Sale el PRD y entran el Verde y el Panal en la foto

Además de Ugalde y Valdés, los actuales cuatro consejeros estuvieron también presentes en las exequias del IFE.
Ofrece respaldo a la reforma política del DF.
Ofrece respaldo a la reforma política del DF. (Jesús Quintanar)

México

A 13 meses de la firma del Pacto por México, el Presidente Enrique Peña Nieto cambió de aliados. Lejos quedó el día en que el perredista Jesús Zambrano se tomaba la fotografía en el Alcázar del Castillo de Chapultepec con el mandatario y trababa con él un compromiso de impulsar las reformas.

Esos lugares fueron ocupados ayer por la cúpula del Panal que fundó Elba Esther Gordillo y también por los jóvenes líderes del Partido Verde. Solo hubo un perredista que se atrevió a aparecerse en la promulgación de la reforma político-electoral, ahí estaba Fernando Belaunzarán saludando a quien le extendiera la mano y aprovechando el momento de las fotografías para las que aún posaba el Presidente desde el templete, para estirarse y entregarle una camiseta negra con la leyenda #quemepregunten, de la campaña por la aprobación de la consulta popular, con la cual los perredistas dicen que pueden echar atrás la reforma energética.

Cortés, el presidente Peña Nieto estiró la mano y contestó que "con mucho gusto" aceptaba el obsequio, sin voltear a verlo, lo entregó al ayudante del Estado Mayor Presidencial que siempre permanece a su lado. Éste también se deshizo rápidamente del souvenir, entregándolo a otro elemento de la ayudantía. La camiseta se quedó en una silla detrás del escenario montado en el Alcázar.

Ayer, al cobrar vigencia la reforma política, no pudo repetirse la postal de ese 2 de diciembre cuando la fuerza política más importante de la izquierda, el PRD, acudió al llamado presidencial.

En tanto, también acudían a las exequias del IFE Marco Antonio Baños, Lorenzo Córdova, María Marván y Benito Nacif, los cuatro consejeros que hoy tratan de abrirse paso en la ambigüedad de su estatus legal, pero también quienes vivieron quizá los momentos electorales más complicados de la historia contemporánea mexicana: Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés.

El presidente Enrique Peña Nieto tuvo un gesto con los actuales consejeros electorales y los reconoció por cumplir cabalmente su responsabilidad "en condiciones adversas".

Pero también lanzó un guiño al PRD. Y expresó su "decidido respaldo" a la reforma política del Distrito Federal, un añejo anhelo de la izquierda que desde 1997 gobierna y mantiene el control político de una entidad que no tiene el mismo trato presupuestal que el resto.

Ahí estaba el mensaje para quien quisiera escucharlo, aun si no se encontraba en el Castillo de Chapultepec, como era el caso de la dirigencia perredista.

Si bien cuando el 20 de diciembre, el presidente Peña Nieto promulgó la reforma energética, los perredistas también hicieron el vacío, la herida al Pacto por México aún estaba fresca por la decisión de ese partido de levantarse de la mesa de negociación.

Al final de 2013, el gobierno de la República prefirió respetar el duelo por el Pacto y decidió que sería en Palacio Nacional donde la reforma energética cobrara vigencia, como reservando el Castillo de Chapultepec para los grandes encuentros y las fotografías con los perredistas. También entonces fueron los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados quienes acompañaran como oradores al presidente Peña Nieto.

Esta vez se volvió a la que fue un día la residencia presidencial y fueron los líderes del PAN y el PRI, Gustavo Madero y César Camacho, los encargados de los discursos.

Después de ocupar un lugar en la cuarta fila, detrás de los funcionarios de la Secretaría de Gobernación y panistas como José González Morfín y Cecilia Romero, el diputado perredista Fernando Belaunzarán explicaba a los representantes de los medios que le avisó al líder de su partido, Jesús Zambrano, su decisión de acudir al acto. Cuando se le preguntó si no se sentía solo, hizo una pausa, tomó aire y dijo que sí, para después soltar una carcajada. Ya con la playera del #quemepregunten, colocada sobre la camisa azul y la corbata roja, pero debajo del saco del traje gris, dijo que ahora estaba listo para marchar en la movilización convocada por su partido contra la reforma energética.