San Lázaro, a punto de convertirse en "ring"

Diputado del Verde sale a defender a la administración de Peña Nieto cuando era atacada por legisladores panistas.
Diputada panista propuso aplicar el “alcoholímetro” a Aubry.
Diputada panista propuso aplicar el “alcoholímetro” a Aubry. (Jesús Quintanar)

México

Las filias y las fobias por Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador provocaron que sus simpatizantes desbordaran pasiones en la Cámara Diputados, los ánimos y devociones casi concluyen en golpes.

Cuando las palabras desde la conocida “más alta tribuna de la nación” fueron insuficientes, el legislador ecologista Enrique Aubry y los panistas Gerardo Peña, Germán Pacheco y Víctor Manríquez consideraron que la vía de los puños podría solucionar sus diferencias…

La glosa del primer Informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto fue el pretexto perfecto para que la bancada del PAN destacara los logros de Calderón y el nulo avance que ha tenido la actual administración.

La panista Consuelo Argüelles fue la encargada de comenzar la riña legislativa: “¿Dónde está la voluntad política, señor presidente, dónde está la visión de Estado, dónde quedó el liderazgo del Ejecutivo para aprobar las reformas que le den poder a los ciudadanos, y no reformas que le den poder a los gobiernos del PRI?

—Ha sido el PAN el que ha asumido una actitud de oposición responsable, marcando el ritmo de las reformas que se requieren. Es el PAN, señores, no se equivoquen”.

Enseguida recibió la contraofensiva por parte del priista Alejandro Moreno: “No nos echen la culpa de su ineficiencia, de su ineficacia y de su falta de resultados para gobernar. Por eso el pueblo de México les dio la espalda y perdieron la Presidencia.

“Por ello también le digo a nuestra compañera: en el PAN son una muy buena oposición, por eso están ahí, porque son muy malos para gobernar.”

La frase contundente levantó de su curul al panista Gerardo Peña, quien llegó hasta el presidio gritando y señalando a su par del PRI. Al mismo tiempo, Aubry se acercó para reclamar al legislador del blanquiazul, pero los también panistas Germán Pacheco y Víctor Manríquez interceptaron al verde y le impidieron encarar a su correligionario.

Al principio todo quedó en palabras, en “mentadas de madre”, pero la diputada blanquiazul Leonor Romero se enganchó y a gritos hizo que un encendido Aubry regresará.

Mientras Juan Pablo Adame intentaba detener al ecologista, Max Cortázar hacía lo propio con su compañero Germán Pacheco, mientras la colérica Romero manoteaba y empujaba al verde.

Legisladores de PRI, PRD, Verde y Panal enfriaron las cosas y llevaron a Aubry con su coordinador, mientras el presidente de la Mesa Directiva, Ricardo Anaya, llamaba al orden.

Concluido el enfrentamiento corporal volvió el retórico: la panista Leslie Pantoja pidió que se le hicieran exámenes “toxicológicos y una prueba de alcoholímetro” al ecologista por lo constante de sus zafarranchos.

Aubry respondió de inmediato: “hace más de 10 años que no tomó una gota de alcohol, pueden hacerme diario las pruebas que ellos quieran, pero lo invito a que hagan lo mismo. Ni tomo ni me drogo”.

Los lopezobradoristas que habían sido testigos del show, pasaron a ser protagonistas y se subieron al ring parlamentario, Ricardo Mejía tomó la palabra: “Para pedir que meta orden aquí con este espectáculo, donde uno no entiende que se están peleando y voten todo juntos. Firman un pacto juntos, tienen las mismas decisiones. Por eso decimos que es un pleito simulado y que parecen un mal matrimonio. Se pelean, se gritan y en las noches votan todo juntos. Es una mentira este pleito”.

Entonces fue cuando el coordinador del Partido Verde, Arturo Escobar, pidió disculpas a nombre de su bancada y de Aubry, quien permanecía a su lado mirando su teléfono y recibiendo espaldarazos de sus correligionarios y priistas quienes le decían “estuviste bien, campeón”.

Pero Mejía traía ánimos de pelea y calificó a Escobar y sus diputados de lacayos del PRI y de vivir bajo sus faldas. El líder ecologista respondió: “Hablas de nosotros y tú comiste y te formaste del PRI, la gente sabe lo que representas. El cobarde eres tú, Ricardo. Si alguien ha incitado a grupos externos a este Congreso a que lo tomen has sido tú. Tú fuiste de los incitadores para que grupos magisteriales tomaran la Cámara de Diputados”.

Inmediatamente reviró el de Movimiento Ciudadano: “Yo cuando estuve en el PRI lo dejé, renuncié y soy opositor abierto, no soy satélite ni rémora del PRI; he sido un opositor frontal. A mí nunca me agarraron en un aeropuerto con un millón de pesos por estar ahí traficando en campañas electorales”.

Ya con el ceño fruncido, Escobar tiró el último golpe: “Usted no es una oposición, usted es un palero de López Obrador”.

Al final todo quedó en un mero “espectáculo”, pese a la petición de la panista Esther Quintana para que la nota periodística no fuera el zafarrancho.

Al concluir, el presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya, descartó la aplicación de sanciones a los legisladores, pero los llamó conducirse con altura de miras.