción completa ya toda la vía”, señaló.

Cuestionado acerca de por qué nadie denunció públicamente la incompatibilidad, Horcasitas indicó que en el concurso para la adquisición de los trenes las empresas interesadas conocieron de las especificaciones e información básica para realizar la cotización, por lo que reiteró que debieron conocer qué medidas debían de cumplir para rodar en el riel.

“Ahí se estableció (información básica) que los trenes iban a ser de una longitud de 151, 152 metros con ocho carros. Posteriormente en mayo de 2009 hay una nueva instrucción, que los trenes van a ser de 140 metros y siete carros, pero lo fundamental no se cambió”, expresó.

El director del Proyecto Metro dijo que solicitó apoyo a la Contraloría del Gobierno del Distrito Federal para que se lleven a cabo todas las auditorías pertinentes para deslindar responsabilidades.

“También hemos solicitado a la Consejería Jurídica que nos acompañe en todos los procesos administrativos con el objetivo de llevar un análisis de la construcción, equipamiento, puesta en servicio y mantenimiento para deslindar responsabilidades”, mencionó.

ENTERADO

El gobierno de Miguel Ángel Mancera estaba enterado desde el 8 de julio de 2013 sobre diversos “trabajos faltantes o mal ejecutados” en la Línea 12.

Así lo revela la conversión definitiva del cambio de administración signada por los directores del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, y del STC, Joel Ortega, donde se estableció que la línea que corre de Tláhuac a Mixcoac, a pesar de eso, “se encontraba en las condiciones necesarias para el servicio con pasajeros”.

“Respecto a la construcción de la mencionada Línea 12, con todo cuanto a dicha obra pública debe implicar, existen diversos trabajos faltantes o mal ejecutados, pero que no impiden el servicio regular y seguro”.

Al respecto, el acta detalla que de acuerdo con la cláusula octava del contrato relacionado con la construcción de la Línea Dorada, existe la fianza 932309 expedida por Fianzas Monterrey, en la que se garantiza la obligación del contratista para responder por los defectos que resulten de los trabajos mal ejecutados.

El documento, perteneciente a la Secretaría de Obras, y del cual MILENIO posee una copia, refiere que a las cero horas con un minuto del 30 de octubre de 2012, la dirección general del Metro recibió, de manera preeliminar, la responsabilidad de la Línea 12.

A partir de esa fecha, el STC se constituyó como coadyuvante del Proyecto Metro, respecto a la revisión y constatación debida de los trabajos de ejecución.

“Desde el 30 de octubre de 2012, el STC ha venido operando regularmente la expresada Línea 12, que fue certificada por el consorcio certificador (DBI.ILF-TÜV-HC) para ponerse en servicios de pasajeros”, puntualiza el apartado.

Así, el 6 de mayo, seis meses después de terminada la evaluación por parte del Metro, se concluyó en el acta GDF/SOS/PMDF/DAC/769/2013 que la línea contaba con “trabajos faltantes o mal ejecutados”.

Sinónimo de seguridad

TÜV Rheinland México señala en su sitio web que “es sinónimo de seguridad, calidad y eficiencia desde hace 20 años en el país y más de 140 a nivel mundial”.

“Nuestra misión es hacer la vida más segura, brindando valor a nuestros clientes mediante la entrega de soluciones a su medida; contamos con un servicio local especializado y una red global”.

Sobre sus servicios en México, señala que “como organismo certificador evaluamos sistemas de gestión de calidad, ambiental, seguridad, eficiencia energética, seguridad e higiene o inocuidad alimentaria”.

No existe ningún vehículo alemán que pueda rodar en carreteras públicas sin un certificado expedido por una TÜV, o en su defecto una Dekra, su principal competidora.

En la mayoría de los casos, la certificación ha de ser renovada tras pasar dos años. Las guías de aprobación de las empresas TÜV son de las más estrictas del mundo.


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