Senadores condenan hechos violentos en protestas

Senadores del PAN y PRD consideraron que la violencia no se combate con más violencia.
El Senado de la República.
El Senado de la República. (Especial)

Ciudad de México

Senadores del PAN y PRD rechazaron los hechos violentos en lo que ha derivado las manifestaciones por el caso Iguala y los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, pues consideraron que la violencia no se combate con más violencia.

El presidente del Senado, Miguel Barbosa, condenó el vandalismo que se ha gestado en Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal con la quema de oficinas de gobierno, sedes de partidos políticos y retención de personas -como el subsecretario de Seguridad Pública de Guerrero.

Señaló que la demanda de que se aclare la desaparición de los normalistas, no debe ser con métodos violentos, que pongan en riesgo el Estado de derecho, el respeto a terceros y a las instituciones.

"Los condeno, los repruebo, no es así como la expresión de la sociedad debe llevarse a cabo. Lo que se está generando es un ambiente de más crispación, que no ayuda a ninguna solución.

"¿Cuál es la solución que se encuentra desde la violencia? Ninguna solución se puede encontrar desde la violencia, hay que encontrarla desde la aplicación de la ley, desde la búsqueda de la verdad y desde el funcionamiento de las instituciones", detalló.

De igual manera, el presidente de la Comisión de Justicia del Senado, el panista Roberto Gil, dijo que no se puede exigir justicia en el caso de los normalistas con violencia.

El senador del PAN inclusive comentó estar en desacuerdo con quienes piden la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, pero consideró que lo que debe hacer el gobierno es dar un golpe de timón y propuso que se evalué la posibilidad de adelantar la figura de gobiernos de coalición que está planteada para entrar en vigor en 2018.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, la perredista Angélica de la Peña, subrayó que la autoridad está obligada a garantizar la seguridad de los ciudadanos porque de lo contrario el país caerá en una espiral de violencia y anarquía con consecuencias aún más graves para la convivencia social.