Sobrecupo pone en crisis las prisiones federales

Peligro para custodios y la sociedad, dicen funcionarios. Deben garantizar las mínimas condiciones de seguridad y control.
Los empleados del penal del Altiplano permanecen en las instalaciones de la Seido.
(Tomás Bravo/Reuters)

México

Las prisiones de máxima seguridad del país viven una crisis, aseguraron funcionarios del gobierno federal, quienes señalaron que estos centros penitenciarios albergan más reos de los que deben tener, lo que pone en peligro al personal que custodia esas cárceles y a la misma sociedad.

Uno de los problemas más latentes se observa, añadieron, en el penal de Matamoros, Tamaulipas, el cual registra sobrepoblación.

De acuerdo con cifras proporcionadas a MILENIO, la cárcel fue construida para tener internados a 836 reos de alta peligrosidad. En 2014, el número de internos era de mil 522 prisioneros.

El penal del Altiplano, construido para concentrar a 816 prisioneros, el año pasado tenía a mil 269 reos. Sin embargo la cifra aumentó en los últimos meses.

Comentaron que los Ceferesos son edificaciones que albergan una gran cantidad de prisioneros, mismos que realizan sus actividades confinados en un espacio que debe garantizar las mínimas condiciones de habitabilidad, seguridad, aislamiento, control, entre otros.

A través de medios físicos, electrónicos y humanos estas instalaciones deben de dotar de seguridad no solo a los prisioneros para evitar riñas entre sí, sino también garantizar la integridad física de los visitantes y empleados.

Los funcionarios aseguraron que otras prisiones donde se han detectado problemas, debido al gran número de reos que concentran, son:

El Complejo Penitenciario de Islas Marías. Cuenta con ocho campamentos y tiene capacidad para atender 5 mil 556 prisioneros. En 2014 tenía 4 mil 22.

Mientras que el penal de alta seguridad de El Rincón, en Tepic, Nayarit, y que fue edificado para retener a 2 mil 640 reos, tenía hasta hace unos meses a 2 mil 9 internos.

Uno de los penales que ya ha visto rebasada su capacidad, abundaron, es el de máxima seguridad del Occidente, ubicado en Puente Grande, Jalisco, y donde El Chapo Guzmán se fugó el 19 de enero de 2001.

Esa prisión, señalaron, fue construida para tener a 954 personas, pero hoy cuenta con mil 627.

Dijeron que el Centro Federal de Readaptación Psicosocial, en Morelos, es otro que está a punto de ser rebasado, ya que de los 390 lugares 287 ya están ocupados.

Por su parte, expertos federales en el tema penitenciario, señalaron que las únicas referencias para la construcción de Ceferesos son el Manual de Reclusorio Tipo y la Ley de Normas Mínimas para Sentenciados de la Secretaría de Gobernación, mismos que datan de 1970 y 1976 respectivamente.

Mencionaron que existe una guía de diseño generada por la extinta Secretaría de Seguridad Publica federal, alrededor de 2008, pero esta solo fue usada para la construcción de los Ceferesos que operan bajo el modelo de asociación publica-privada, no así para las prisiones a cargo del Estado.

Explicaron que el desarrollo de toda la infraestructura penitenciaria ha ido evolucionando en momentos y con administraciones distintas.

No obstante, en ocasiones la falta de apoyo y sensibilidad por parte de los gobiernos estatales y municipales, así como la carencia de una guía de diseño detallada generan escenarios de alto riesgo como son la construcción de casas en los alrededores.

Un ejemplo, es el inmueble en obra negra que se localizó en la colonia Santa Juanita, en Almoloya de Juárez, Estado de México, donde se construyó el túnel que sirvió para que El Chapo escapara de prisión el 11 de julio.

ESTRUCTURA Y MANDOS CLAVES

Los expertos enfatizaron que el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (Oadprs), dependiente de la Segob, cuenta con las siguientes posiciones estratégicas.

Comisionado general del Oadprs, Coordinación de Centros Federales, Dirección de Seguridad Penitenciaria, Dirección de Traslados y Apoyo Penitenciarios, director de Cefereso y comandante de Seguridad.

Los funcionarios que son expertos en el tema puntualizaron que los citados puestos deben ser cubiertos por personas de notable probidad, conocimiento del sector penitenciario y sobre todo nociones en el manejo de internos e instalaciones del orden federal.

Sin embargo, durante 2013 y 2014 al órgano llegaron personajes ajenos al sistema, provenientes de la SSP-DF o recomendados; algunos después fueron cesados.



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